El paso de Eruca Sativa por el festival Rock en Baradero reafirmó la identidad del grupo como un "power trío" profundamente comprometido con la realidad social. La banda convirtió el escenario en una plataforma de expresión donde el arte y el activismo se fusionaron con naturalidad.
Esa característica, que ha sido un sello distintivo a lo largo de su trayectoria, se manifestó a través de gestos y palabras que buscaron interpelar al público y dar visibilidad a diversas problemáticas vigentes. Uno de los momentos destacados de la jornada se produjo con la llegada de las invitadas especiales, quienes aportaron sus propias voces a la proclama del grupo.
La participación de Gimena Álvarez Cela en teclados y voz no solo enriqueció la sonoridad del show, sino que incluyó un pedido explícito por una mayor representación femenina en el ámbito artístico. Con la frase "Por más músicas en los escenarios", se subrayó la importancia de seguir abriendo espacios de equidad dentro de la industria musical y los festivales nacionales.
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El show alcanzó su punto máximo durante la interpretación de Tarará, una de las piezas más potentes de su repertorio. En esta ocasión, la banda decidió presentar una versión con la letra reformada, lanzando un mensaje contundente a favor de la separación de la Iglesia y el Estado.
La presencia de la rapera Kris Alaniz como invitada de cierre reforzó este segmento crítico, sumando una impronta urbana que denunció las estructuras de opresión social y la estigmatización que sufren las juventudes en contextos de vulnerabilidad.
Las intervenciones que señalaron que "ninguna niña nace para la esclavitud ni ningún joven para la delincuencia" marcaron el tono de una presentación que priorizó la conciencia colectiva. De este modo, Eruca Sativa demostró una vez más que el rock sigue siendo una herramienta fundamental para la denuncia y que su música es, ante todo, un vehículo de transformación y resistencia cultural.
Lula Bertoldi, sobre el más reciente disco de Eruca Sativa
Los artistas dialogaron con este medio tras la publicación de A Tres Días de la Tierra y Bertoldi sostuvo: "Tuvo como muchas instancias. Empezamos en pandemia a hacer zapadas; cuando nos pudimos juntar a zapar en Romaphonic, ahí grabamos como dos días de tocar, tocar, tocar, y de ahí salieron ideas. Después, cada uno trajo temas terminados para arreglar con la banda".
