La Torre Fantasma de La Boca: cuál es la historia detrás del enigmático edificio del bajo porteño

Construida en 1910 por encargo de María Luisa Auvert Aurnaud, una de las mujeres más adineradas de la época, rápidamente llamó la atención por su torre y sus detalles inspirados en la arquitectura catalana.

27 de mayo, 2026 | 18.56

En el corazón del barrio porteño de La Boca se encuentra uno de los edificios más enigmáticos de Buenos Aires: la llamada Torre Fantasma. Ubicada sobre la avenida Benito Pérez Galdós al 300, esta construcción de estilo modernista catalán se convirtió con el tiempo en protagonista de leyendas urbanas vinculadas a apariciones, ruidos extraños y relatos paranormales.

Emplazada en 1910 por encargo de María Luisa Auvert Aurnaud, una de las mujeres más adineradas de la época, el diseño estuvo a cargo del arquitecto Guillermo Álvarez y rápidamente llamó la atención por su torre y sus detalles inspirados en la arquitectura catalana.

La tragedia que dio origen al mito a la Torre Fantasma de La Boca

Según la historia más resonante, la propietaria habitó la torre durante menos de un año y luego decidió alquilar departamentos a artistas de la zona. Con el paso del tiempo, comenzaron a circular versiones sobre hechos extraños ocurridos dentro del edificio.

Uno de los episodios más conocidos señala que una joven artista se habría suicidado arrojándose desde el psio más alto. A partir de entonces, vecinos aseguraron escuchar ruidos y ver sombras en ventanas y balcones, lo que dio origen al apodo de “Torre Fantasma”.

Con los años, también surgieron relatos vinculados a supuestos duendes y fenómenos paranormales. Incluso investigaciones académicas analizaron cómo las leyendas del edificio se relacionan con tradiciones folklóricas catalanas llevadas a Buenos Aires por inmigrantes europeos.

¿Dónde queda la Torre Fantasma de La Boca?

La Torre Fantasma puede observarse desde el exterior en la intersección de las calles Wenceslao Villafañe, Benito Pérez Galdós y la avenida Almirante Brown, en el barrio de La Boca

Si bien no funciona como museo ni posee visitas guiadas permanentes en su interior, el edificio suele formar parte de recorridos turísticos y circuitos históricos sobre leyendas urbanas porteñas organizados por guías privados y grupos culturales.

Además, muchos visitantes aprovechan el paseo por Caminito y la Ribera para acercarse a conocer su fachada y tomar fotografías.