Cosquín Rock 2026: Eruca Sativa y la transformación permanente, “correrse de los límites es crecer”

A casi 20 años de su formación, Eruca Sativa vuelve a Cosquín Rock con nuevas canciones, una identidad en movimiento y una mirada cada vez más cercana al folklore y al territorio.

27 de enero, 2026 | 11.10

A casi dos décadas de haber formado Eruca Sativa, Brenda Martin sabe que el año recién arranca y la agenda ya se acelera con shows, giras y Cosquín Rock otra vez. Sin embargo, ella intenta sostener ese breve paréntesis de quietud antes de que el calendario vuelva a imponerse.

“Tratando de conservar la calma y disfrutarlo, porque bienvenido sea que tengamos shows”, dice en diálogo con El Destape. “Tenemos casi veinte años como banda, así que estamos preparándonos para lo que viene. Cosquín es lo más próximo y después hacemos La Trastienda el 27 de febrero”.

Eruca Sativa debutó en Cosquín Rock en el año 2009.

El presente encuentra a Eruca Sativa en movimiento constante. Vienen de tocar en Paraná, en un show gratuito en el Teatro Municipal. “Fue re lindo, porque esos formatos permiten que nos vea gente que no nos conoce”, cuenta Brenda, todavía entusiasmada por la posibilidad de expandir el alcance de la banda.

El último disco, "A tres días de la Tierra" (2025), sorprendió por su crudeza rockera, una vibra que remite a los primeros años de la banda. Brenda lo confirma, pero aclara que no fue un gesto nostálgico. “No fue intencional, fue el resultado de un proceso largo”, explica. “Empezamos grabando por capas, después grabamos en vivo, después experimentamos mucho con computadoras, con laboratorio”.

La pandemia marcó un punto de quiebre. “Salimos de la pandemia con ganas de volver a meternos en una sala los tres, sin computadoras”, dice. “Eso tuvo mucho que ver con este disco”. 

Cosquín Rock, el ritual de Eruca Sativa

Eruca Sativa debutó discográficamente en 2008. Desde entonces, Cosquín Rock se volvió casi una segunda casa. Brenda recuerda con precisión la primera vez: “Tocamos a las tres de la tarde y las puertas abrían a las tres”, se ríe. “Empezamos a tocar y no habían abierto las puertas, así que no había nadie. Igual estábamos felices porque estábamos en el escenario principal”.

La historia venía de un intento frustrado el año anterior. “Habíamos formado la banda en noviembre de 2007 y ya queríamos tocar en Cosquín”, recuerda. “Fuimos a un concurso con un demo, no teníamos disco ni nada. No entramos y estábamos indignados… hoy lo pienso y éramos súper pretenciosos”.

El 2009 fue la revancha. “Cuando la gente empezó a entrar, venían corriendo porque éramos la única banda tocando. Se puso lindo”. Para Brenda, Cosquín no es solo un festival, es paisaje, clima y mística. “Ver a la gente con la sierra atrás, el atardecer… es alucinante”, describe. “Tocamos con lluvia, que pare mientras tocábamos y salga el sol. Hemos visto paisajes tremendos”.

Aunque el nombre diga “rock”, Cosquín hace rato amplió su frontera estética. Este año conviven figuras internacionales con artistas profundamente ligados a la música popular argentina. Para Brenda, lejos de ser una contradicción, es una consecuencia lógica. “El acercamiento al folklore me parece de lo más natural que nos puede pasar como latinoamericanos”, afirma. “Es una música muy linda y la sentimos porque estamos acá”.

Observa con atención cómo nuevas generaciones se acercan a esa raíz. “Veo artistas que se corren de su género y se acercan al folklore y me parece buenísimo. No es algo forzado, es natural”, y va más allá: “Correrse de los límites musicales es crecimiento profesional. En Argentina tiene que ver con una conciencia de territorio, con entender que somos parte de América”.

Eruca Sativa rumbo a los 20 años

Sostener una banda durante dos décadas no es un milagro, es trabajo emocional. “Como en el amor”, resume Brenda. “Buscamos los puntos en común, fortaleciendo lo que nos une y no marcando tanto las diferencias”. Hay aprendizaje, cuidado, conocimiento del otro. “Sabemos dónde pensamos distinto y cómo tratarnos. No sacar cosas incómodas. Nos queremos mucho y ya sabemos cómo somos”.

“La banda es algo muy importante que cuidamos mucho”, dice. “Es un espacio de libertad, de amor, de conexión con otras personas”, y lo que se genera va más allá de la música. “Sentir que con nuestras canciones podemos acompañar, generar esperanza y empoderamiento… eso lo valoramos muchísimo”.

Eruca Sativa lanzó su primer álbum de estudio en 2008, próximamente cumplirán sus 20 años como banda.

Brenda creció viendo pocas mujeres con instrumentos. Por eso entiende el peso simbólico de ocupar ese lugar. “Cuando era chica había muy pocas mujeres tocando y era un flash”, recuerda. “Poder compartir información, charlar de lo mismo, era re lindo”.

Hoy el escenario es otro. “Ese cambio atraviesa a toda la sociedad”, afirma. “Hay más diversidad, más representación, y eso se ve arriba de los escenarios”. Piensa en las chicas que van a los shows. “Que se proyecten, que se vean ahí, me parece buenísimo”. Enumera nombres sin impostura: Andrea Álvarez, Barbi Recanati, Lucy Patané. “Hay muchísimas mujeres haciendo cosas increíbles”, dice con convicción.

El 27 de febrero, Eruca Sativa vuelve a La Trastienda. Un formato íntimo que convive con la épica festivalera. “Todas las formas de tocar en vivo son lindas”, asegura. “En los festivales tenés menos tiempo, en las salas chicas estás cerca de la gente. A mí me gustan mucho las dos”. Después, Cosquín Rock, giras en Argentina y afuera, repertorio renovado. Canciones nuevas en camino. “Ya estamos trabajando cosas nuevas”, concluye dejando un poco de misterio en el aire.