El mercado de trabajo en el Gran Santa Fe muestra un deterioro estructural que vuelve a encender las alarmas. Según un análisis de los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec, el 33,3% de los asalariados de la región trabaja sin aportes jubilatorios, un flagelo que golpea de lleno a la juventud y a los sectores con menor nivel de instrucción.
La evolución del empleo no registrado evidencia una tendencia al alza en los últimos cuatro años. En el primer trimestre de 2022, la tasa se ubicaba en el 28%. A partir de allí, el recorrido mostró altibajos: registró un pico del 34,4% en 2024, tuvo un leve alivio al bajar al 30,4% en 2025, pero rebotó nuevamente a comienzos de 2026 hasta alcanzar la cifra actual.
Un prejuicio habitual atribuye la informalidad a trabajos esporádicos o "changas" de corta duración. Sin embargo, los datos oficiales desmienten esta premisa. En el Gran Santa Fe, apenas el 5,9% de los asalariados cuenta con un contrato por tiempo determinado. Por el contrario, el 94,1% declara tener un puesto permanente o de planta, una relación que se mantuvo estable durante el último lustro.
En la práctica, esto significa que la mayoría de los trabajadores en la informalidad no están de paso ni realizan tareas eventuales; desempeñan tareas de carácter continuo, pero sus empleadores evaden la obligación legal de realizar los aportes previsionales.
Los menores de 24 años tienen una informalidad estructuralmente altísima, que osciló entre 65% y 75% en los últimos cinco años. Fue fluctuando y bajó en algunos momentos, pero nunca perforó ese piso elevado. Por otra parte, en 2026 la informalidad del grupo de 25 a 29 años pegó un salto, hasta 61,2% en la región, el nivel más alto de esa franja etaria en toda la serie.
Trabajo independiente: más de la mitad en la sombra
La precariedad no se limita a la relación de dependencia. Al evaluar la situación de los trabajadores independientes (cuentapropistas y patrones) —medida a través del cumplimiento de aportes como monotributistas, monotributistas sociales o autónomos—, el panorama revela brechas aún más profundas.
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Cuentapropistas y patrones sin aportes (general): 51,4%
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Trabajadores por cuenta propia: la informalidad trepa al 59,7% entre quienes trabajan en soledad.
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Patrones: en el extremo opuesto, entre quienes tienen empleados a cargo, la informalidad cae al 17,1%.
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Caída en el acceso a los derechos laborales básicos
El no registro se traduce de manera directa en el despojo de los derechos consagrados en la legislación laboral. Apenas siete de cada diez asalariados en el aglomerado acceden a los beneficios mínimos de un empleo formal:
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Obra social: 72,5%
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Días pagos por enfermedad: 68,2%
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Vacaciones pagas: 67,0%
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Aguinaldo (SAC): 66,9%
Tras un fuerte desplome que tocó piso en 2024 y una breve recuperación durante 2025, estos cuatro indicadores volvieron a caer en la medición del primer trimestre de 2026, dejando a un tercio de la fuerza laboral santafesina desprotegida ante contingencias de salud y privada de sus descansos y complementos salariales de ley.
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Nivel educativo e informalidad
Por otra parte, los datos oficiales muestran que esta problemática laboral también afecta en mayor medida a quienes tienen menor nivel educativo. Entre quienes tienen estudios universitarios, la informalidad casi se duplicó en cinco años (de 10,9% a 20,3%). Entre quienes tienen como máximo primaria completa, la suba también fue fuerte de 41,9% a 58,4%.
En los niveles intermedios (secundario incompleto y completo) el recorrido fue más irregular, con subas y bajas, pero en 2026 volvió a ubicarse en niveles similares o levemente superiores a los de 2022. Quienes tienen hasta primario completo, el 58,4% trabaja en la informalidad, entre quienes no terminaron el secundario, el 52,7%, entre quienes sí lo completaron, el 35,3%, y entre las personas con formación universitaria o superior, el 20,3%.
