A partir del jueves 28 de mayo, la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) aplicó un aumento significativo en la tasa de seguridad aeroportuaria que impacta directamente en el precio de los pasajes aéreos. La tarifa para vuelos de cabotaje se disparó de $20 a $6.500 por pasajero, mientras que también se incrementaron los cargos para rutas regionales e internacionales.
En detalle, la suba para vuelos regionales pasó de USD 4,42 a USD 5, y para los internacionales de USD 8 a USD 9. Según la disposición oficial informada a fines de abril, este ajuste implica un aumento del 15% en las tasas, lo que puede traducirse en un incremento aproximado de USD 0,54 por viajero. Este nuevo aumento se suma a un ajuste previo de USD 0,80 realizado por EANA en 2024.
El resultado de estas medidas es que volar desde Argentina puede costar hasta el triple que hacerlo desde Brasil o Chile para una distancia similar. Este encarecimiento no solo responde a la nueva tasa de seguridad, sino que también se suma el IVA, una percepción del 30% a cuenta de Ganancias y Bienes Personales, y otras tasas relacionadas con aterrizaje y control aéreo.
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Fuentes oficiales justificaron el aumento señalando que “la actualización responde al nivel necesario para recomponer el financiamiento del sistema, dotarlo adecuadamente y asegurar el cumplimiento de sus funciones, en línea con las exigencias operativas actuales”. Además, indicaron que la recaudación se destinará a modernizar el Servicio de Salvamento y Extinción de Incendios, mejorar infraestructura, incorporar tecnología y capacitar al personal.
Sin embargo, la medida generó fuertes críticas desde la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo (ALTA). Su CEO, Peter Cerdá, advirtió que este aumento coloca a Argentina como el país con los costos más altos de la región para el sector aéreo, y que el incremento del 15% “atenta contra el crecimiento récord experimentado en el tráfico de pasajeros y pone en riesgo la competitividad del mercado local”.
Cerdá destacó que la suba acumulada de tasas y costos supera el 35% en los últimos dos años y medio. Actualmente, se pagan 2,60 euros por kilómetro en Argentina, un valor superior al de cualquier otro país de la región y casi el doble del promedio europeo. Por ejemplo, un vuelo que cruce el espacio aéreo argentino desde Jujuy hasta Ushuaia, unos 3.200 kilómetros, debe abonar cerca de 8.320 euros solo por ese trayecto, mientras que en Europa la tasa promedio es de 1,30 euros por kilómetro.
La combinación de impuestos y recargos puede hacer que el costo total de un pasaje en Argentina duplique el valor neto de la tarifa aérea. Por eso, ALTA pedirá la intervención del ministro de Economía Luis Caputo para frenar futuras subas, advirtiendo que si no se toman medidas, los logros alcanzados podrían desaparecer en 2026. Además, Cerdá criticó la falta de transparencia del gobierno respecto al destino de las inversiones anunciadas.
Las cifras del sector
En medio de este contexto, el sector aéreo argentino mostró un panorama mixto en el primer cuatrimestre del año. Entre enero y abril, los aeropuertos del país recibieron 3.906.057 pasajeros, el mejor inicio de año desde que hay registros. En abril, el tráfico internacional alcanzó 1.324.891 usuarios, superando en un 3% el récord previo de 2018, y los movimientos de vuelos internacionales también marcaron un máximo histórico.
El crecimiento fue especialmente notable en los aeropuertos del interior, donde 196.745 pasajeros cruzaron fronteras desde terminales fuera de Buenos Aires sin pasar por la capital, un aumento del 35% respecto a 2025 y del 114% frente a 2023. Sin embargo, el segmento de vuelos de cabotaje mostró una caída en abril, con 1.291.000 pasajeros, un 4% menos que en el mismo mes de 2025 y un 2% menos que en 2023, aunque mejoró un 8% respecto a 2024.
En el acumulado de enero a abril, el tráfico doméstico llegó a 5.689.000 pasajeros, apenas un aumento del 1% interanual, señalando una recuperación lenta y con signos de estancamiento. Esta situación genera preocupación sobre el futuro del cabotaje, especialmente ante el aumento de costos que podría desalentar a los viajeros.
