Cómo la ausencia del nuevo líder supremo de Irán se está convirtiendo en un lastre

10 de julio, 2026 | 14.07

​El paradero de Mojtaba Jamenei ha sido un misterio tanto para los iraníes como para el resto del mundo desde su nombramiento como líder supremo de la república islámica una semana después del atentado que acabó con la vida de su padre a ‌finales de febrero.

Su ausencia de las principales ceremonias fúnebres del ‌ayatolá Ali Jamenei fue tan absoluta que ni siquiera envió un mensaje escrito, lo que ha llevado a la gente a especular sobre sus planes para Irán en un momento turbulento de los 47 años de historia de la República Islámica.

Nombrado con el respaldo de la poderosa Guardia Revolucionaria, sufrió desfiguración facial y otras lesiones en el atentado, según afirman fuentes de alto nivel. Afirman que ha estado tomando decisiones, pero que aún no se ha recuperado lo suficiente como para aparecer en público.

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Ahora, tras el recrudecimiento de las hostilidades con Estados Unidos esta semana, su papel y su estado de salud son motivo de una preocupación crítica -y cada vez mayor-.

"Entiendo que, desde el punto de vista de la seguridad, ​no debería aparecer en público. Pero el ⁠país está atravesando un momento muy difícil", afirmó Taghi, de 47 años, propietario de una tienda en Isfahán que pidió no revelar su ‌apellido.

"Es necesario que se vea al Líder Supremo. Aunque haya resultado herido, la gente necesita ver que hay un ⁠líder y que está dirigiendo el país".

La puesta en escena del funeral del jueves, ⁠con oraciones por el difunto Jamenei recitadas junto a su ataúd por sus otros tres hijos en el santuario más sagrado de Irán, puso de relieve el papel central que desempeñan las relaciones familiares entre los dirigentes de la República Islámica.

Los tres hermanos de Mojtaba Jamenei no se ⁠consideran figuras políticas relevantes en Irán —ni es probable que lo lleguen a ser—, aunque todos se han convertido en importantes clérigos.

Sin ​embargo, Ali Jomeini, nieto del fundador de la revolución iraní de 1979, hablará en nombre de Mojtaba ‌en una ceremonia fúnebre el viernes, un guiño a la forma ‌en que se utilizan esos lazos familiares para enfatizar la continuidad en el sistema clerical.

Se había especulado con que Mojtaba Jamenei ⁠aparecería finalmente —si no en persona, al menos con un mensaje grabado o incluso a través de nuevas fotografías— cuando su padre fuera enterrado por fin en el santuario de la cúpula dorada.

Fuentes de alto nivel en Irán han atribuido la ausencia de nuevas imágenes o grabaciones de voz desde su nombramiento el 8 de marzo por parte de una asamblea clerical a consideraciones de salud y seguridad.

Los riesgos de seguridad son considerables, dado ​el asesinato de su padre ‌en los primeros ataques estadounidenses e israelíes de una guerra no anunciada, lanzada en medio de los esfuerzos diplomáticos para resolver las disputas de ambos países con Irán.

Y, como figura política, estratégica, religiosa y revolucionaria que ostenta la máxima autoridad en Irán, es posible que necesite mostrarse más en forma físicamente de lo que su recuperación le permite por el momento.

La última información oficial sobre su estado provino del presidente Masoud Pezeshkian, quien afirmó en mayo que se había reunido con el líder ⁠y que su estado estaba mejorando.

Aunque la Guardia Revolucionaria parece mantener un férreo control sobre el país por el momento, no está claro cuánto tiempo puede permanecer fuera de la vista pública el líder de un Estado teocrático.

"¿Cómo se puede garantizar una sucesión carismática si el sucesor no está presente? Va a suponer un problema para ellos, aunque logren capear el temporal por el momento. A largo plazo, no es sostenible", afirmó Ali Ansari, profesor de historia moderna en la Universidad de St Andrews, en Escocia.

ESTRECHOS VÍNCULOS CON LA GUARDIA

Su ausencia está empezando a inquietar a los iraníes. Más de 20 de las personas con las que Reuters se ha puesto en contacto en las últimas semanas han expresado su preocupación al respecto en conversaciones sobre la política iraní.

"La ‌ausencia del líder supremo, ahora que la guerra ha terminado, provocará una creciente incertidumbre y desorden en el país, especialmente tras el entierro del difunto líder", afirmó Mohammadreza, un profesor de 51 años de Teherán.

El papel del líder supremo difiere del de la mayoría de los demás jefes de Estado, ya que la ideología oficial de Irán reconoce a quien ocupa el cargo como el representante en la Tierra del duodécimo imán del islam chií, desaparecido en el siglo IX.

No está claro qué hará Mojtaba Jamenei al respecto. El primer líder, el ayatolá Ruhollah Jomeini, fue el carismático padre de ‌la revolución y el erudito religioso más venerado de Irán, un hombre cuya posición intocable y aspecto severo inspiraban una obediencia incondicional.

Su sucesor, Ali Jamenei, había sido presidente cuando fue nombrado líder, pero nunca se le había considerado una figura religiosa especialmente destacada y, en un principio, carecía de la autoridad de Jomeini.

Sin ‌embargo, durante sus 37 años como ⁠líder, superó en astucia a sus rivales y, con la estrecha ayuda de la Guardia Revolucionaria, impuso su dominio absoluto en casi todos los aspectos de la vida política del país.

Mojtaba Jamenei tampoco cuenta con credenciales religiosas y, a ​diferencia de su padre, no era una figura política poderosa por derecho propio. En cambio, dirigió la extensa oficina de su padre y su red de contactos por todo el país, y estableció estrechos vínculos con la Guardia Revolucionaria.

Sus opiniones, autoridad y capacidad siguen siendo una incógnita, aunque parece probable que la Guardia Revolucionaria siga desempeñando un papel central en su forma de gobernar.

(Por Parisa Hafezi y Angus McDowall. Editado en español por Natalia Ramos)