Implantes dentales: la advertencia de los expertos antes de colocarte uno

Un reconocido odontólogo advierte sobre los riesgos ocultos de la implantología. Señala que la rentabilidad del procedimiento lleva a extracciones innecesarias y que muchos pacientes ignoran que los implantes requieren cuidados de por vida y pueden fracasar con el tiempo.

18 de marzo, 2026 | 11.20

La implantología dental atraviesa un momento de revisión global. Clínicas de España, Estados Unidos y otros países comienzan a detectar un fenómeno que hasta ahora había pasado desapercibido: miles de pacientes arrastran complicaciones derivadas de implantes que en su momento se presentaron como una solución rápida, efectiva y casi permanente. Ese espejismo empieza a disiparse.

El médico y especialista en implantología Javier Calatrava alertó en el podcast Espejo Dental sobre esta realidad. "Estamos viendo ahora los problemas de los implantes colocados hace años", señaló. Y agregó un dato que contrasta con el sentido común: "Hay evidencia de que las restauraciones sobre dientes duran más y con menos complicaciones que las hechas sobre implantes".

Su mensaje es claro: conviene pelear por los dientes propios antes de dar el salto a la cirugía. Calatrava explica que muchos pacientes desconocen que un diente que parece perdido puede mantenerse sano con un tratamiento periodontal adecuado, revisiones periódicas y buenos hábitos de higiene. "Tenemos estudios de 20 y 30 años que muestran que dientes con poca inserción pueden funcionar perfectamente si el paciente los cuida", afirmó.

El dilema económico

El problema, según el especialista, no es tecnológico sino económico. La implantología es un procedimiento rentable y eso, reconoce, está influyendo en la toma de decisiones clínicas. "La rentabilidad pesa más de lo que debería", lamentó.

Mientras que rehabilitar un diente exige tiempo, revisiones, raspados y tratamientos restauradores, colocar un implante es más rápido, más sencillo y mucho más lucrativo para la clínica. El riesgo es evidente: que se opte por extraer dientes salvables para sustituirlos por implantes sin valorar bien las consecuencias futuras.

Esa presión económica ha llevado a que algunos pacientes lleguen a consulta pidiendo directamente "quitarlo todo y poner implantes", una tendencia que preocupa a los profesionales más conservadores. Calatrava describe situaciones frecuentes: bocas con periodontitis avanzada, caries múltiples o arcadas desalineadas en las que todavía es posible trabajar para recuperar la función sin pasar por la extracción masiva. "Hay clínicas que lo hacen porque es más rápido y rentable, pero no es lo mejor para el paciente", sostuvo.

Un compromiso de por vida

Lo que no es tan popular es que, una vez colocado, el implante se convierte en una responsabilidad para toda la vida. "El implante es un arma de doble filo. Cuando tú lo colocas, te casas con él", advirtió Calatrava.

Los implantes no hacen caries pero sí pueden sufrir periimplantitis, aflojarse, infectarse o fracasar con el tiempo, especialmente si el paciente no recibe instrucciones precisas de mantenimiento. El especialista insistió en que existe una enorme falta de información: "Muchos llevan implantes y nadie les ha explicado cómo deben limpiarlos, si necesitan revisiones o cómo cuidarlos".

La pregunta sin respuesta definitiva

La pregunta inevitable aparece tarde o temprano: ¿cuánto dura un implante? La ciencia aún no ofrece una respuesta contundente. Hay estudios a medio plazo, pero faltan investigaciones sólidas de 20 o 30 años que permitan establecer tasas claras de supervivencia y éxito.

Esto deja un vacío que los profesionales intentan llenar con experiencia clínica y prudencia. "Tenemos que dar una mejor respuesta a esta pregunta, pero aún no la tenemos", admitió Calatrava.

Implantes sí, pero con criterio

El doctor aclaró, de todas maneras, que la implantología no es mala en sí misma. Para personas que han perdido piezas y necesitan recuperar la masticación, el implante sigue siendo una excelente opción. La clave está en aplicarlo cuando realmente es necesario y no como vía rápida o sustitución indiscriminada de dientes sanables.

"El paciente viene con un problema y el profesional debe ofrecer la mejor opción basada en evidencia y en lo que realmente conviene a su salud", concluyó.