Rosario: la industria metalúrgica suma casi tres años en rojo y advierten que "no existe horizonte"

El presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos alertó que la actividad lleva "34 meses ininterrumpidos de caída". El impacto social y empresarial de esta parálisis prolongada ya se traduce en cifras alarmantes.

04 de junio, 2026 | 17.47

Sin señales de recuperación de uno de los sectores productivos más importantes de la región, la industria metalúrgica de Rosario atraviesa una profunda crisis. En medio de un contexto asfixiante por las medidas del gobierno de Javier Milei, el presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Rosario (AIM), Rafael Catalano, alertó este jueves que la actividad lleva "34 meses ininterrumpidos de caída". 

La situación adquiere especial relevancia debido al peso que el territorio rosarino tiene dentro del entramado industrial argentino. “Estamos hablando del polo metalúrgico más importante del país, con presencia de prácticamente todas las ramas de la actividad”, remarcó Catalano.

El impacto social y empresarial de esta parálisis prolongada ya se traduce en cifras alarmantes. Según los datos relevados por la AIM, en los últimos dos años más de 200 empresas del sector debieron bajar sus persianas y dejaron de operar. Asimismo, se perdieron alrededor de 2.000 puestos de trabajo genuinos dentro del ámbito metalúrgico local.

El deterioro del sector ocurre en un contexto económico atravesado por la caída del poder adquisitivo, el freno del mercado interno, la apertura importadora y la reducción de la obra pública impulsada por la administración libertaria. La combinación de esos factores impactó sobre actividades vinculadas a la producción industrial, que comenzaron a mostrar dificultades para sostener el ritmo de actividad incluso en segmentos históricamente dinámicos.

Desde la entidad fabril rosarina atribuyen gran parte de este escenario a la falta de previsibilidad macroeconómica y a la total ausencia de un horizonte claro que estimule la inversión y sostenga la producción. “Necesitamos reglas claras y un horizonte que hoy no existe. No sabemos qué va a pasar con el crédito, el consumo sigue cayendo y eso afecta directamente a la producción”, reclamó el titular de AIM en declaraciones a Versión Rosario.

Números rojos que se consolidan en 2026

La crisis santafesina se alinea de forma directa con la tendencia que muestra el sector a nivel nacional. El último informe presentado por el Departamento de Estudios Económicos de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra) ratifica que la contracción fabril no encuentra su piso.

Durante el mes de abril, la producción metalúrgica a nivel país cayó un 4,3% en comparación con el mismo mes del año anterior, registrando además una baja del 1,3% intermensual respecto de marzo. Con estos porcentajes, la actividad acumuló en el primer cuatrimestre de 2026 una retracción del 6,2%, funcionando muy por debajo de los niveles promedio de los últimos años. 

La realidad de las pymes y grandes fábricas muestra una postal preocupante: líneas de producción completamente frenadas, escasez de pedidos y un volumen de capacidad ociosa (máquinas e instalaciones sin usar) que no para de crecer en casi todas las ramas de la manufactura.

Uno de los focos de mayor tensión encendió las alarmas en el norte bonaerense. La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) inició un fuerte reclamo tras el despido de 80 trabajadores en la firma DAMLUC Servicios y Mantenimientos, una importante contratista de la siderúrgica Ternium en Ramallo. La empresa desvinculó a casi la totalidad de su personal argumentando una drástica e insostenible baja en el nivel de actividad de la planta.

Una situación en Entre Ríos replica el mismo patrón de asfixia. En Paraná, la histórica fábrica Valentinuz Aberturas, una firma con 50 años de trayectoria en el rubro de puertas y ventanas, paralizó por completo su producción y despidió a 25 empleados. A la pérdida de los puestos de trabajo se suma el drama de los operarios, quienes denunciaron que la empresa arrastra deudas salariales que se remontan al mes de febrero.