Lula Bertoldi, íntima: "Mi abuela fue especial en nuestra formación con Maru"

La cantante principal y guitarrista de Eruca Sativa se expresó sobre los 15 años de su banda, sus inicios en la musica, la maternidad y su vínculo con su hermana, Marilina Bertoldi, en diálogo con El Destape Web.

07 de mayo, 2022 | 10.43

Lula Bertoldi dialogó con este medio sobre sus próximos proyectos artísticos, su vínculo con su hermana Marilina, su historia con la música y la maternidad. La cantante se refirió al ciclo Impuslo Sonoro que se emite los viernes a las 22 por Canal Encuentro y al recital que dará el lunes 9 de mayo con Eruca Sativa en el Centro Cultural Kirchner a las 20, en el que interpretarán el repertorio completo de su último disco, Seremos Primavera.

¿Cómo viviste el estreno de Impulso Sonoro?

- Con mucha alegría. Fue un momentazo de decir, bueno, ya somos parte de la pantalla de Encuentro. Todos los viernes a las 10 de la noche va a ser el horario habitual y es como ver qué pasa, qué nos vuelve de la gente.

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Se trata del vínculo entre la música con lo científico, ¿no?

- Exacto. El primer capítulo fue con neurociencia, con toda la ciencia del cerebro, los vínculos, las cuestiones sociales, humanas. Es amplio el espectro, por ahí cuando se dice neurociencia se piensa que solo se habla del cerebro, pero también se manejan otros aspectos que tienen que ver con lo intersocial, lo beneficiosa que es para el cerebro la música como un ritual que genera un inconsciente colectivo. Muchas aristas. Lo recomiendo, yo que soy la que lo grabé (risas), pero soy muy objetiva y sincera: quedó buenísimo y es muy interesante.

¿Cómo empezó tu vínculo con la música, con la guitarra?

- Bueno, empecé a vincularme con la música desde casa, donde había muchos discos, a nivel escucha. Ni mi mamá ni mi papá son músicos pero mi abuela materna sí. Ella era la música de la familia: directora de coros y profesora de folklore. A mi hermana (Marilina Bertoldi) y a mí nos bajó la data de tocar. En mi casa, era disfrutar de la música ya hecha. Lo primero a lo que tuve acceso fue un piano, mi abuela nos enseñó a Maru y a mí teoría y solfeo pero yo no me enganché ni ahí, me parecía un bodrio total (risas). Enseguida mi abuela se dio cuenta y me regaló una guitarra criolla; eso fue súper visionario de su parte porque me re enganché y fue re groso. Me la regaló a los 12 años y me dijo: “Esta va a ser tu gran compañera de la vida” y así fue. Muy loco. Y me acompañé con la guitarra por muchos años pero cuando tenía 20 me di cuenta que quería dedicarme a eso de lleno. Esa fue mi cercanía primaria con la música.

Claro, tuvo mucho que ver tu abuela. ¿Ella llegó a verte dedicándote a esto?

- Sí, mi abuela falleció hace dos meses con 96 años. Fue súper importante en mi vida y en nuestra formación con Maru. Una persona muy especial y una mujer increíble de la que nos queda el recuerdo hermoso de que nunca dejó de hacer lo que amaba y que era pasional. Ella siempre siguió con sus coros, con su música, nunca dejó de hacer lo que quería: de girar. Tenía 90 años y seguía arriba de un colectivo yendo de gira con sus coros, feliz y agradecida de la vida. Así que me llevo los mejores recuerdos. Siempre que el cuerpo se lo permitió, estuvo en los shows importantes de Maru y míos. Incluso Maru le había dejado el Gardel de Oro en su casa, para ella, porque era muy especial. Cuando ella falleció, el Gardel volvió a las manos de Maru pero siempre lo tuvo ella, desde que mi hermana lo ganó estaba en su casa. Imaginate lo especial que era para nosotras dos.

¿Cuando estás en el escenario te ves reflejada en ella? ¿Ves cosas de ella en vos?

