El viernes 27 de febrero, Eruca Sativa transformó La Trastienda en un espacio de resistencia y celebración colectiva. Fiel a su compromiso histórico, la banda dotó al show de una profunda carga social, integrando homenajes explícitos a las Abuelas de Plaza de Mayo y a la comunidad trans.
Durante la velada, el clima político también se hizo presente de manera espontánea cuando el público manifestó su rechazo a las políticas de derecha del gobierno de Javier Milei, reafirmando el vínculo ideológico que une al grupo con sus seguidores. El power trío integrado por Lula Bertoldi, Brenda Martin y Gabriel Pedernera demostró una vez más por qué es uno de los referentes más sólidos del rock actual.
A lo largo de dos horas de efervescencia, la lista de temas equilibró perfectamente sus hits más potentes y distorsionados con aquellos sonidos aterciopelados que permiten apreciar la sutileza técnica de sus integrantes. La entrega de los músicos sobre el escenario fue absoluta, evidencia de una conexión casi telepática tras años de trayectoria. Brenda Martin en el bajo y Gabriel Pedernera en la batería sostuvieron una base rítmica demoledora, mientras la voz y la guitarra de Lula Bertoldi llenaban cada rincón del recinto.
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Uno de los momentos más memorables de la noche ocurrió cuando la euforia desbordó los límites del escenario. En medio de un clímax sonoro, Lula Bertoldi se lanzó directamente hacia el público para tocar entre la gente. Sumergida en el pogo, la guitarrista continuó con la ejecución de su instrumento rodeada de fans, una imagen que sintetizó la cercanía y la falta de barreras que caracteriza la propuesta de la banda en vivo.
La jornada cerró con una sensación de plenitud y catarsis en una Trastienda que quedó vibrando mucho después de la última nota. Eruca Sativa no solo ofreció un recital impecable desde lo técnico, sino que reafirmó su lugar como una voz necesaria en el panorama cultural argentino. Fue una noche donde el rock, la política y la emoción se fundieron en un solo grito, dejando claro que el mensaje de la banda sigue más vigente que nunca.
El recuerdo de Brenda Martin sobre el primer Cosquín Rock de Eruca
“Tocamos a las tres de la tarde y las puertas abrían a las tres. Empezamos a tocar y no habían abierto las puertas, así que no había nadie. Igual estábamos felices porque estábamos en el escenario principal. Habíamos formado la banda en noviembre de 2007 y ya queríamos tocar en Cosquín", comentó Martin en diálogo con El Destape. Pero luego aludió a la siguiente edición del festival: "Cuando la gente empezó a entrar, venían corriendo porque éramos la única banda tocando. Se puso lindo. Ver a la gente con la sierra atrás, el atardecer… es alucinante".
