Austria y Argelia regalan un espectáculo de infarto pese al polémico formato del Mundial

28 de junio, 2026 | 03.59

A pesar de todas las críticas en torno al formato ampliado a 48 selecciones del Mundial —con la ventaja que su calendario desigual puede suponer para los equipos que ‌juegan más tarde en la fase ‌final—, Austria y Argelia nos recordaron el sábado la imprevisibilidad de este deporte.

El seleccionador de Austria, Ralf Rangnick, afirmó que "no tenía palabras" para explicar el caos que se desató en los últimos segundos, cuando su empate a 3-3 puso el broche final a una fase de grupos tan problemática en su diseño como irresistible en cuanto a dramatismo.

Ambos equipos protagonizaron uno de los encuentros más emocionantes del torneo hasta la fecha, lleno de cambios de rumbo y hazañas de última hora.

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Austria ​se adelantó en dos ocasiones, ⁠pero los norteafricanos se repusieron sin descanso.

Cuando Riyad Mahrez marcó en el minuto 93 para poner ‌el 3-2, parecía un gol que daría la victoria a Argelia y ⁠eliminaría a Austria. Pero los europeos volvieron a marcar tres ⁠minutos después, lo que clasificó a ambos para los dieciseisavos de final.

"Ha sido una actuación seria y disciplinada. Nos hemos mostrado sólidos", dijo Mahrez. "Al final, podríamos haber ganado, pero es un empate. Lo ⁠más importante es pasar de ronda".

SE DEJAN ATRÁS LOS RECUERDOS DE 1982

Los recuerdos de ​la "vergüenza de Gijón" de 1982 —cuando Alemania Occidental y Austria jugaron un ‌partido sin competitividad que benefició a ambos y ‌eliminó a Argelia— persistían en los días previos al partido, pero ambos entrenadores descartaron el ⁠temor a que se repitiera la situación.

"Estoy muy contento de que, al final, haya sido el fútbol el que haya ganado, el que haya prevalecido. El 3-3 en el marcador lo dice todo", dijo el seleccionador de Argelia, Vladimir Petkovic.

Una consecuencia directa del partido de 1982 fue que la ​FIFA modificara ‌las reglas para garantizar que los partidos finales de la fase de grupos del Mundial se disputaran simultáneamente, aunque el nuevo formato de 48 selecciones puede haber reintroducido cierta asimetría.

En la última jornada, algunos equipos —incluidos los del Grupo J— saltaron al campo sabiendo lo que necesitaban para pasar de ronda, mientras que otros, como Corea del Sur ⁠y Escocia, acabaron eliminados días después de haber jugado sin tener esa claridad.

Sin embargo, en Kansas City no se repitió el infame guion de 1982, ya que la selección norteafricana estuvo a segundos de lo que podría haber sido una revancha deportiva.

Un tercer equipo, que había jugado un día antes, acabó viéndose afectado.

Irán, que habría pasado de ronda como uno de los mejores terceros en caso de victoria de Argelia, acabó eliminado. Austria se clasificó como segunda del Grupo J, mientras que Argelia alcanzó los dieciseisavos ‌de final entre los mejores terceros.

UN FINAL DE "THRILLER"

El drama del sábado cobró una nueva dimensión cuando, en el minuto 96, llegó el gol del empate de Austria, obra de Sasa Kalajdzic, que acababa de salir al campo para sustituir a Philipp Mwene.

Fue su primer toque y un remate decisivo que salvó a Austria de la eliminación y coronó una de las sustituciones más dramáticas del torneo.

"Encajas el 3-2 ‌en el minuto 94 y piensas que se ha acabado, ¿qué más puede pasar?", dijo el centrocampista austriaco Marcel Sabitzer. "Pero entonces aún tenemos una ocasión clara. Y seguimos creyendo".

Rangnick se quedó sin palabras y, más tarde, dijo ‌que ni siquiera Alfred ⁠Hitchcock habría podido escribir un final así.

La nueva estructura de la fase de grupos puede seguir suscitando dudas, pero al menos Argelia y Austria demostraron que ​la incertidumbre y el dramatismo del fútbol siguen vivos.

Aunque muchos temían que el partido del sábado pasara a los libros de historia como la "vergüenza de Kansas City", puede que, en realidad, pase a la historia como el "'thriller' de Kansas City".

(Redacción: Gabriel Araujo; Edición: Peter Rutherford; editado en español por Tomás Cobos)