Cuando la misión Artemis II despegue hacia la Luna, cuatro astronautas estarán equipados con trajes de un color muy particular: un intenso naranja conocido como “Naranja Internacional”. Este tono no fue elegido al azar, sino que cumple una función esencial en la seguridad y visibilidad durante la misión.
Estos trajes no sólo se destacan por su vibrante color, sino que también funcionan como sistemas autónomos de soporte vital. Pueden mantener con vida a un astronauta durante hasta 144 horas en caso de emergencia, gracias a detalles técnicos como franjas azules en forma de “V” que indican puntos de sujeción para rescate, así como compartimentos que contienen chalecos salvavidas y reservas de oxígeno.
Chau blanco: la explicación del color de los trajes de los astronautas
El “Naranja Internacional” es un tono rojizo profundo, mucho más intenso que los naranjas fluorescentes comunes, diseñado para sobresalir claramente sobre el azul del océano y del cielo, condiciones habituales en situaciones de rescate.
La elección de este color tiene raíces históricas que se remontan a la década de 1930, cuando se utilizó para pintar el puente Golden Gate con el fin de hacerlo visible en medio de la niebla. Luego, la Armada de Estados Unidos lo adoptó para sus aeronaves, y en 1947 fue el color del avión Bell X-1, el primero en romper la barrera del sonido.
En los años 70, la Fuerza Aérea utilizó este tono para trajes presurizados de gran altitud, facilitando la localización y rescate de pilotos en el agua. La NASA, tras el trágico accidente del Challenger en 1986, decidió reemplazar los trajes blancos de lanzamiento y reentrada por versiones naranjas para aumentar las chances de encontrar rápidamente a los astronautas en caso de emergencia. Así nacieron los llamados “trajes calabaza”, que con el tiempo se fueron perfeccionando en diseño y funcionalidad.
