El quark es un superalimento germánico que los alemanes consumían en la edad media para fortalecer sus músculos. Hoy, aquel resurgió con fuerza y cada vez más personas lo consumen alrededor del mundo. Su origen se remonta al medioevo y fue por pura practicidad. Alemanes y polacos buscaban conservar la leche mediante la acidificación natural utilizando las bacterias del entorno, un método sumamente avanzado para la época. Fue así que surgió este superalimento.
Qué es el quark: el superalimento germánico
El quark es un lácteo muy consumido en países como Alemania, Austria y Polonia. Se elabora a partir de leche fermentada, de forma similar al yogur o al queso fresco, pero con una textura más cremosa y un sabor suave, ligeramente ácido.
A nivel nutricional, el quark ganó fama como “superalimento” por varias razones. Es alto en proteínas, lo que es ideal para generar saciedad y el desarrollo muscular, bajo en grasas y aporta calcio, fósforo y vitaminas del grupo B. Por eso suele compararse con alimentos como el yogur griego, aunque el quark suele tener menos grasa y una consistencia más ligera.
Otra característica es su versatilidad, dado que se puede consumir solo, con frutas, miel o cereales, o usar en preparaciones dulces y saladas, como postres, dips, rellenos o incluso masas. En Europa es común en desayunos y meriendas, mientras que en otros países todavía es un producto menos difundido.
Cómo hacer quark en casa
Hacer quark en casa es bastante simple y no requiere ingredientes raros. Básicamente, hay que fermentar leche y luego colarla para lograr la textura cremosa característica de este superalimento. Una vez logrado, se puede consumir tanto en los desayunos como en las meriendas, como tradicionalmente se hace en Europa central, o en cualquier otro tipo de comida.
Ingredientes
- 1 litro de leche entera (puede ser descremada si se quiere una textura más liviana y baja en calorías).
- 2 cucharadas de yogur natural (con cultivos vivos).
- Opcional: 1 cucharada de jugo de limón o vinagre (ayuda a acelerar el proceso de fermentación).
Preparación
- Calentar la leche: llevar la leche a fuego bajo hasta que esté tibia (no debe hervir, idealmente unos 30–40 °C).
- Agregar el fermento: incorporar el yogur natural y mezclar bien. Esto aporta las bacterias necesarias para fermentar.
- Fermentación: tapar el recipiente y dejarlo reposar entre 12 y 24 horas en un lugar cálido (puede ser el horno apagado o cerca de una fuente de calor). La mezcla se va a espesar, como un yogur firme.
- Colado: colocar un paño limpio o filtro de café sobre un colador y volcar la mezcla. Dejar escurrir en la heladera entre 2 y 6 horas, según qué tan cremoso se quiera.
- Consumir: lo que queda es el quark, un superalimento suave, perfecto para untar y ligeramente ácido.
