Purmamarca es uno de los grandes emblemas turísticos de la Argentina. Ubicado en el corazón de la provincia de Jujuy, este pequeño pueblo combina patrimonio histórico, arquitectura colonial, cultura andina y uno de los paisajes más fotografiados del país: el Cerro de los Siete Colores.
Cada año, miles de turistas argentinos y extranjeros llegan hasta esta localidad para recorrer sus calles de adobe, visitar su feria de artesanos y descubrir la Quebrada de Humahuaca. Su valor cultural e histórico convirtió a Purmamarca en un destino imprescindible para quienes viajan por el Noroeste Argentino (NOA).
¿Dónde queda Purmamarca y cómo llegar?
Purmamarca está ubicado en el departamento de Tumbaya, en la provincia de Jujuy, dentro de la región del Noroeste Argentino (NOA). Se encuentra a unos 60 kilómetros al norte de San Salvador de Jujuy, sobre la Ruta Nacional 52, apenas tres kilómetros al oeste de la intersección con la Ruta Nacional 9.
El pueblo se asienta a una altitud de entre 2.275 y 2.324 metros sobre el nivel del mar, en la vaguada del río Purmamarca y rodeado por los cerros Morado, Verde y Rojo. En primer plano sobresale el célebre Cerro de los Siete Colores, una de las postales más reconocidas del turismo argentino.
Para llegar desde la capital jujeña se debe tomar la Ruta Nacional 9 hasta el empalme con la Ruta Nacional 52, en un recorrido de aproximadamente 45 minutos en automóvil. También existen servicios de colectivos que parten regularmente desde la terminal de ómnibus de San Salvador de Jujuy.
Un pueblo con más de cuatro siglos de historia
Purmamarca es considerado un caso típico de pueblo de encomienda fundado durante el siglo XVI, posiblemente sobre un antiguo asentamiento prehispánico. Su trazado urbano se organizó alrededor de la iglesia y la plaza principal, una disposición característica de la colonización española.
Con el paso de los siglos, la localidad conservó buena parte de su identidad arquitectónica. Las viviendas de adobe, las fachadas encaladas y los tradicionales techos de torta de barro contrastan con el intenso colorido de los cerros que rodean el valle.
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La escasez de lluvias -apenas unos 300 milímetros anuales, concentrados durante el verano- hizo que históricamente el abastecimiento de agua dependiera de vertientes naturales y de un cuidadoso sistema de acequias que abastecía tanto a las viviendas como a las huertas familiares.
Frente a la plaza todavía se destacan construcciones emblemáticas, como la histórica iglesia, la antigua casa de la familia Patagua -con su característica puerta esquinera de tradición hispanoamericana- y el edificio conocido como "Cabildo", que tiene arcadas recuerdan la arquitectura tradicional de Jujuy y Humahuaca.
Por su enorme valor patrimonial, Purmamarca fue declarado Lugar Histórico Nacional mediante el Decreto Nº 370/1975, reconocimiento que busca preservar uno de los conjuntos urbanos coloniales más importantes del norte argentino.
La cancha de fútbol que sorprendió al mundo
Más allá de sus paisajes y su riqueza cultural, Purmamarca también ganó notoriedad internacional gracias a una cancha de fútbol considerada por muchos como una de las más espectaculares del planeta.
Se trata del estadio del Club Santa Rosa, institución fundada en 1921 que participa en la Liga Quebradeña de Fútbol. El campo de juego, de tierra colorada y delimitado con cal blanca, está ubicado al pie del Cerro de los Siete Colores, lo que ofrece un escenario natural único que cautiva tanto a jugadores como a visitantes.
Hoy, Purmamarca recibe visitantes durante todo el año y se consolidó como uno de los grandes símbolos del turismo argentino. Su combinación de historia, tradiciones, patrimonio arquitectónico y paisajes únicos explica por qué millones de personas lo eligen como una parada obligada para conocer la esencia de la Quebrada de Humahuaca.