- Sí, tengo el recuerdo de una mujer alucinante y me encantaría parecerme en algo. Sobre todo en su esencia, no tanto en lo físico o corporal. Sí en el sentido de disfrutar la música de la manera en que ella la disfrutó siempre. Obvio, Maru y yo llevamos algo de ella para todos lados donde vamos. Así que ojalá que sí, que esté ahí presente.

¿Cómo se dio Eruca Sativa?

- Eruca arrancó en Córdoba. Yo soy de Sunchales, Santa Fe, y me había ido a estudiar Relaciones Públicas a los 17 años a Córdoba. Empecé a conocerme con gente de bandas, yo ya tocaba en esa época aunque no me dedicaba a eso. En una de esas, conozco a Brenda (Martin, bajista de Eruca) en una banda que tenía que se llamaba Lucila Cueva y empecé a tocar ahí. Después lo conocí a Gabi (Pedernera, baterista), que tocaba con Brenda en otra banda y me invitaron a cantar a mí. Nos fuimos conectando hasta que terminamos tocando los tres juntos y fue como: “Wow, esto está buenísimo”. Eso fue en el 2007. Ya vamos por los 15 años de Eruca, siempre con un objetivo muy presente y claro que es la música. Nuestras relaciones humanas se fueron adaptando a la música, fuimos haciéndonos amigos porque no lo éramos; nos gustaba cómo tocaba el otro y armamos una banda porque nos re admirábamos. Después nos hicimos amigos. ¿Viste que a veces es al revés? Muchas bandas surgen porque primero son amigos y se juntan a tocar por eso. Nosotros ya veníamos tocando en otras bandas, Gabi y Brenda eran profes de música grosos aunque eran muy jóvenes. Yo por ahí era la que más me tenía que poner a estudiar (risas), pero en sí empezamos a tocar les tres juntes porque nos gustaba mucho cómo tocaba el otro. 

Y después de eso nunca tuvieron ningún bache. Siempre fue con éxito y en ascenso, ¿no?

- La verdad es que somos un grupo muy agradecido porque, si bien nuestra música no es la más popular, tenemos la suerte de poder vivir de eso por lo menos desde el 2012. Ese año sacamos nuestro tercer disco y nos empezó a ir mejor. Siempre, como vos decís, con cada cosa que hacíamos crecíamos. Hasta que en 2012 pegamos un estirón mucho más grande porque pasaron muchos eventos al mismo tiempo; éramos una banda independiente y firmamos contrato con Sony, desde donde nos dieron una mano muy grande para crecer en Latinoamérica. Ese año también nos nominaron a los Latin Grammy por primera vez, entonces eso también hizo que hagamos nuestras primeras giras por México, que salgamos un poco del país a mostrarnos y que la banda se empiece a mostrar a nivel internacional.

Eruca Sativa lanzó cinco discos de estudio en sus 15 años de trayectoria.

El 2012 fue un año bisagra. Pero siempre tratando de que la música sea lo que crece, lo otro se da un poco por añadidura. En la medida en que la música sea la que vaya guiando el crecimiento, para nosotros es lógico crecer. No tiene sentido solo crecer en convocatoria. La gente fue acompañando y es muy lindo que se acompañe a un proyecto tan libre en el sentido artístico, como que hacemos lo que nos va pareciendo que tenemos que hacer y eso es fantástico. Tenemos ese privilegio.

Esto del crecimiento musical se ve mucho en el último disco (Seremos Primavera), que tiene matices muy diferentes a lo anterior, ¿no?

- Sí, es un poco así. Una búsqueda que se venía dando porque en los discos anteriores hay atisbos de experimentación y climas que son distintos, pero en Seremos Primavera dijimos: “¿Y qué pasaría con todo un disco así?”. Además es un álbum que tiene una suerte de manifiesto en lo conceptual, en las letras, algo que pensamos siempre pero ahí lo dijimos sin vueltas, con más urgencia. Nos alejamos un poco de la metáfora para ser más directos. Nos tiramos a la pileta y la verdad es que fue un ejercicio de composición y producción muy grande, donde tuvimos que sacarnos todas las vestiduras y decir “juguemos a no ser Eruca, ¿qué seríamos?” y salió eso.

