China salió a responder con dureza al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien aseguró en un discurso por cadena nacional que el gobierno de Xi Jinping influyó en las elecciones estadounidenses de 2020. Desde Beijing negaron las afirmaciones y sostuvieron que "no existe ninguna evidencia que las respalde". La respuesta formal llegó a través del vocero de la Cancillería china, Lin Jian, durante una conferencia de prensa el viernes.
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En su presentación, el vocero de Exteriores oriental le reclamó a Washington que deje de realizar acusaciones "infundadas" y adopte una actitud que "contribuya a mejorar las relaciones bilaterales". Además insistió en que la política exterior china se basa "en el principio de no injerencia" en los asuntos internos de otros países y remarcó que "nunca intervinieron en los procesos electorales estadounidenses". Al mismo tiempo, Jian cuestionó el rol internacional de Estados Unidos y lo acusó de interferir en los asuntos internos de otras naciones.
"China se adhiere al principio de no injerencia en los asuntos internos de otros países. No tenemos ningún interés en interferir en las elecciones estadounidenses y nunca lo hemos hecho", sostuvo el Canciller de Beijing, y agregó: "Las acusaciones de Estados Unidos carecen de fundamento fáctico".
Beijing pidió a Washington que deje de "vilipendiar" a China
Además del rechazo a las acusaciones, el gobierno chino reclamó un cambio de actitud por parte de Estados Unidos para evitar un mayor deterioro en las relaciones bilaterales.
Jian sostuvo que las declaraciones de Trump afectan el vínculo entre ambos países y pidió que Washington abandone las acusaciones sin pruebas. "Instamos a Estados Unidos a reflexionar sobre su propio comportamiento, a dejar de vilipendiar injustificadamente a China y a actuar de manera más propicia para las relaciones entre China y Estados Unidos", expresó.
El funcionario también lanzó una crítica indirecta a la política exterior estadounidense. Sin mencionar explícitamente episodios concretos, señaló que para la comunidad internacional "resulta evidente" cuál es el país que "interfirió histórica y arbitrariamente en los asuntos internos de otros Estados", en una referencia dirigida a Washington.
La Embajada china también rechazó las acusaciones de Trump
Antes de la respuesta oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores, la Embajada de China en Estados Unidos ya había salido al cruce de las declaraciones del mandatario republicano.
A través de un comunicado, la representación diplomática sostuvo que "las elecciones estadounidenses son un asunto interno de Estados Unidos" y remarcó que el resultado de esos comicios "depende de los votos del pueblo estadounidense".
No es la primera vez que Beijing enfrenta este tipo de acusaciones. En los últimos años, distintos gobiernos occidentales -entre ellos Estados Unidos, Australia, Canadá y el Reino Unido- señalaron a China por presuntas operaciones de influencia política o intentos de interferencia electoral.
