La Gran Muralla africana: el proyecto que busca frenar el avance del desierto del Sahara

El proyecto busca recuperar más de 100 millones de hectáreas. Si bien data de 2007, apenas se completó el 18%. En 2021 se acordó una inversión de u$s 14 millones para acelerar las plantaciones.

21 de mayo, 2026 | 16.11

La desertificación amenaza silenciosamente al continente africano. Para hacerle frente, 11 países se unieron para construir una Gran Muralla Verde, un corredor de vegetación diseñada para frenar el avance del Sahara hacia el sur y restaurar más de 100 millones de hectáreas degradadas.

La muralla natural irá de este a oeste y recorre unos 8000 kilómetros de longitud, desde Yibuti hasta Senegal. Este proyecto comenzó en 2007 y recién en 2021, durante la cumbre de París, la Unión Europea, el Banco Mundial y la Unión Africana se comprometieron a invertir u$s 14 millones para acelerar las plantaciones.

Se trata de uno de los proyectos ecológicos más ambiciosos del mundo. A partir de la restauración de las más de 100 millones de hectáreas, la nueva vegetación permitirá capturar 250 millones de toneladas de carbono y crear 10 millones de empleos verdes para 2030.

El objetivo es combatir la tala de bosques, que acelera el calentamiento global y la erosión de suelos fértiles, lo que facilita el avance de los desiertos y zonas áridas Además, salvar aquellos territorios que permitan a las comunidades agrícolas seguir produciendo alimentos en terrenos ricos en nutrientes.

Las ventajas de la Gran Muralla Verde

En los próximos cuatro años, la Gran Muralla Verde permitirá recuperar la tierra fértil, otorgar oportunidades económicas para la población más joven, aportar seguridad alimentaria y resiliencia climática en una zona donde las temperaturas no paran de aumentar.

Sin embargo, la realidad es mucho más compleja. Sólo un 18% del proyecto se llevó a cabo, pese a los fondos invertidos, gran parte del muro proyectado continúa siendo árido y estéril. Gran parte de los plantines no logró sobrevivir, dada la falta de agua, la escasa participación local y la selección de especies inadecuadas provocaron que el muro no pudiera consolidarse aún.

Algunos países como Etiopía lograron restaurar 15 millones de hectáreas al utilizar una técnica más sencilla que plantar árboles nuevos: cuidar y podar lo que nacía de manera natural. De esta manera, las plantas resistieron mejor a las sequías.

Por otro lado, Senegal ya plantó 12 millones de árboles y Nigeria recuperó unas cinco millones de hectáreas en su frontera norte. Esto les permitió a los agricultores asegurarse un terreno productivo por más años.

Si no se  revierte la situación, antes de 2500 cerca de 250 millones de personas tendrían que abandonar sus hogares y movilizarse a otras ciudades y países.

El avance del Sahara

El desierto del Sahara creció casi un 10% desde 1920, avanzando de manera gradual hacia la región del Shanel. En Nigeria se ven afectados 11 de los 36 estados, que ya cuentan con dunas de arenas que no paran de extenderse y degradar las tierras.

La muralla atraviesa 11 países: Burkina Faso, Chad, Yibuti, Eritrea, Etiopía, Malí, Mauritania, Níger, Nigeria, Senegal y Sudán. En el caso de Nigeria, el proyecto ya se implementa en Sokoto, Kebbi, Zamfara, Katsina, Kano, Jigawa, Bauchi, Gombe, Yobe, Borno y Adamawa.