El Gobierno firmó la privatización del Río Paraná en medio de los festejos mundialistas

Las empresas nucleadas en la Bolsa de Rosario, las CIARA CEC y los dueños de los puertos privados "celebraron" la firma del contrato de concesión para el dragado, balizamiento y cobro de peaje de la Vía Navegable Troncal. Tendrá una extensión de 30 años. 

08 de julio, 2026 | 19.37

Las empresas usuarias de la Vía Navegable Troncal –las grandes cerealeras, los dueños de los puertos privados y la Bolsa de Comercio de Rosario- celebraron a través de un comunicado la firma del contrato para la nueva privatización del Río Paraná. El ministro de Economía, Luis Caputo, informó la finalización del proceso licitatorio en medio de los festejos por el último triunfo de la sección argentina de futbol. El Mundial 2026 transcurre en el país que pretende ejercer la gobernanza de la VNT a través del involucramiento del cuerpo de ingenieros de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos y el Comando Sur.

“Destacamos la firma del contrato de concesión de la Vía Navegable Troncal, infraestructura estratégica para la competitividad del comercio exterior argentino. Asimismo, reconocemos la decisión y la gestión llevada adelante por las autoridades nacionales, en el marco de las políticas impulsadas por el Gobierno del presidente Javier Milei, que permitieron culminar el proceso licitatorio y abrir una nueva etapa para la operación, inversión y mejora continua del sistema”, puede leerse en el comunicado firmado por la Bolsa de Rosario, la Cámara de Exportadores de Cereales, la Cámara de Actividades Portuarias y la Cámara de Puertos Privados Comerciales.

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Las empresas señalaron que la última licitación había sido 31 años atrás. Se olvidaron de mencionar que la próxima será dentro de otras tres décadas; ese el plazo de la concesión entregada a la belga de Jan de Nul, la misma sociedad que había ganado en 1995. En esta oportunidad, brindará “servicios” junto a Servigamus, la compañía del Grupo Román.

“Frente a esta nueva instancia, las entidades firmantes ratifican su predisposición a seguir colaborando en los ámbitos Institucionales pertinentes, aportando su experiencia operativa sobre las necesidades del sistema y de sus usuarios; a la par que reiteran la necesidad de avanzar en la eliminación de factores que alteren a la actividad que representan como el Impuesto al Valor Agregado”, puede leerse en el comunicado. Nunca no reclamando un beneficio económico estatal.

“Mientras los argentinos festejábamos el pase de la Selección a cuartos de final del Mundial, el Gobierno firmaba la concesión de la Vía Navegable Troncal, consumando la entrega de nuestro Río Paraná. Tras un proceso licitatorio viciado de irregularidades y denuncias de corrupción, ayer se firmó el contrato. No habrá seguridad jurídica posible para un proceso que nació bajo semejantes condiciones. Lo que está en juego son nuestros recursos estratégicos, el desarrollo nacional y la soberanía. Esta escandalosa privatización será finalmente anulada por la Justicia”, denunció el diputado Jorge Taiana (UP).

La ganadora de la concesión fue la belga Jan de Nul; la segunda fue otra belga, DEME. Ambas, antes de conocerse el resultado, recurrieron a la embajada de los Estados Unidos para expresarle a Lamelas su alineamiento con los Estados Unidos en su “batalla comercial” con China.

Las irregularidades

Para la Procuración de Investigaciones Administrativas (PIA), la licitación estuvo direccionada para que sea Jan de Nul la ganadora. Lo manifestó en dos dictámenes diferentes. Uno de los aspectos centrales de esas irregularidades tiene que ver con la ausencia de estudios de impacto ambiental sobre el proyecto – incluido en la licitación- de extender el calado del río de 36 a 44 pies, que en la práctica implicará la profundización del lecho, en algunas zonas, en 2,5 metros más que las profundidades actuales.

La PIA denunció que las usuarias de la VNT, como las empresas Cargill, Bunge, Dreyfus, AGD, Techint, Acindar, entre otras corporaciones, habían contratado a la Consultora Latinoconsult para hacer las veces de un estudio de impacto ambiental que debería ser realizado por el Estado.

El “Estudio de factibilidad técnico-económica del próximo período de concesión del sistema de navegación troncal” tenía final cantado, hecho a medida de sus sponsors:

  • No se han identificado impactos incrementales negativos de significancia que pudieran desaconsejar las obras propuestas o constituirse en obstáculos insalvables para la realización del Proyecto”.
     
  • Los impactos negativos identificados resultaron todos de nivel bajo, salvo uno calificado como moderado y pueden minimizarse aplicando las Medidas de Protección Ambiental y los Programas de Gestión incluidos en el Plan de Gestión Ambiental del Proyecto”.
     
  • “Los beneficios que produciría la realización del Proyecto superarían con creces los posibles efectos no deseados y estos efectos podrían reducirse a niveles compatibles con los estándares ambientales actuales”.
     
  •  “Debido a los plazos del contrato, a la profusa información disponible de la Vía Navegable Troncal SFO y a la participación de especialistas que trabajan desde hace años en el Río Paraná y en el Río de la Plata, no fue necesario realizar estudios de campo para la realización del Estudio de Impacto Ambiental”.

Con esta suerte de estudio hecho a medida, las empresas dueñas de la VNT ganaron el beneficio de contar con un proceso licitatorio con exclusión del capítulo ambiental. La Fundación CAUCE, en su informe “Hidrovía Paraguay–Paraná. Intereses económicos en juego. Un análisis de los actores privados” elaboró un listado de esos posibles impactos ambientales no tenidos en consideración.

  • La remoción de sedimentos contaminados con agrotóxicos, como glifosato y AMPA,
     
  • La erosión de barrancas y la alteración de la dinámica natural del río
     
  • La destrucción de hábitats bentónicos (bancos de arena, playas fluviales, dunas),
     
  • La afectación directa de humedales, incluidos Sitios Ramsar y áreas protegidas,
     
  • La introducción y expansión de especies invasoras, como el mejillón dorado.

“La experiencia de más de tres décadas de operación de la Hidrovía, bajo esquemas contractuales sin un control ambiental efectivo, demuestra que el dragado intensivo y el aumento del tráfico de grandes buques generan impactos ambientales acumulativos y sinérgicos ampliamente documentados. El río Paraná no puede ser tratado como una simple ´autopista fluvial´, sino como un ecosistema complejo, interconectado y vital para millones de personas y para la biodiversidad de la región”, puede leerse en el informe de la Fundación CAUCE.