Ya sea el 25 de mayo o el 9 de julio, es difícil imaginar un festejo patrio sin la presencia de los pastelitos de membrillo y batata. Esta factura criolla, muchas veces acompañada por una taza de chocolate caliente o unos mates, se convirtió en una de las grandes protagonistas de desayunos y meriendas durante las fechas históricas.
Aunque hoy parecen ser simplemente una costumbre más dentro de las celebraciones patrias, la realidad es que los pastelitos tienen una historia que se remonta a los primeros años de la Argentina. Su vínculo con el 25 de mayo nació hace más de dos siglos y quedó tan arraigado en la cultura popular que todavía se mantiene intacto.
La historia de los pastelitos: por qué se comen el 25 de mayo
La historia de los pastelitos se remonta a una costumbre que nació hace más de dos siglos. La tradición cuenta que durante los festejos de mayo de 1810 algunas mujeres recorrían las calles llevando canastas sobre sus cabezas repletas de pastelitos para vender entre quienes participaban de las celebraciones.
En aquella época, al igual que hoy en día, los vendedores ambulantes anunciaban sus productos con pregones, frases repetidas en voz alta para llamar la atención de la gente. En este sentido, uno quedó grabado en la historia: "¡Pastelitos calientes que queman los dientes!".
Con el paso de los años, esa imagen de las vendedoras caminando por las calles se volvió una postal típica de la época colonial y comenzó a formar parte de los relatos históricos y las representaciones escolares. Por eso, cada vez que llegan las fechas patrias, los pastelitos reaparecen como una manera de recordar aquellas escenas y mantener viva una tradición que atravesó generaciones enteras.
MÁS INFO
Cómo hacer pastelitos caseros
Ingredientes
- 24 tapas de hojaldre para pastelitos o empanadas
- 250 gramos de dulce de membrillo o batata
- Agua (cantidad necesaria)
- Azúcar (cantidad necesaria)
- Aceite o grasa para freír
- Granas de colores o azúcar impalpable para decorar (opcional)
Preparación
- Cortar el dulce elegido en pequeños cubos.
- Colocar un cubo en el centro de una tapa de masa.
- Humedecer apenas los bordes con agua y colocar otra tapa por encima, pero girada para que las puntas no coincidan y quede la clásica forma de estrella o pañuelo.
- Presionar suavemente los bordes para unir ambas capas.
- Calentar abundante aceite o grasa y freír los pastelitos hasta que estén dorados y la masa se abra formando capas.
- Una vez listos, retirarlos y dejarlos escurrir.
