Marcos Joubert no sabía que su vida cambiaría para siempre un día de septiembre de 2017 en el que fue hasta el Registro Nacional de Reincidencia de Lomas de Zamora: necesitaba un certificado de antecedentes penales para conseguir trabajo y terminó en la cárcel por una causa que creía cerrada (debido a un delito cometido durante su juventud). "6 años de prisión", dictó el juez y Marcos se derrumbó. Su historia y su lucha frente a un sistema penitenciario violento y defectuoso conmovieron a una directora de cine, y juntos emprendieron la difícil misión de lograr un documental sobre la cárcel, desde la cárcel. En una entrevista exclusiva con El Destape, los protagonistas repasaron sus encuentros hasta materializar la película Plata o Mierda, la vida de un hombre aferrado a la esperanza y con un único propósito: ser libre para tener una segunda oportunidad.
"Caí preso haciendo un trámite para un trabajo. Tenía pedido de captura por una causa de hace 12 años y yo no sabía, creía que había prescripto", explicó Marcos Joubert en diálogo con El Destape. No era la primera vez de Marcos en la cárcel: con 19 años y en plena crisis del 2001, participó de robos bajo la modalidad de entraderas junto a su hermano menor y un grupo de amigos de su barrio, Don Orione. Por esa causa fue condenado y aunque en distintas instancias judiciales la pena bajó -y la Cámara de Casación le otorgó el beneficio de no estar preso hasta que la Suprema Corte tome una decisión-, la sentencia había quedado firme y él no lo sabía. Hasta ese fatidíco día de septiembre de 2017. "Fue terrible... sufrí mucho. Pasaron muchos años desde que salí hasta que volví a caer, y me pareció injusto porque en ese momento tenía un hijo chiquito y una pareja. Mi vida era otra", rememoró sobre aquel día.
El precio del "mal camino" y los sueños de libertad
Hijo de una familia de clase obrera a la que no le sobraba el dinero, pero que nunca había pasado grandes penurias económicas pese a los contextos de crisis, Marcos reconoce que empezó a robar porque le faltaba algo. "Los que empiezan, es por eso. Siempre hay una carencia", sostuvo. "Si querés estar bien no elegís el mal camino porque el precio es caro. Y yo en la cárcel vi cosas muy malas", agregó. En sus 6 años preso, pasó por la Unidad Penal N°2 de Sierra Chica, la Unidad Penal N° 36 de Magdalena, la Unidad Penal N° 30 de General Alvear, la Unidad Penal N° 81 de Florencio Varela y las Unidades Penales N° 29 y 40 de La Plata. Un pasamanos carcelario dentro de un sistema fallido que no reforma ni acompaña a quienes terminan tras las rejas. Una película sí lo conseguiría.
Toia Bonino y Marcos Joubert se conocieron durante un almuerzo en casa de amigos. Se vieron una sola vez, hasta el trámite que enfrentó a Marcos con su destino. "Hasta que cayó preso, para mí era un desconocido", admitió Toia, quien tras enterarse de su paradero vio una oportunidad enmarcada dentro de una situación extrema. ¿Era posible hacer una película, una crónica carcelaria, que mostrase lo mejor y lo peor de la vida en las peores condiciones? "Empecé mandándole imágenes para un proyecto que creía que podía llegar a servirle. Pasado más tiempo nos pusimos de acuerdo y empezamos a armar una película con el material que estábamos juntando", sumó Marcos evocando los primeros esbozos del nacimiento de Plata o Mierda. Pero lo que ahora parece evidente, no tuvo esa intencionalidad.
"La cámara de un teléfono me ayudó un montón a pensar en otra cosa, fue un refugio en los momentos más oscuros. La película fue una vía de escape", reconoció Marcos sobre el intercambio de audios y videos con Toia durante 6 años. En el medio -y tal como documenta la película- hubo cruces entre partes y momentos donde el proyecto se vio amenazado por el desgaste. Además de un peligro extra: Marcos nunca contó con tantos detalles lo que estaba haciendo, anticipándose a una posible amenaza de represalias de los guardiacárceles. El resultado de ello se ve en Plata o Mierda, extraño híbrido documental que muestra la violencia animal del sistema y, por otro lado, los gestos de solidaridad y camaradería entre compañeros de celda y unidad. "El documental busca mostrar esa sensación de estar a la deriva de un sistema burocrático en donde vos sos uno entre un montón, viviendo en condiciones absolutamente denigrantes”, aseguró Toia.
MÁS INFO
La vida afuera de la cárcel
Desde que salió de la cárcel Marcos está trabajando en una empresa de construcción, pese a las dificultades propias de salir al mercado con antecedentes. "No fue fácil. Por tener un pasado como preso hay empleadores para los que no tenés derecho de trabajar". En paralelo, sigue con su formación en cine y en fotografía. "Creía que esta película iba a ser el final de una etapa, pero hay nuevos proyectos en conversaciones", adelantó Toia deslizando la posibilidad de un cortometraje que expanda su sociedad con Marcos.
