Quién fue Joseph Villavicencio, dónde queda la casa de la botella y por qué fue abandonada

Detrás del nombre Villavicencio y de la casa que aparece en sus botellas existe una historia que atraviesa siglos, viajes y uno de los edificios más enigmáticos de Mendoza.

28 de julio, 2026 | 20.13

Las botellas de agua mineral Villavicencio tienen como característica principal el dibujo de una casa de estilo europeo rodeada por montañas. Lo que muchos desconocen es que esa construcción existe de verdad, fue uno de los hoteles más lujosos de la Argentina y hoy permanece abandonada en plena cordillera mendocina. Detrás de su historia también está el origen del nombre de la marca, que homenajea a Joseph Villavicencio, un capitán que llegó a la región hace más de tres siglos.

Joseph Villavicencio fue un capitán de origen canario que se instaló en la zona en 1680, atraído por las vertientes de agua mineral y la riqueza minera de la región. Según los registros históricos, descubrió y explotó yacimientos de oro y plata ubicados a pocos kilómetros del actual hotel, y con el paso del tiempo su apellido terminó identificando a todo el paraje.

La historia del hotel que aparece en las botellas de Villavicencio

El hotel que hoy es una ilustración característica de la marca es el Gran Hotel Villavicencio, inaugurado en 1940 a 1.750 metros sobre el nivel del mar, en el departamento mendocino de Las Heras. Construido con arquitectura alpina normanda e inspirado en los grandes hoteles europeos, nació para recibir a la alta sociedad argentina que buscaba disfrutar de las famosas aguas termales de la zona.

La casa que aparece en la botella de Villavicencio es real. Foto: Cámara de Turismo de Mendoza

Fue el empresario Ángel Velaz quien compró los terrenos, impulsó el embotellado del agua mineral y desarrolló un complejo turístico alrededor de los manantiales. El hotel rápidamente se convirtió en uno de los destinos más exclusivos del país. Durante décadas recibió a viajeros de todo el mundo y funcionó como símbolo del turismo de montaña en Mendoza. Sin embargo, su historia cambió a fines de los años setenta.

Por qué el Gran Hotel Villavicencio quedó abandonado

El Gran Hotel Villavicencio cerró definitivamente sus puertas en 1979, poco después del Mundial de Fútbol de 1978. Aunque distintos empresarios intentaron reabrirlo y hasta proyectaron ampliaciones, los elevados costos de infraestructura y las dificultades para abastecer de agua y energía al complejo hicieron que esos planes nunca prosperaran.

En 1980, la quiebra del Grupo Greco, que había adquirido el establecimiento, terminó de complicar su futuro. Años más tarde hubo nuevos intentos de recuperación, pero ninguno logró devolverle la actividad hotelera. En el año 2000, la zona pasó a formar parte de la Reserva Natural Villavicencio, un área protegida de más de 62.000 hectáreas dedicada a conservar la biodiversidad, las fuentes de agua mineral y el patrimonio histórico de Mendoza. Desde entonces, el edificio dejó de funcionar como hotel.