Un potente sismo de magnitud 7.4 sacudió a Colombia durante la mañana de este lunes 10 de agosto de 2026, pasadas las 7:30 a.m. El evento telúrico causó evacuaciones masivas y destrozos estructurales en diversas localidades. Las autoridades colombianas confirmaron edificaciones averiadas y heridos, especialmente en los departamentos de Chocó y Risaralda, afectando a ciudades como Quibdó y Pereira. Aunque la sacudida se sintió con notable fuerza en grandes centros urbanos como Bogotá, Cali y Medellín, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres descartó la alerta de tsunami en la costa del Pacífico. Ante la gravedad de la situación, el gobierno instaló un Puesto de Mando Unificado para coordinar la asistencia a los damnificados.
Diferencias entre sismo, terremoto y temblor
Existen diferencias marcadas entre estos términos según el impacto y la magnitud medida en la escala de Richter. El concepto de "sismo" es la denominación genérica para referirse a cualquier movimiento de la corteza terrestre por liberación de energía, independientemente de su intensidad.
La distinción clave reside en la fuerza del fenómeno: un "temblor" es un movimiento leve que generalmente no ocasiona daños materiales significativos ni víctimas. En cambio, se cataloga como "terremoto" a aquel movimiento violento de mayor magnitud y duración que provoca el colapso de infraestructuras, daños severos a las edificaciones y pérdidas humanas.
Bajo la escala de Richter, los eventos sísmicos menores a 5.5 o 6 grados suelen ser percibidos como temblores, mientras que los que superan esa magnitud y generan estragos, como el de 7.4 registrado en el territorio colombiano, son categorizados directamente como terremotos.
Epicentro, geología colombiana y origen del evento
De acuerdo con el reporte oficial del Servicio Geológico Colombiano, el epicentro del evento sísmico se localizó cerca del municipio de San José del Palmar, en el departamento de Chocó, registrado a una profundidad aproximada de 96 kilómetros. La alta sismicidad habitual de Colombia responde a su compleja configuración geodinámica, ya que el país se encuentra en una zona de convergencia tectónica donde interactúan la placa de Nazca, la placa de Suramérica y la placa del Caribe.
El origen de este fenómeno fue estrictamente tectónico, desencadenado por el rozamiento y el fallo dinámico entre estas placas litosféricas, y no se debe a actividad volcánica. Esta constante liberación de energía tectónica convierte al territorio colombiano en uno de los puntos sísmicamente más activos del continente sudamericano.
