Garbarino cerró sus últimos locales y avanza la liquidación final

Tras la quiebra en marzo, la Justicia ordena la disolución y venta de activos para saldar deudas, poniendo fin a una de las cadenas más grandes que tuvo el sector. 

23 de abril, 2026 | 15.48

En el contexto de crisis económica generada por el gobierno de Javier Milei, nuevos trabajadores se quedaron sin su fuente de ingresos tras el cierre de los últimos locales que quedaban en pie de una histórica cadena de electrodomésticos.

La Justicia continúa con el proceso de liquidación de Garbarino, empresa que quebró en marzo y no logró renegociar su deuda ni encontrar un comprador para salvarse. Tras esto, cerraron los tres locales que aún estaban funcionando.

El Juzgado Nacional en lo Comercial N°7, a cargo de Fernando D'Alessandro, ordenó el desarme de la mínima estructura que quedaba en pie tras años de crisis que se extendieron por al menos cinco años. Ya se vendió parte del stock remanente y cerraron los últimos tres locales abiertos en la Ciudad de Buenos Aires: los de Avenida Cabildo en Belgrano, Uruguay frente a Tribunales y el outlet de Almagro.

En paralelo, el proceso de disolución de la firma avanza con la transferencia de bienes a la sindicatura, que los administra temporalmente para liquidarlos y así cancelar parte de las deudas acumuladas. Hasta el 24 de junio, los acreedores –entre bancos, proveedores y exempleados– tienen plazo para presentar sus reclamos y planteos sobre el pasivo final.

Además de los locales y el inventario, la Justicia apunta a identificar todos los activos a nombre de Garbarino. Esto incluye las plantas industriales Tecnosur y Digital Fueguina en Tierra del Fuego, que están paralizadas y no pudieron venderse para obtener fondos, por lo que también serán liquidadas.

Qué pasará con la marca Garbarino

Un punto clave es el futuro de la marca Garbarino, considerada el activo más valioso, ya que fue la principal casa de venta de electrodomésticos y electrónica del país. La sindicatura pidió abrir un proceso especial para protegerla y eventualmente ponerla a la venta, aunque aún no hay certezas sobre su destino.

El cierre de Garbarino marca el fin de una era iniciada en 1951 por los hermanos Daniel y Omar Garbarino. En junio de 2020, la empresa pasó a manos del empresario Carlos Rosales, quien también adquirió Radio Continental en ese año. La cadena llegó a tener más de 200 sucursales y 4.500 empleados, pero antes de la quiebra apenas quedaban 20 trabajadores activos.

Según el último informe del síndico, en enero las ventas fueron de solo $1.769.581,45. El inventario contaba con 1.597 unidades, muchas de ellas obsoletas y con poco valor, lo que refleja la caída en la demanda. Además, el centro logístico de La Tablada, que empleaba a unas 200 personas, dejó de funcionar, quedando solo un depósito en Garín en actividad.

Sólo quedaban en pie tres locales de Garbarino.