¿Ahora están trabajando en un disco nuevo?

- Desde hace un tiempo estamos trabajando en nuevas composiciones. Salió una que se llama Día Mil porque medio que queríamos dar vuelta la página con el final de la cuarentena y el encierro; queríamos decir algo al respecto y dijimos eso. Venimos trabajando en canciones que no sabemos bien cuándo verán la luz.

Ahora nos estamos dedicando a despedir Seremos Primavera. Somos medio románticos con cerrar las etapas, como que nos da toc (risas), hay que cerrarla a la etapa.

Sí, aparte fue un disco que salió y no pasó mucho tiempo hasta que llegó la pandemia.

- Claro, salió en noviembre del 2019. Teníamos ya el Luna Park bajo el brazo, una gira por España re linda, se nos vino la pandemia encima y no lo pudimos presentar. Fue re triste. Así que por lo menos lo despedimos (risas). El lunes 9 de mayo tocamos en la Ballena Azul del CCK, las entradas ya están agotadas. Es una Ballena orquestal, lo despedimos con toda la pompa. Salieron las entradas y a los cuatro minutos ya no había más. Fue una locura, así que estamos pensando en ver si hacemos otro en algún momento, pero es una gran emoción que la gente abrace a este disco de esa manera, eso habla mucho del momento que estamos viviendo como artistas, como proyecto. Que la gente pueda disfrutar las composiciones desde el lugar de canciones, más allá de si es o no rock, tiene un valor enorme.

¿Te imaginás con un proyecto solista? ¿Has tenido esa necesidad?

- Como necesidad, no. Se me ha planteado a veces hacer cosas sola, no de composiciones pero sí hice el homenaje a María Elena Walsh con mi compañero Nico Sorín, también he hecho presentaciones muy pequeñas a dúo con La Bruja Salguero, toqué versiones de otras canciones sola. Pero en lo compositivo, no tengo la necesidad de hacerlo sola: todo lo que compongo lo vuelvo en Eruca. Por ahí hago esas cositas más chicas, que son gustos realmente. Estuve con La Bruja en la Feria del Libro y fue hermosísimo cantar con semejante mujer e intérprete. También otros gustos como tocar en el último show de Utopians, cuando se separó la banda y ya el violero no estaba. Fui la guitarrista de ese show y fue maravilloso, esas cosas me encantan porque son como cosas a prueba de lo artístico así que lo re disfruto.

-En este momento de la entrevista, Lula se distrae por el reclamo de uno de sus hijos.-

Bueno, te iba a preguntar cómo es la maternidad. ¿Querés contarme? (Risas)

- Un quilombo (risas). No, es bellísimo pero tiene sus momentos complejos de logística. No me puedo quejar porque tengo una actividad que me permite compartir a full con ellos. El más grande está por cumplir 7 y el más chiquito tiene 1 año y medio. A Juli me lo llevé mucho tiempo de gira y ahora está viniendo Milo, que es más chiquito y no va al colegio. Es como un disfrute aparte el hecho de poder viajar con ellos y compartir la música. Decirle trabajo a veces a esto es raro. Es un bajón que esa palabra muchas veces esté vinculada a algo que no nos gusta hacer y eso habla de un sistema que está bastante mal. Pero tengo el privilegio, cosa que siempre reconozco, de hacer lo que me gusta. Soy muy agradecida y lo disfruto muchísimo. Hay momentos complicados como en todas las maternidades donde no todo es color de rosa. Nos venden mucho la idea de que es todo bárbaro y lindo, cuando hay momentos muy críticos, pero trato de vivirlo con plenitud y con agradecimiento.

Sí, a pesar de que hay más conciencia sobre eso, la romantización de la maternidad sigue estando.

- Sí, es la gran trampa de la maternidad. Todo parece que es bonito hasta que tenés un hijo y te das cuenta de que es muy bello, una de las cosas más lindas, pero es complicadísimo y tiene momentos muy difíciles. Se pone en duda todo lo que creías, pensabas, sostenías, eras y te sentías. Bueno, de golpe no lo sos más (risas). Es difícil pero bello, puede ser las dos cosas al mismo tiempo.

