Cinco cambios que podés notar en tu cuerpo después de hacer pilates durante un mes siendo +60

Después de los 60, hacer pilates durante un mes puede mejorar la postura, la fuerza, el equilibrio y la movilidad.

02 de agosto, 2026 | 15.55

El pilates es un gran ejercicio para hacer después de los 60 años. Con el paso del tiempo y su popularización, se convirtió en una de las actividades físicas más recomendadas para quienes buscan mantenerse activos, cuidar las articulaciones y ganar calidad de vida. Aunque los resultados varían según cada persona, con un mes de práctica constante ya es posible empezar a notar cambios.

A diferencia de disciplinas de mayor exigencia física, el pilates trabaja todo el cuerpo sin someter las articulaciones a movimientos bruscos. Además, combina fuerza, equilibrio, flexibilidad y respiración, lo que lo convierte en una opción ideal para quienes quieren mejorar su condición física de forma progresiva y segura.

En tan solo un mes de pilates ya se pueden notar cambios. Foto: Magnific

Cinco beneficios que podés notar después de un mes de hacer pilates

Uno de los primeros cambios suele aparecer en la postura. Al fortalecer la musculatura profunda del abdomen, la espalda y la pelvis, el cuerpo logra sostener mejor la columna, lo que ayuda a mantenerse más erguido al caminar, sentarse o permanecer de pie durante largos períodos. Muchas personas también notan una disminución de la tensión acumulada en el cuello y los hombros.

Otro beneficio frecuente es el aumento de la fuerza muscular. Aunque el pilates no utiliza grandes cargas ni pesas, trabaja con el propio peso corporal y movimientos controlados que fortalecen los músculos. Esto facilita acciones cotidianas como levantarse de una silla, subir escaleras, cargar bolsas o incorporarse de la cama con mayor facilidad, algo especialmente importante después de los 60, cuando la pérdida natural de masa muscular comienza a acelerarse.

El equilibrio también suele mejorar en pocas semanas. Gran parte de los ejercicios exige controlar la estabilidad del cuerpo y fortalecer los músculos que intervienen en la marcha y la coordinación. Esto no solo aporta mayor seguridad al moverse, sino que también ayuda a reducir el riesgo de caídas, una de las principales causas de lesiones en adultos mayores.

La práctica constante también favorece la flexibilidad y la movilidad articular. Los ejercicios incluyen estiramientos suaves y movimientos que permiten recuperar amplitud en hombros, caderas y columna. Como consecuencia, actividades tan simples como agacharse, girar el torso o alcanzar objetos en lugares altos pueden realizarse con mayor comodidad y menos rigidez.

Finalmente, muchas personas experimentan una sensación general de bienestar. Si bien el pilates no reemplaza tratamientos médicos, puede contribuir a disminuir molestias relacionadas con el sedentarismo o las malas posturas. A eso se suma el trabajo de respiración consciente, que favorece la relajación, ayuda a controlar el estrés y permite terminar cada clase con una mayor sensación de energía y bienestar físico.