ANSES: la jubilación mínima debería superar los $540 mil para empatar la inflación de la era Milei

Un informe del CEPA sostiene que el cambio de fórmula previsional consolidó una pérdida histórica del poder adquisitivo y que el congelamiento del bono empujó a los haberes mínimos a un deterioro permanente.

20 de mayo, 2026 | 13.29

La discusión sobre las jubilaciones volvió a quedar en el centro de la escena económica después de que distintos informes privados comenzaran a poner números concretos al deterioro de los haberes durante la gestión de Javier Milei. Un estudio del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) concluyó que la jubilación mínima actual debería ubicarse por encima de los 540 mil pesos para no haber perdido contra la inflación acumulada desde el inicio del actual gobierno, especialmente en el caso de quienes dependen del bono previsional congelado desde marzo de 2024.

El informe plantea que el cambio de fórmula aplicado a través del DNU 274/2024 no implicó una recuperación real de los ingresos previsionales sino, por el contrario, la consolidación de una fuerte caída inicial provocada por la devaluación, el salto inflacionario y la desregulación económica implementada en los primeros meses de gestión. “La actualización decidida por Milei considera que el poder de compra actual de las jubilaciones es el máximo al que pueden aspirar los jubilados”, sostuvo el CEPA..

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La evolución de las jubilaciones en la era Milei: el impacto en los haberes de ANSES

La modificación del esquema previsional fue oficializada el 25 de marzo de 2024 mediante decreto. Desde entonces, las jubilaciones comenzaron a ajustarse mensualmente por inflación con un rezago de dos meses. El Gobierno defendió el cambio argumentando que la fórmula anterior generaba atraso frente a los precios. Sin embargo, el informe remarca que el verdadero problema fue el shock inflacionario derivado de las decisiones económicas iniciales de la administración libertaria y no el mecanismo de movilidad en sí mismo.

El documento destaca que el primer trimestre de 2024 fue “extremadamente adverso” para jubilados y pensionados. La aceleración inflacionaria de fines de 2023 y comienzos de 2024, impulsada por la megadevaluación posterior a la asunción presidencial, pulverizó el poder adquisitivo de los haberes. En ese contexto, el Gobierno otorgó en abril de 2024 una recomposición extraordinaria de 12,5 por ciento junto con aumentos indexados por inflación mensual. Así, las jubilaciones subieron 27,38 por ciento en abril, 11 por ciento en mayo y 8,8 por ciento en junio.

Para el centro de estudios, esos incrementos no significaron una mejora estructural sino apenas una recuperación parcial “del fondo del pozo al que el propio gobierno las había llevado”. El problema central, según el documento, es que el nuevo esquema deja congelado el nivel de ingresos reales alcanzado luego de la licuación inicial y elimina cualquier posibilidad de recomposición futura.

Evolución de la jubilación mínima con o sin bono desde 2023. Crédito: CEPA.

Bono de ANSES congelado: el impacto en los jubilados

La diferencia se vuelve todavía más profunda entre quienes cobran la jubilación mínima y reciben el bono compensatorio. Ese refuerzo permanece congelado en 70 mil pesos desde marzo de 2024, mientras la inflación acumulada siguió deteriorando su capacidad de compra. El informe detalló que entre marzo de 2024 y junio de 2026 los haberes jubilatorios aumentaron 200 por ciento, pero la jubilación mínima con bono apenas subió 132 por ciento.

Según los cálculos del CEPA, si el bono hubiera acompañado la evolución de los haberes debería ascender hoy a 209.994 pesos, prácticamente el triple del monto actual. Bajo ese escenario, la jubilación mínima total se ubicaría por encima de los 540 mil pesos. En cambio, con el esquema vigente, la mínima con bono continúa muy por debajo de esa referencia y acumula una pérdida de casi 19 por ciento respecto del último trimestre del gobierno anterior.

“El bono continúa congelado en $70.000 desde marzo 2024, licuando mes a mes su capacidad de compra”, señaló el informe. La consecuencia es que alrededor del 70 por ciento de los jubilados, que perciben haberes mínimos o cercanos al mínimo, continúan perdiendo poder adquisitivo aun cuando la fórmula ajuste por inflación.

La ley anterior, sancionada en 2021, combinaba recaudación previsional y evolución salarial. Como toda fórmula indexatoria, operaba con rezago, lo que implicaba pérdidas en contextos de inflación ascendente pero mejoras cuando los precios comenzaban a desacelerarse. Para el CEPA, el Gobierno modificó el sistema “en el preciso momento” en que la fórmula anterior empezaba a resultar favorable para los jubilados debido a la desaceleración inflacionaria. “No es casual que la fórmula se haya modificado cuando la inflación comenzaba a mostrar un sendero descendente”, sostuvo el documento.