¿Siempre habías querido ser madre o lo sentiste en algún momento de tu vida?

- En mi vida adulta sí, siempre tuve ganas de tener hijos. De chica había momentos que sí y otros que no, pero más de grande supe que tenía ganas en serio. Siempre pensé que iba a tener hijos a los 30 y Juli nació un día después de que cumplí esa edad, así que bastante orientada estaba (risas). Pasó también porque me encontré con la persona con quien concretarlo, pero podría no haber pasado y hubiera seguido haciendo otra cosa. ¿Viste esa frase ridícula de “me completó como mujer”? Para nada, nunca sentí que me faltara algo pero sí quería ser madre. Por suerte de a poco estamos cambiando ese discurso pedorro. Es algo que siempre me gustó y se pudo dar, lo disfruto un montón. Es una parte increíble, alucinante y súper principal de mi vida: antes que todo soy madre, por toda la responsabilidad que conlleva. Pero no soy solo eso, también me encanta mi música, girar; no soy solo mamá. 

Marilina dijo unas palabras re lindas sobre vos y tus hijos en Caja Negra. (“...Es la persona que me dio sobrinos, que no es tema menor porque yo no pienso en tener hijos y todo lo que yo deje el día que me vaya, va a ser para ellos. Es ese tipo de amor, también de confianza, en estas dos personas que acaban de aparecer en el mundo y son una copia de ella…”). ¿Qué te significó eso?

- Fue muy emocionante. Lo vi con mi vieja cuando estaba de gira en México, ella me había acompañado porque fui con Milo y fue a hacer de abuela babysitter. Vimos el estreno en vivo y no me esperaba que Maru hable así de mí. Muchas veces, al principio de su historia artística, le preguntaban mucho sobre mí. Tal vez yo era un poquito más conocida en esos medios donde nos movíamos y era “tu hermana, tu hermana, tu hermana”. Entonces llegó un momento que le dije “Marú, pedí que no te pregunten más esas boludeces. Vos sos vos y no sos la hermana de nadie, sos Marilina. Después en la vida privada es otra cosa".

La cuestión es que cuando habló así de mí en una nota tan importante como Caja Negra no me lo esperaba ni ahí. Fue súper emocionante a nivel recuerdos. Contó toda una cosa que, no es que no me la acordaba, pero no la traía a colación hacía mucho tiempo y, cuando ella relató el momento en que “salió del closet” conmigo, yo me lo acordaba igual en mi mente. ("Estábamos almorzando en la casa de mi abuela Potota y Lula me vio muy mal, como que ya estaba por llorar en la mesa. Ella tenía 18 años y me sacó a caminar. Estuvimos dos horas caminando, yo llorando intentando hablar.  Me abrazó, me abrazó y le digo: 'Me gustan las chicas' y lloré"). Nunca más lo habíamos hablado, no porque sea “algo que no se habla”, sino porque ya estaba, no hacía falta. Pasaron muchos años y no lo volvimos a recordar juntas; cuando ella lo contó, le iba diciendo a mi mamá que yo me lo acordaba tal cual. Mi mamá se empezó a cagar de risa y se re emocionó también.

En cuanto a lo musical, ¿también siempre fueron unidas? En el sentido de tocar juntas, cantar, que les gustara la misma música.

- Siempre nos apoyamos mucho, eso sí. Yo tenía mi banda y ella la de ella, pero siempre nos íbamos a ver. Si ella tocaba, yo iba y si yo tocaba, ella viajaba a Córdoba y nos iba a ver cuando empezábamos con Eruca. O cuando tenía mi banda en Sunchales, ella siempre ahí haciendo el aguante. Muchas veces nos preguntaron si tuvimos celos o competencia y como fue siempre tan natural apoyarnos nunca sentimos eso. Una sabía los temas de la otra y hacíamos hinchada en los shows, desde siempre. Creo que lo que se fue generando fue como una competencia sana, no desde la envidia ni para ser mejor que la otra sino de decir: “Qué groso el disco que sacó Maru. Wow”. Eso te influye para seguir creciendo, pero no es la palabra “competencia”, es más una motivación artística. Decir: “Bueno, viví todo el proceso de cómo lo hizo Maru, re groso, me re motivó” y me sirve para tener ganas de superarme a mí misma, no en comparación con ella. Una cosa así es la emoción.

