La cárcel de presidentes convertida en paraíso natural: dónde queda y cómo llegar

Durante décadas, funcionó como presidio y lugar de confinamiento político. Allí estuvieron detenidos exmandatarios como Hipólito Yrigoyen, Juan Domingo Perón y Arturo Frondizi.

19 de mayo, 2026 | 19.52

En medio del Río de la Plata, a pocas horas de la Ciudad de Buenos Aires, la Isla Martín García pasó de ser una cárcel para presidentes argentinos a convertirse en una de las reservas naturales más llamativas del país. El destino, ubicado frente a las costas bonaerenses y rodeado de selva ribereña, combina historia política, edificios históricos y una gran biodiversidad.

Durante décadas, funcionó como presidio y lugar de confinamiento político. Allí estuvieron detenidos exmandatarios como Hipólito Yrigoyen, Juan Domingo Perón y Arturo Frondizi tras distintos golpes de Estado. Con el paso del tiempo, el antiguo penal quedó abandonado y el lugar fue reconvertido en un espacio turístico y reserva natural protegida.

Cómo es la Isla Martín García, el sitio donde estuvieron presos presidentes argentinos

La historia de Martín García se remonta a la época colonial y siempre tuvo una importancia estratégica por su ubicación entre los ríos Paraná y Uruguay. A fines del siglo XIX fue utilizada como penal naval y centro de detención política. Todavía se conservan restos del antiguo presidio, el faro histórico, el cementerio y varias construcciones militares.

Actualmente, recibe turistas que buscan recorrer sus senderos naturales y conocer uno de los sitios más particulares de la historia argentina. El lugar cuenta con más de 150 especies de mariposas, cientos de aves y una vegetación típica del delta y la selva marginal. Además, se pueden realizar caminatas, paseos en bicicleta y recorridos guiados por los edificios históricos.

Cómo llegar a Isla Martín García desde la Ciudad de Buenos Aires

La forma más habitual de llegar a la Isla Martín García es por vía fluvial. Las embarcaciones parten principalmente desde Tigre y también existen excursiones privadas desde Puerto Madero. El viaje dura entre dos y tres horas, dependiendo del servicio y las condiciones del río.

Muchos visitantes realizan la escapada en el día, aunque también hay hosterías, campings y pequeños alojamientos para quienes deciden pasar el fin de semana. La primavera y el verano suelen ser las temporadas más elegidas por la combinación entre naturaleza, clima y actividades al aire libre.