Se abrió un conflicto de las cerealeras con el Gobierno por el precio del gas para el invierno

La cámara que agrupa a las grandes cerealeras y aceiteras criticó la suba a último momento del precio de regasificación del GNL importado que tienen que adquirir para garantizarse el abastecimiento en el invierno.

19 de mayo, 2026 | 20.31

La Cámara de la Industria Aceitera (CIARA), que agrupa a las grandes empresas del complejo aceitero y cerealero del país, cuestionó la última subasta organizada por Enarsa para que los grandes consumidores adquieran el gas para el próximo invierno y denuncian un aumento del precio a último momento.

La suba repentina del costo de regasificación del gas importado abrió un conflicto del sector agroexportador con el gobierno. En CIARA están agrupadas las empresas AGD (Aceitera General Deheza), Bunge, Buyatti, Cargill, COFCO, LDC (Louis Dreyfus Company), Molinos Río de la Plata, Renova y Viterra, entre otras. Es uno de los sectores que más consumo de gas industrial demanda en la Argentina.

El conflicto se abre luego de que el gobierno modificara el esquema de importación de GNL. Durante 20 años el costo del GNL importado lo asumió Enarsa a través de subsidios. Mediante la reforma energética que el gobierno de Javier Milei lleva adelante, a partir de este año directamente los grandes usuarios industriales, las distribuidoras y las centrales de generación térmica tienen que comprar los volúmenes de gas que van a consumir. 

Se trata de un cambio estructural del sistema que promueve una apertura del sector, pero deja más expuesto a las industrias ante un escenario de precios elevados, como ocurre actualmente por la guerra en Medio Oriente.  

Precio del GNL

En rigor, la cámara criticó a la Secretaría de Energía, a cargo de María Tettamanti, por el aumento del precio de regasificación del Gas Natural Licuado (GNL) importado que se comercializó en las subastas del Megsa (Mercado Electrónico del Gas), el mercado mayorista donde las industrias tienen que adquirir los volúmenes que van a consumir en el invierno. 

La subasta en cuestión se realizó el jueves 14 de mayo. Según pudo averiguar El Destape de varias fuentes del sector, hasta el momento no hubo una respuesta clara por parte del gobierno a la cámara empresaria. CIARA apuntó a la Secretaría de Energía por el salto en el costo asociado de regasificación del gas, que en el mismo día de la subasta pasó de 3,5 dólares por millón de BTU (US$/MMBTU) a 5,16 US$/MMBTU. 

La entidad subraya que el precio de la licitación supera en un 47% al costo de referencia que se venía utilizando en subastas anteriores. “El costo de regasificación (del GNL importado) no guarda proporción con la referencia internacional”, señala la entidad.

CIARA cuestionó en la nota enviada a la Secretaría de Energía que el cambio en el precio ocurrió horas antes de la subasta para adquirir un volumen de 454,4 millones de metros cúbicos de gas. 

“El cargo de regasificación es un componente central del precio total del GNL (importado). Su comunicación en el mismo día de la subasta, pocas horas antes de la apertura, reproduce el vicio que determinó que la primera subasta del Megsa quedara desierta: la imposibilidad de estructurar una decisión de compra responsable sin contar con la información completa y con tiempo razonable de análisis”, advirtió CIARA.

Cuestionamiento

En la nota, la cámara de las cerealeras le reclama a la cartera energética que Enarsa provea con carácter de urgente una explicación de por qué aumentó el costo de la regasificación de 3,5 US$/MMBTU a 5,16 US$/MMBTU. También reclamó que para las siguientes subastas para adquirir el gas el costo de regasificación sea comunicado con un mínimo de 72 horas de anticipación a la apertura, “de manera que la demanda pueda evaluar el precio total del GNL antes de estructurar su oferta”.

Por último, CIARA pidió que se postergue la apertura de la subasta por el plazo mínimo necesario para garantizar condiciones de información equitativas para todos los potenciales oferentes. “El sector está haciendo un gran esfuerzo en participar en el mecanismo del Megsa y de asumir el costo real del servicio de regasificación, incluso con la posibilidad cierta de tener que operar a contra margen por el aumento de este insumo. Lo que no puede hacer es comprometer recursos financieros significativos sobre la base de un cargo cuya composición desconoce y cuya razonabilidad no puede verificar”, concluye CIARA.