Tras varios meses desacelerándose y tambalendo, esta vez la actividad económica no aguantó y cayó en febrero pese a la habitual suba del agro y el sector financiero, arrastrada por un fuerte derrumbe de la industria y el comercio.
Así lo mostró el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) del segundo mes de 2026, que el Indec elabora como un anticipo del PBI y que dio a conocer este miércoles.
En concreto, la economía cayó en febrero un 2,1% interanual. Se trata de la primera baja desde noviembre pasado (cuando se registró un leve descenso del 0,2%) y la mayor desde septiembre de 2024.
La actividad ya venía con signos explícitos de deterioro, fruto de la famosa "heterogeneidad" de sectores. Es decir, la suba del agro, la minería y la intermediación financiera contrarrestaban cada vez menos el desplome de la industria y el comercio, dos de los rubros de mayor peso. Así, tras el pico de septiembre pasado, cuando aumentó casi un 5%, en los meses siguientes la economía comenzó a desacelerarse hasta llegar a una suba de solo un 1,7% en enero.
Pero en febrero, finalmente, se produjo lo inevitable y la actividad pasó a caer en términos absolutos. Básicamente, el incremento de un 10% en minería, de un 8,4% en agro y de un 6% en intermediación financiera no alcanzó a tener la suficiente incidencia como para generar un dato positivo, dado el derrumbe de un 8,7% en la industria, de un 7% en el comercio y de un 6% en energía. La construcción, otro de los rubros con mayor peso, volvió a tener una leve caída, del 0,6%, y sigue en pisos históricos tras la paralización de la obra pública a inicios de 2024.
Traducido, la crisis de la industria por el dólar atrasado y la apertura comercial, y del comercio por el atraso salarial y los tarifazos, llegaron por fin a afectar abiertamente las cifras macroeconómicas.
Hubo, además, otro sector clave que algunos meses sirvió para sostener la actividad nominalmente positiva, pero que esta vez no ayudó: el de los impuestos, que cayó un 4,2% producto de la cada vez mayor baja en la recaudación (de un 12% real en febrero, según cifras del ARCA). Es decir, el hundimiento de la recaudación del IVA, consecuencia del consumo deprimido, terminó impactando ahora por partida doble y poniendo en riesgo la proyección económica en general.
Un primer bimestre en baja y la esperanza de un rebote estadístico en marzo
Luis Caputo admitió, en un posteo en su cuenta de X (Twitter), que se produjo una "baja puntual en febrero", pero la atribuyó a que "en 2026, el mes contó con dos días hábiles menos que en 2025, además de haberse registrado un paro general".
Sin embargo, no solo se trata de la culminación de una desaceleración cada vez mayor. También el resultado global del primer bimestre atenta contra el optimismo del ministro de Economía.
"Más allá que hubo dos días hábiles menos que en febrero de 2025, conviene tomar primer bimestre en su conjunto para sacar conclusiones", advirtió al respecto Lorenzo Sigaut Gravina, economista de Equilibra, en un posteo en redes. Precisamente, la suba de un 1,7% de enero (el Indec corrigió a la baja el 1,9% publicado hace un mes) no alcanzaron para contrarrestar el 2,1% de caída en febrero.
La tendencia se confirma al observar el registro intermensual, ya que en febrero la actividad cayó un 2,6% respecto a enero en la medición desestacionalizada, la mayor baja en la serie desde diciembre de 2023, que empequeñeció la suba de un 0,4% del mes previo.
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Con todo, Caputo podría volver a festejar con el próximo EMAE, correspondiente a marzo. "La buena noticia es que marzo va a recuperar. El efecto salida de la cosecha de trigo ya no va estar y los indicadores primarios de dicho mes dan en su gran mayoria positivos. El punto de comparación también va a ayudar, marzo del año pasado fue muy malo", explicó en sus redes el economista Gabriel Caamaño Gómez, de la consultoria Outlier.
Pero, como se ve, se tratará más bien de un efecto estadístico, sin signos de recuperación en los rubros clave para el empleo. Puede que el ministro de Economía quede habilitado a usar nuevamente su argumento de que la cifra global es positiva, pero el bolsillo de una mayoría de la gente seguirá diciendo otra cosa.
