La previa del Mundial 2026 encuentra a los argentinos con un poder adquisitivo muy deteriorado frente a la inflación. Un relevamiento hecho por El Destape muestra cómo el consumo típico de los hinchas se ve fuertemente condicionado respecto a Qatar 2022. En la Argentina libertaria, los salarios no pueden acompañar los precios de hábitos clásicos como el asado, la cerveza o la picada, lo cual refleja el peso real de la crisis económica en los bolsillos populares.
A menos de un mes del inicio de la competición deportiva internacional más apasionante para los argentinos, todos miran el fixture para no solo saber cuándo juega la Selección, sino también para organizar la "juntada" con familia y amigos para ver los partidos. Por ahora, todos los cañones apuntan a la noche del sábado 27 de junio contra Jordania, momento ideal para compartir una comida mientras se disfruta de las gambetas de Lionel Messi. Sin embargo, la crisis que generó el gobierno Javier Milei complica los planes.
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Salarios: el Mundial que pierde Milei
El salario promedio medido por la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE) en diciembre de 2022 era de $ 194.175, mientras que en marzo de 2026 (último dato disponible) trepó a $ 1.775.664. Aunque el ingreso nominal se multiplicó, la inflación redujo el poder de compra real. El resultado es claro: hoy se pueden comprar menos bienes y consumos vinculados al Mundial.
Uno de los datos más contundentes aparece en el consumo de carne. En 2022, un asado completo costaba $ 5.216 y permitía comprar 37,2 asados con un salario promedio. En 2026, ese mismo banquete asciende a $ 91.453, lo que reduce la capacidad a 19,4 asados. Se trata de una caída de casi el 50% en términos reales, uno de los retrocesos más marcados entre los consumos analizados.
Cerveza y picada: menos reuniones
El impacto también se refleja en otros consumos típicos de reuniones futboleras. En 2022, una cerveza de litro costaba $ 379,60 y se podían adquirir 511 unidades. Hoy, con un precio de $ 4.036,57, esa cifra cae a 439 cervezas.
En el caso de la picada, el retroceso es menor pero significativo: se pasa de 86,2 picadas en 2022 a 73,9 en 2026, con un costo que saltó de $ 2.252 a más de $ 24.361. Siempre bajo presupuestos modestos.
Menos fernet, más casacas
El clásico combo de fernet con gaseosa también muestra un deterioro. En la previa de Qatar se podían comprar 81 combos, mientras que ahora esa cifra baja a 77. Si bien la caída es más moderada que en otros rubros, confirma la tendencia general: los salarios pierden terreno frente a la inflación.
En tecnología, la situación mejora ante la cascada de promociones: los televisores 4K pasaron de ser apenas accesibles (1 unidad) a 1,6 televisores con un salario actual, debido a cambios en precios relativos y ofertas. Otro dato llamativo es el de la camiseta oficial. En 2022 costaba $ 29.000 y permitía comprar 6,7 camisetas, mientras que en 2026, con un precio de $ 220.000, se pueden adquirir 7,8 unidades.
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Los bolsillos, el contraste de la Selección
Todas las comparaciones fueron realizadas bajo la categoría del sueldo de trabajadores establecidos en el sector privado registrado, segmento que se supone como mejor posicionado en la escala salarial. Si el impacto descripto es regresivo, para el resto de la población insertada de forma más precaria en el mercado laboral es peor.
Para fines de 2025, casi ocho de cada diez trabajadores registrados no contaban con ingresos suficientes para cubrir el valor de una canasta básica de pobreza correspondiente a un hogar promedio. La cifra entra en contradicción con los datos difundidos previamente por el organismo estadístico oficial, que habían mostrado una presunta reducción de la pobreza durante el mismo período y que despertaron cuestionamientos por su metodología.
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En diciembre del año pasado, la canasta básica total superó los $ 1 .308.713, mientras que los indicadores de distribución del ingreso reflejaron que gran parte de la población no alcanzaba ese monto, incluso teniendo empleo formal en el sector privado. Los datos oficiales muestran que los primeros cinco deciles —la mitad de menores ingresos de la población— no llegan siquiera al 50% del valor de la canasta básica. En el arranque de 2026, esta dinámica se profundizó: el trimestre cerró con una caída salarial de casi cinco puntos porcentuales en el sector privado registrado.
Así, el Mundial sigue siendo una pasión intacta, pero el bolsillo de los hinchas llega mucho más ajustado y con reuniones más limitadas que marcan una gris realidad en la previa del torneo más popular del mundo.
