Un pez prehistórico hallado en la antártida que sorprende a la ciencia

Un fósil de 380 millones de años hallado en la Antártida muestra adaptaciones clave para la transición de la vida acuática a la terrestre.

26 de mayo, 2026 | 11.15

Un equipo de la Universidad Flinders realizó un descubrimiento que aporta pistas valiosas sobre la evolución de los primeros vertebrados que dejaron el agua para vivir en tierra firme. Estudiaron el cráneo de un pez prehistórico de 380 millones de años llamado Koharalepis jarviki, encontrado en las Montañas Lashly de la Antártida, que muestra características vinculadas con esta transición.

Gracias a técnicas avanzadas de imagen por neutrones, los científicos pudieron explorar el interior del cráneo de este pez, que habitó durante el período Devónico, también conocido como la "Era de los Peces". Este ejemplar es único en su tipo y perteneció a la familia Canowindridae, un grupo de peces con estrechos lazos evolutivos con los primeros tetrápodos, los vertebrados de cuatro extremidades que colonizaron la tierra.

La doctora Alice Clement, coautora del estudio, destacó que "este fósil valioso pertenece a un grupo llamado Canowindridae, que resalta los vínculos antiguos entre Australia y Antártida". Además, remarcó la importancia de analizar especímenes de esta era para comprender la evolución de peces con aletas lobuladas, antecesores directos de los animales terrestres.

Corinne Mensforth, candidata a doctorado y autora principal, explicó que eligieron estudiar Koharalepis porque es el único fósil de su familia que conserva los huesos internos del cráneo, lo que permitió acceder a datos inéditos sobre su neuroanatomía. "Encontramos evidencia de que el cerebro de Koharalepis era similar al de los peces que se encuentran en la transición vertebrada de agua a tierra", afirmó.

Los análisis revelaron adaptaciones que facilitaron la vida en ambientes poco profundos, como aberturas en la parte superior del cráneo para mejorar la ingesta de aire y un órgano cerebral que detecta la luz y regula los ritmos circadianos. Estas características sugieren que el pez podía sobrevivir en zonas donde el oxígeno era limitado, acercándose a la superficie para respirar.

Con aproximadamente un metro de longitud, Koharalepis fue un depredador emboscador que cazaba presas más pequeñas en sistemas de agua dulce. La doctora Clement señaló que, pese a sus ojos pequeños, el pez debía confiar en otros sentidos para cazar, lo que revela un comportamiento adaptativo complejo para aquella época.

El cráneo tiene aberturas superiores para mejorar la ingesta de aire.

El profesor emérito John Long, que formó parte del equipo que describió a Koharalepis en 1992, resaltó que la tecnología de imágenes moderna permitió estudiar el fósil sin dañarlo. "Esto nos ha permitido entender algunos de los comportamientos, adaptaciones y relaciones de Koharalepis con su entorno y con otros peces similares a tetrápodos, y cómo los peces comenzaron a dejar el agua para vivir en tierra hace aproximadamente 385 millones de años", concluyó.

Este estudio, publicado en Frontiers in Ecology and Evolution, aporta un nuevo capítulo a la historia evolutiva de los vertebrados y su paso crucial del agua a la tierra. La investigación fue liderada por Corinne L Mensforth, junto con John A Long, Joseph J Bevitt y Alice M Clement, y contó con el apoyo del Consejo Australiano de Investigación.