Impactante explosión del cohete espacial de Jeff Bezos hace temblar el regreso de EE.UU. a la Luna

El accidente del New Glenn en Cabo Cañaveral golpea el plan de la NASA para la base lunar y las misiones Artemis. ¿Podrá Jeff Bezos recuperarse a tiempo para competir con SpaceX?

29 de mayo, 2026 | 17.05

La madrugada en Cabo Cañaveral quedó marcada por una espectacular explosión que iluminó el cielo de Florida: el cohete New Glenn, la apuesta más ambiciosa de Blue Origin, firma del magnate Jeff Bezos, estalló durante una prueba estática de motores en la plataforma LC-3. Afortunadamente, no hubo heridos, pero el impacto en el programa lunar de la NASA es muy serio.

Bezos, dueño de Blue Origin, reaccionó con un mensaje en la red social X: “Es un día muy duro, pero reconstruiremos lo que haya que reconstruir y volveremos a volar. Merece la pena”. Sin embargo, aún no se conoce la causa exacta del accidente y ya se trabaja en una investigación exhaustiva para entender qué pasó.

Este cohete de 98 metros tenía planeado su cuarto vuelo el 4 de junio, con la misión de poner en órbita 48 satélites para la constelación Leo, el proyecto de internet satelital de Amazon con el que Bezos quiere competir directamente con Starlink de SpaceX.

La explosión llega en un momento clave para Blue Origin, que apenas 48 horas antes había recibido una gran noticia: la NASA confirmó que la empresa formará parte del equipo estratégico para construir la base lunar en el polo sur de la Luna, un proyecto central del programa Artemis para adelantarse a China en la exploración lunar.

Pero esta explosión pone en riesgo tanto la construcción de la base como las próximas misiones tripuladas. Jared Isaacman, director de la NASA, aclaró que “el impacto que la explosión puede tener en el programa lunar y en las misiones a corto plazo se determinará tras una investigación exhaustiva” y recordó que “desarrollar una capacidad de lanzamiento de carga pesada es extraordinariamente difícil”.

La NASA depende de Blue Origin para la base lunar y para las misiones Artemis, pero sin el cohete New Glenn y con la torre de lanzamiento LC-3 gravemente dañada, que según las imágenes tendrá una reconstrucción que podría tardar más de un año, el calendario se complica.

Tras el éxito de Artemis 2 en abril, la agencia espacial intenta acelerar Artemis 3, que en 2027 probará en órbita el acoplamiento de la nave Orión con los módulos lunares que desarrollan SpaceX y Blue Origin. Sin embargo, los daños recientes hacen difícil que Blue Origin tenga listo a tiempo su módulo Blue Moon, el cohete New Glenn y la plataforma de lanzamiento para esta misión.

El impacto en los proyectos de la NASA

En ese contexto, la NASA baraja que el módulo de alunizaje para Artemis 3 pueda ser solo la versión adaptada de Starship de SpaceX, cuya última prueba fue exitosa la semana pasada. De esta forma, la agencia vuelve a depender de SpaceX para cumplir con el plan de regresar a la Luna en 2028.

La base lunar, dirigida por el ingeniero español Carlos García-Galán y prevista para estar lista en 2033, ya había iniciado sus planes para este otoño con una misión de Blue Origin que debía llevar varios rovers al polo sur lunar. El contrato de 188 millones de dólares para esta tarea ahora queda en duda tras el accidente.

El mensaje de Jeff Bezos tras la explosión del supercohete New Glenn.

El módulo lunar Blue Moon Mark 1 Endurance, que iba a transportar cargas útiles no tripuladas para ayudar a calibrar instrumentos en órbita, también enfrenta retrasos. Las próximas misiones robóticas a la base, programadas para 2026 con otras empresas, siguen en pie.

El New Glenn había realizado hasta ahora tres vuelos, aunque el último el 19 de abril no logró posicionar adecuadamente un satélite de telecomunicaciones, lo que provocó una investigación y la paralización temporal del programa. A pesar de eso, Blue Origin logró recuperar la primera etapa del cohete, ya que es reutilizable al igual que los Falcon de SpaceX.

El accidente representa un duro golpe para las ambiciones espaciales de Jeff Bezos, quien mantiene una competencia directa con Elon Musk y SpaceX. Desde 2019, SpaceX ha sido la empresa preferida por la NASA, y aunque Bezos llevó a la agencia a tribunales por la elección del módulo lunar, en 2023 consiguió un contrato para que su nave participe en Artemis 5.

Ahora, con el calendario ajustado y la explosión reciente, el futuro inmediato de Blue Origin en la carrera lunar está en duda. Mientras tanto, la NASA sigue apostando a que la combinación de SpaceX y Blue Origin permita cumplir sus ambiciosos objetivos de exploración lunar en los próximos años.