Aunque el Gobierno lo niegue sistemáticamente, el brutal aumento de los productos que componen la canasta básica alimentaria agujereó el bolsillo de los trabajadores desde que Javier Milei es presidente. Entre noviembre de 2023 y enero de 2026, los precios de los alimentos y artículos de consumo masivo casi cuadruplicaron su valor.
De acuerdo a los últimos datos disponibles del Indec, los alimentos registraron subas promedio cercanas al 280%. Dentro de los productos con mayores aumentos porcentuales, se destacan varios artículos especialmente característicos de la mesa de los argentinos.
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Ranking de aumentos con Milei
Al observar la serie estadística, los resultados impresionan. El polvo para flan pasó de $ 161,50 a $ 1.198,87, lo que representa una suba superior al 640%. La sal fina aumentó de $ 302,04 a $ 1.413,64 (+368%), mientras que el jabón de tocador escaló de $ 326,40 a $ 1.268,05 (+288%).
En el rubro carnes, los incrementos también fueron significativos. El asado saltó de $ 3.617,57 a $ 15.942 (+341%), la nalga pasó de $ 4.492,77 a $ 18.998,90 (+323%), y el cuadril de $ 4.224,45 a $ 18.324,17 (+334%). La carne picada común aumentó de $ 2.345,90 a $ 8.890,91 (+279%).
Con el salario mínimo de noviembre de 2023, se podían comprar 43 kilos de asado. La misma remuneración actualizada a enero de 2026 permite comprar 21 kilos, la mitad.
En el mismo sentido, un jubilado que cobraba la mínima con bono en noviembre de 2023 podía comprar 34 kilos de asado. En enero de 2026, esa proporción se desplomó a los 22 kilos.
Tampoco se puede tomar leche
Los lácteos mostraron variaciones similares. La leche en polvo pasó de $ 3.207,57 a $ 12.014,93 (+275%), el queso pategrás de $ 5.488,53 a $ 23.032,36 (+320%), y el queso sardo de $ 5.640,91 a $ 22.467,43 (+298%). En tanto, la leche fresca en sachet subió de $ 457,10 a $ 1.655,28 (+262%).
En almacén, el aceite de girasol se disparó de $ 1.273,09 a $ 5.531,88 (+334%), el café molido trepó de $ 2.231,42 a $ 12.818,08 (+474%) y la yerba mate pasó de $ 1.069,27 a $ 2.479,56 (+132%).
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Las bebidas también acompañaron la tendencia. La gaseosa cola subió de $ 978,86 a $ 3.267,78 (+234%), el vino común de $ 906,93 a $ 2.263,26 (+149%) y la cerveza de $ 898,57 a $ 3.829,37 (+326%).
En productos de limpieza e higiene personal, el champú pasó de $ 1.315,05 a $ 6.316,54 (+380%), el desodorante de $ 928,07 a $ 3.828,19 (+313%), y los pañales descartables de $ 1.116,69 a $ 4.511,85 (+304%).
El relevamiento hecho por El Destape en base a las estadísticas del Indec confirma que el encarecimiento no fue aislado sino transversal a toda la canasta, con aumentos que en muchos casos más que triplicaron o cuadruplicaron los valores vigentes a fines de 2023.
Mientras tanto, los salarios y jubilaciones se siguen depreciando
El inicio de 2026 encontró al mercado laboral con un nuevo retroceso del salario real y a la jubilación mínima acentuando su pérdida de poder adquisitivo. Un informe de la consultora C-P registró una caída del 1,3% en los salarios reales del sector privado durante el primer mes del año, tomando como referencia las paritarias más representativas.
Aunque varias negociaciones salariales se ubicaron por encima del 2%, la aceleración inflacionaria volvió a erosionar el poder de compra. Según el análisis, si la inflación no cede rápidamente, el deterioro del salario real podría profundizarse, sobre todo ante el impacto que la reforma laboral pueda tener en las próximas negociaciones colectivas.
Desde la asunción de Milei, los ingresos reales del sector privado acumulan una baja del 1,3%, mientras que en el ámbito estatal el retroceso alcanza el 16,9%, de acuerdo con datos del INDEC.
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En el frente previsional, las jubilaciones que incluyen bono se ubicaron en el primer trimestre 18,2% por debajo del nivel registrado en el tramo final del gobierno de Alberto Fernández, según estimaciones del Centro de Economía Política Argentina (CEPA). Si se consideran los haberes sin bono, la caída fue menor pero igualmente relevante: 2,6% en la misma comparación.
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El análisis trimestral se considera más apropiado desde el punto de vista metodológico, dado el esquema de actualización que regía bajo la fórmula anterior. Ajustando la jubilación mínima sin bono por inflación con la canasta de consumo 2017/18, la pérdida de poder adquisitivo frente al último trimestre de 2023 alcanza el 11,5%.
Además, el bono de $ 70.000 destinado a quienes perciben la mínima permanece congelado desde hace dos años. Si hubiera sido actualizado con el mismo criterio que el haber previsional, en marzo debería ascender a $ 192.435.
Con el panorama de precios ingresos descripto y al final de la lectura de esta nota, tal vez el Presidente ya haya anunciado que la pobreza se redujo en otro millón. Lo cierto es que la carnicería, el almacén y el supermercado están muy lejos de esa realidad,