Hablemos de tu voz, porque cuando hablás es súper cristalina y cuando cantás, bueno, es la voz que todos conocemos de Lula (risas). ¿Cómo hacés eso?

- No sé (risas). Medio que viene así de fábrica, no sabría explicarte. Yo siempre medio que hablé así más cristalino, como decís vos, y cuando me pusieron un micrófono adelante me salió la voz más nasal y rota. No fue buscado para nada, me salió así. Después fui perfeccionando la parte técnica para no quedarme disfónica y eso, porque por ahí hacía mal la fuerza o ponía mal el aire y me hacía mal; pero siempre fue muy natural este audio de mi voz.

Si te tuvieras que definir, ¿sos más cantante o más guitarrista?

- Me parece que soy más cantante, pero no porque me sienta más cantante que guitarrista; sino porque me siento más cómoda en algunos lugares de mi voz que con la guitarra. Siento que tengo más recursos vocales que guitarrísticos. Igual no lo sé, es una percepción súper subjetiva, no sé si es tan así. Por ahí otro te dice que toco mejor de lo que canto o que soy malísima en las dos (risas). Quiero decir, yo siento que soy más cantante que guitarrista.

¿Qué música estás escuchando últimamente?

- Lo último que vengo escuchando, que me encanta recomendar, es el disco de Noelia Recalde, Mi Propia Casa, que es tremendo, es una bomba. Recontra recomiendo a ella y al disco. Otro que también estoy escuchando es el nuevo single de Everything Everything, una banda que me gusta mucho también.

¿Tenés alguna canción favorita o especial de Eruca por algún motivo, que te mueva algo distinto?

- Sí. Ya estamos ensayando obviamente Seremos Primavera para el CCK, porque vamos a tocar el disco completo, y justo hoy pensaba que me gusta mucho la canción Tanto, que es de ese álbum. Personalmente me gusta, me mueve cosas, me encanta tocarlo en vivo. Si tuviera que elegir hoy, elijo ese. Mañana capaz que elijo otro, pero hoy es ese.

Por último quería saber del Ciclo FA, donde estuviste cantando y tocando. ¿De qué se trató y cómo estuvo?

- Fue re loco porque se grababa un miércoles y el lunes anterior me llama Mex (Urtizberea): “Disculpame que te llame con esta urgencia, pero la habíamos invitado a Maru para que venga porque íbamos a hacer un especial de Las Malvinas pero al final no puede venir.¿Podés venir vos?” (Risas).

O sea, fuiste la segunda opción (risas).

- Igual, con un honor muy grande. Para mí ser la segunda opción de Maru es un mega honor; la llaman para cosas re grosas y estar ahí como opción para cuando ella no puede me parece tremendo. Hay que estar también supliéndola, porque Maru es un monstruo, lo que hace es tremendo y es un súper desafío a nivel artístico. Así que bueno, me dijo: “Aprendete este tema y venite”, fui y estuvo espectacular. A Maru le encantó también lo que quedó. Estoy re feliz porque la grabación quedó buenísima, la banda tocó bárbaro. Me fui muy contenta además porque se dio en un contexto de conmemoración por los 40 años de Malvinas, muy fuerte. Fue súper movilizante.

¿Futuros proyectos?

- Estamos ahí craneando un par de cosas que ojalá pronto vean la luz y, como te decía, cumplimos 15 años y van a haber un par de sorpresas y cosas que tenemos bajo la manga. Respecto a la composición, también van a salir cosas, pero no puedo adelantar mucho porque a veces los tiempos te juegan en contra y no llegás.