El impacto de la crisis en Santa Fe: cerraron casi 3.000 empresas y el polo siderúrgico es uno de los más afectados

El delegado de UOM Villa Constitución en Acindar advirtió que “nunca había pasado esto”. Señaló que los empresarios "están muy contentos con la parte política de este Gobierno que viene con la flexibilización laboral y el debilitamiento de los gremios”.

27 de mayo, 2026 | 19.18

El modelo económico del presidente Javier Milei impulsa la destrucción de la industria nacional y la economía de Santa Fe profundiza su retroceso: según un informe del ex ministro de Trabajo provincial Juan Manuel Pusineri, basado en la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), en el primer bimestre de 2026 se perdieron 343 empleos y, desde la asunción de la administración libertaria, cerraron casi 3.000 empresas. El delegado de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Villa Constitución en la firma siderúrgica Acindar advirtió que “nunca había pasado esto”.

La evolución de las estadísticas refleja la magnitud de la contracción en el tejido corporativo provincial. Al cierre del 2023, el territorio santafesino contaba con un total de 50.729 empleadores registrados, cifra que descendió hasta las 47.798 unidades productivas en febrero del corriente año.

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Esta diferencia se traduce en una reducción neta de 2.931 firmas en un lapso de poco más de dos años, lo que arroja un promedio alarmante: la Provincia pierde, en términos netos, algo más de tres compañías por jornada.

La pérdida persistente y acelerada de unidades productivas no constituye un hecho aislado, sino la consecuencia directa de un entorno macroeconómico caracterizado por la debilidad del mercado interno y una mayor presión competitiva externa. 

La baja de la producción y las suspensiones rotativas en la planta de Acindar no es un hecho aislado, sino el síntoma de un sector siderúrgico en caída, marcado por la debilidad del mercado interno y la competencia de importaciones. El delegado de la UOM en la firma siderúrgica Acindar, Matías Ruffini, aseguró en diálogo con El Destape que la empresa registra "una caída completa y total en la producción desde que está Milei”.

Las cifras hablan por sí solas: en 2024 y 2025, la empresa produjo menos de 700 mil toneladas de acero, la mitad de lo alcanzado en 2023, cuando se había superado el 1,2 millón.

En medio de la aplicación de un esquema de apertura de importaciones, Ruffini dijo que situación de esta compañía "sirve de ejemplo de la industria en general, porque la gama de productos que se hace va desde la pequeña construcción, un clavo, alambres o un escobero, hasta las estructuras para puentes y caminos”.

Pocos meses después de que se promulgara la polémica reforma laboral libertaria, el representante sindical señaló que las autoridades empresariales "se quejan por el modelo de Milei porque les impide la exportación y no pueden derivar las ganancias", pero "están muy contentos con la parte política de este Gobierno que viene con la flexibilización laboral y el debilitamiento de los gremios”.

El termómetro de la crisis: el caso Acindar golpea a Villa Constitución

El conflicto suma tensión en uno de los polos industriales más importantes del cordón siderúrgico santafesino y vuelve a encender alarmas sobre la situación de la industria metalúrgica nacional, golpeada por la caída de la actividad, la retracción del mercado interno y la paralización de distintos sectores productivos.

Ruffini apuntó especialmente contra el esquema de tercerización vigente dentro de la planta para ilustrar el goteo constante de puestos de trabajo. “Si bien hemos logrado no tener despidos, que es la bandera que levantamos, esto no significa que no caigan los puestos de trabajo”, remarcó.

Según lo detallado por el dirigente gremial, en octubre de 2023 la planta contaba con 1.240 contratados, mientras que hoy la nómina se redujo a 800 empleados propios y 430 contratistas. "Hemos perdido 350 empleos en poco más de dos años", advirtió. También señaló que "hace tres años que no hay cobertura, no entra nadie nuevo a la empresa y exigen seguir sacando gente contratista".

La falta de demanda y el freno de la obra pública y el consumo son los principales motores de este achicamiento. “La empresa recorta turnos porque no hay ventas y muchos de los sectores que tenemos bajaron la turnicidad, de modo que nos queda personal sobrante”, sostuvo el representante de la UOM en declaraciones para este medio. 

Esta reducción de la actividad golpea de lleno en el bolsillo de los operarios, más allá del estancamiento de los sueldos básicos. “Una de las cosas que muchas veces se pierde de vista es que la masa salarial que a veces se cobraba en otros momentos no estaba solo dada por el salario y por las paritarias, sino que también estaba dado por los extras como la turnicidad, las horas extras o los bonos de producción. La paritaria oficial está congelada hace casi 2 años”, denunció el delegado.