El dirigente ultraderechista y presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció la "ruptura total" de los equipos de traspaso con el gobierno saliente de Gustavo Petro y lo acusó de planear "un golpe de Estado" para no entregar el poder. También señaló su ex rival y senador electo Iván Cepeda de "no reconocer" su triunfo en segunda vuelta. En paralelo, llamó a las Fuerzas Armadas para que intervengan "en defensa" de la Constitución y la democracia.
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Tras el triunfo de De la Espriella el 21 de junio, el presidente Petro y el senador Cepeda convocaron a jornadas de "resistencia pacífica" contra el nuevo gobierno, una movilización que el mandatario electo calificó como un "disfraz de un plan perverso para atornillarse en el poder" a solo un mes del recambio presidencial. Desde el petrismo también apuntan contra De la Espriella por su nacionalidad estadounidense, razón por la cual Cepeda llamó a la "desobediencia civil" la semana pasada.
"Quiero que sepan que seré un tigre defendiendo a Colombia de los golpistas. Que nadie dude de ello. No podemos dejar que nos arrebaten lo que logramos en las urnas en una épica batalla democrática", advirtió De la Espriella. Durante un discurso transmitido en sus redes sociales, De la Espriella subió la apuesta y aseguró que la resistencia de Petro a entregar el poder responde al pánico. "Tienen miedo por el destape de toda la corrupción que campeó en estos cuatro oscuros años de desgobierno y las consecuencias legales que vendrán", disparó, vinculando directamente a la gestión saliente con el "narcoterrorismo" y con el gobierno del ex presidente venezolano Nicolás Maduro.
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Según consignó la agencia EuropaPress, el líder de la derecha colombiana justificó su decisión de congelar el traspaso administrativo al calificar al oficialismo como "una banda de golpistas". "No podemos estar sentados a la mesa con una banda de golpistas y corruptos que no reconoce al pueblo soberano", sentenció el presidente electo.
El punto que encendió las alarmas en toda la región fue la apelación directa de De la Espriella al aparato militar y a los organismos extranjeros. El presidente electo exigió formalmente a las Fuerzas Armadas que "cumplan con su juramento de proteger la Constitución" ante lo que considera "un quiebre inminente" del orden democrático, al tiempo que solicitó el "respaldo urgente" de la comunidad internacional.
"Quienes hoy ostentan el poder pasarán a ocupar el lugar que toda democracia reserva para las minorías políticas: el de la oposición. No voy a tolerar la intimidación ni la violencia", concluyó el ultraderechista.
