Es el segundo árbol más viejo del mundo y está en Argentina

El gigante vegetal integra un área protegida declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO.

10 de julio, 2026 | 18.25

En el corazón de la Patagonia argentina se encuentra uno de los ejemplares más extraordinarios del planeta. Se trata del Alerce Abuelo, un árbol con una edad comprobada de 2630 años.

Considerado el segundo más antiguo del mundo con datación científica y el ser vivo más longevo del país, este gigante vegetal crece dentro del Parque Nacional Los Alerces, en la provincia de Chubut; integra el área protegida declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO.

Con sus 57 metros de altura y un tronco de 2,8 metros de diámetro, el Alerce Abuelo pertenece a la especie Fitzroya cupressoides, conocida también como alerce patagónico o lahuán. Su crecimiento es extremadamente lento: apenas suma alrededor de un milímetro de diámetro por año, una de las razones que explica su extraordinaria longevidad.

¿Dónde está el Alerce Abuelo, el segundo árbol más viejo del mundo?

El árbol se encuentra en el brazo norte del lago Menéndez, dentro del Parque Nacional Los Alerces, a unos 50 kilómetros de la ciudad de Esquel.

El sector donde crece posee un régimen especial de protección. Para llegar hasta el ejemplar es necesario realizar una excursión que combina navegación por el lago y una caminata de aproximadamente 2,5 kilómetros por un sendero de baja dificultad. El recorrido completo demanda alrededor de cinco horas entre ida y vuelta.

Debido a su importancia ecológica, el acceso está estrictamente regulado. Los visitantes deben cumplir medidas de conservación, como la desinfección del calzado antes de ingresar al sendero, y no pueden tocar el árbol, que se observa desde una pasarela ubicada a una distancia prudencial para proteger sus raíces.

Además de su valor paisajístico, el Alerce Abuelo constituye un verdadero archivo natural. Sus anillos de crecimiento permiten a los científicos reconstruir la historia climática de la Patagonia y estudiar la evolución ambiental de la región durante más de dos milenios.

Su conservación es prioritaria. El ejemplar sobrevivió a glaciaciones, incendios y cambios climáticos, pero continúa bajo estricta protección para minimizar el impacto de la actividad humana.