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Natalia Oreiro, íntima: los ataques de Milei al cine argentino, el almuerzo "mágico" con Moria Casán y sus días como ídola en Rusia

En una entrevista exclusiva con El Destape Web Natalia Oreiro presenta Yo, Narciso, su nueva comedia junto a Adrián Suar.

10 de agosto, 2026 | 18.38

Natalia Oreiro vuelve a la comedia de la mano de Adrián Suar, en su nueva película Yo, Narciso. En la trama de enredos, la actriz encarna a Rocío, una socióloga que estudia las conductas narcicistas bajo un particular método de engaño. La película que llega a los cines argentinos el jueves 13 de agosto marca el regreso de Suar a la dirección tras 30 noches con mi ex y Mazel Tov, y su reencuentro con Oreiro, otrora protagonista de las más exitosas telenovelas de Polka.

"Adrián escribe para los actores. Los quiere mucho y les conoce los matices", sostuvo Natalia Oreiro en una entrevista exclusiva con El Destape Web a pocos días de su gran estreno, que la devuelve a uno de los géneros que más victorias le dio.

Yo, Narciso bien podría leerse como una sátira sobre como funciona la vida de las estrellas y su narcicismo...

- Total.

¿En algún momento de tu inicio profesional caíste en el narcicismo como le pasa a tu personaje?

- El narcicismo es una patología que se estudia desde hace siglos y el narcicista lastima a las personas con las que se relaciona directamente. Quizás por nuestra profesión y la exposición que tenemos en los medios los artistas desarrollamos cierta vanidad, pero espero no haber lastimado a alguien, conscientemente, en mis inicios.

De cualquier manera, cuando comencé sí me sentía una niña muy expuesta -porque empecé a trabajar a los 12- y "la rara" que salía en la tele. Pero agradezco no haber comenzado en los medios cuando estaban las redes sociales, porque hoy todo es muy masivo y muy difícil de gestionar.

Cuando hiciste Muñeca Brava solo tenías 21 años y tuviste un boom de repercusiones mediáticas.

- Esa telenovela fue una explosión, pero nosotros grabábamos tantas horas y eso nos tenía tan concentrados que no nos enterábamos de lo que pasaba afuera con la gente. No puedo imaginarme cómo sería ese impacto si Muñeca Brava se estrenara hoy, con el poder de las redes y la multiplicación de comentarios. Para la época en la que fue hecha, el afecto lo vivía cuando iba al supermercado y todos se me acercaban.

Vuelvo a Yo, Narciso. ¿Qué es lo que más te gustó de tu Rocío/Miranda?

- Justamente, esa dualidad de personalidades: por un lado soy Rocío, la escritora y socióloga, y por otro lado soy Miranda, un álter ego que ella se inventa para seducirlo y que caiga en su trampa. El efecto que provoca Miranda en la vida de Rocío es perfecto, porque termina perjudicándola y al final de la película el espectador se pregunta: ¿quién es más narciso?, ¿él o ella?

Hablemos de "la escena" de la película: el almuerzo familiar con Moria Casán haciendo de mamá de Adrián Suar.

- Es la escena central de la película, porque Moria tiene tanta personalidad... Además, cuando Miranda/Rocío la conoce termina de entender la patología de "su víctima". Es un momento súper interesante desde la narrativa. El detrás de escena fue desopilante. Moria tiene un nivel de profesionalidad increíble y sobre la escena de 8 minutos, un monólogo de ella en el que casi nadie más habla, sumó mucha improvisación. Estuvimos tres días rodando ese momento.

Reencontrarte con Adrián Suar es un poco revivir tu paso por Polka. ¿Añorás ese pasado?

- Todo el tiempo. Mi última novela en televisión fue Solamente vos, hace 13 años. Después yo intenté hacer una nueva serie con Telefe, pero fue imposible porque es muy caro producir para la ficción diaria y hay tanta competencia de alta calidad en las plataformas que no les es redituable a los canales.

Natalia Oreiro vuelve al cine de la mano de Adrián Suar con Yo, Narciso.

"El cine independiente es necesario"

Venís protagonizando una seguidilla de películas muy buenas: Nada entre los dos, La noche sin mí, La mujer de la fila. Estás pasando un buen momento profesional en un mal momento para el cine argentino. ¿Cómo vivís esa dualidad?

- Yo soy una privilegiada y siento que opinar desde ese lugar es injusto, pero reconocerlo es necesario. La noche sin mí, por ejemplo, es una película independiente muy necesaria, porque cuenta las microviolencias que las mujeres sufren en la cotidianeidad de sus casas, pero no la estrenó una productora como Disney, en un montón de salas. Es necesario el cine independiente, es un semillero de nuevas generaciones de directores. Es un presente muy complejo el que vivimos hoy quienes nos dedicamos a hacer películas.

A la vez, siendo uruguaya debo decir que me da mucha felicidad que se filme en mi país pero creo que es muy necesario que se vuelva a filmar en Argentina. También hay que decir que somos muy pocos los actores que tenemos la suerte de ir al exterior a filmar. Y eso es injusto.

Coincido contigo.

- ¿Contigo? Bo, me lo dijiste como uruguayo (se ríe) ¡Me encanta! Cuando me vine a vivir acá a los 16 me decían "dale tú que te toca a ti".

¿Qué lugar tiene el cine independiente en tu recorrido de actriz?

- El más importante. Me acuerdo cuando Benjamín Ávila confío en mí para su ópera prima, Infancia Clandestina y hacer ese personaje me habilitó a acceder a otros personajes. Fue un riesgo muy grande para él y se lo agradezco muchísimo. Me encantan las nuevas generaciones y trabajar con actores nuevos.

La última: gracias a tu documental de Netflix, Nasha Natasha, me enteré que sos un fenómeno en Rusia. ¿Cómo surgió eso?

- Ni yo lo sé (se ríe). ¡Por las novelas! Mirá lo importante que es producir ficciones en nuestro país, que nos conocen en todo el mundo por ellas. Viajo siempre a Rusia, me encanta y aman mis novelas, mis canciones y películas. Hay algo que tiene que ver con los vínculos que uno desarrolla en la ficción, que es universal y atraviesa todo: como nosotros podemos disfrutar de una buena película sueca, ellos pueden amar las buenas historias argentinas.