Nacieron los primeros 26 pollitos de un huevo artificial: así es el ambicioso proyecto que busca revivir un ave de hace 600 años

Una firma estadounidense aseguró que desarrolló una plataforma que permite incubar aves fuera de la cáscara biológica. El objetivo es devolver a la vida al moa gigante, una ave originaria de Nueva Zelanda.

19 de mayo, 2026 | 20.33

La empresa que quiere resucitar a mamuts aseguró que reinventó el huevo para incubar a gigantescas aves del pasado. Se trata de la compañía biotecnológica estadounidense Colossal Biosciences, que ahora creó el primer huevo totalmente artificial, del que nacieron 26 pollos sanos. 

La plataforma de incubación que crearon permite el desarrollo completo del embrión aviar fuera de la cáscara, desde una etapa temprana de su formación hasta la eclosión, a partir de una membrana permeable que permite el paso del oxígeno y el dióxido de carbono.

Esta tecnología "novedosa", según la firma, representa "un gran avance" para su programa de desextinción de aves, especialmente para devolver a la vida al moa gigante, un ave no voladora de la Isla Sur (Nueva Zelanda) desaparecida hace 600 años tras la llegada de los maoríes de la Polinesia, que la cazaron sin control y termino desapareciendo de su hábitat natural.

¿Cómo nacieron las aves?

Las aves se desarrollaron externamente dentro de huevos, pero en el caso del moa gigante (Dinornis robustus) no existe ningún ejemplar que pueda hacer de madre subrogada para los pollitos. Esto se debe a que el moa podría llegar a medir más de tres meros y medio de altura, y pesar 250 kilos. Además, ponía huevos de 24 centímetros, 80 veces más grandes que los de las gallinas y ocho veces más que los de emú. Por esta razón, había que crear un sistema de incubación artificial.

Desde Colossal explicaron que intentaron esta tecnología por primera vez en la década de 1980, pero con sistemas anteriores se requerían grandes volúmenes de oxígeno puro para poder mantenerlos. Esto provocaba daños en el ADN y afectaba a la salud del animal a largo plazo.

Ahora, el equipo resolvió este problema al diseñar y desarrollar desde cero una estructura de cáscara reticular que incorpora una novedosa membrana de silicona bioingenierizada, cuya capacidad de transferencia de oxígeno es comparable a la cáscara de un huevo. 

El proceso de nacimiento de los pollitos

El procedimiento empieza en las instalaciones de la empresa, donde cada día se juntan huevos de gallina Leghorn, una raza de producción de alto rendimiento, para llevarlos al laboratorio, donde el equipo de embriología examina minuciosamente cada uno y verifica que estén fertilizados. Luego, selecciona los más óptimos.

Finalmente, el huevo seleccionado se abre con extremo cuidad para -después de 24 a 48 horas- para colocar el embrión en el huevo artificial. Como la plataforma cuenta con una ventana superior, los investigadores ven de manera continúa y en tiempo real lo que sucede con el embrión en cada etapa: formación de ojos, el cuerpo y hasta el latido del corazón.

Desarrollo en el huevo artificial

Durante el proceso, los técnicos añaden los nutrientes que ayudan a los embriones a seguir desarrollándose. Luego de 18 días, aproximadamente en el día 21, el pollito empieza a golpear el cascarón artificial para romperlo: se levanta y quiere explorar.

Además, los polluelos necesitan de muchas siestas o "fases de descanso", como la denominan los investigadores. De esta manera, nacieron 26 pollitos saludables con total normalidad.

¿Cómo era el moa?

El moa fue un ave no voladora autóctona de Nueva Zelanda que era reconocida por su gran tamaño. Llegó a alcanzar 3,6 metros de altura y podía superar los 225 kilogramos de peso. Sin alas y con un largo cuello, el moa se diferenciaba de otros grandes pájaros por sus patas robustas.

Su desaparición tuvo lugar hace 600 años tras la llegada de los primeros pobladores maoríes, quienes lo cazaron hasta su extinción. En la actualidad, el moa se encuentra muy distante de sus parientes vivos, el emú y el tinamú.