El engaño se presenta como una plataforma financiera legítima, prometiendo ganancias rápidas y oportunidades exclusivas de inversión. Sin embargo, una vez descargada, la app solicita permisos excesivos y despliega un software malicioso que puede monitorear la actividad del dispositivo.
El caso encendió alarmas porque el malware incorporaría funciones apoyadas en inteligencia artificial para adaptarse al comportamiento del usuario y evitar ser detectado.
Cómo funciona la estafa
El mecanismo combina ingeniería social y tecnología avanzada:
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Publicidades en redes sociales con promesas de alto rendimiento.
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Sitios web falsos que imitan plataformas financieras reales.
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Descarga de la app desde enlaces externos, no desde tiendas oficiales.
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Solicitud de permisos de accesibilidad y control total del dispositivo.
Una vez instalado, el malware puede:
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Leer mensajes y notificaciones.
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Interceptar códigos de verificación.
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Acceder a aplicaciones bancarias.
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Registrar pulsaciones de teclado.
Lo más preocupante es que puede operar en segundo plano sin generar alertas visibles.
El rol de la inteligencia artificial
Según especialistas, el software malicioso utiliza herramientas basadas en IA para:
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Analizar patrones de uso del celular.
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Evitar acciones que despierten sospechas inmediatas.
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Optimizar el momento para ejecutar fraudes financieros.
Esto eleva el nivel de sofisticación respecto a estafas tradicionales.
Cómo protegerse
Para evitar caer en este tipo de engaños:
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Descargar apps solo desde tiendas oficiales como Google Play o App Store.
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Revisar reseñas y desarrollador antes de instalar.
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Desconfiar de promesas de ganancias rápidas.
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No otorgar permisos de accesibilidad sin justificación clara.
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Mantener el sistema operativo actualizado.
Si ya instalaste una app sospechosa, lo recomendable es desinstalarla de inmediato, cambiar contraseñas y contactar al banco. El crecimiento de las estafas digitales demuestra que el riesgo no está solo en los enlaces falsos, sino también en aplicaciones que aparentan ser legítimas. La combinación de ingeniería social e inteligencia artificial vuelve estas amenazas más difíciles de detectar, por lo que la prevención y la verificación previa siguen siendo la mejor defensa.
