En la pequeña localidad de Albons, muy cerca de las ruinas de Empúries (España), se levanta una casa que parece una declaración de principios arquitectónicos.
Sin lugar a dudas, no es una vivienda convencional. Está organizada alrededor de tres patios que funcionan como tres mundos en miniatura, cada uno con un propósito y una atmósfera diferente.
El primer patio evoca la vida de una plaza de pueblo: un espacio abierto cubierto por la sombra de un árbol, pensado para el encuentro y la pausa.
El segundo patio es una balsa de agua rodeada de vegetación, una suerte de impluvium (el estanque que los romanos usaban para recolectar agua de lluvia) que no solo refresca el ambiente sino que también cumple una función sustentable: junta el agua de lluvia en un estanque natural.
El tercer patio es un huerto lleno de plantas aromáticas, como los que cultivaban los monjes en los monasterios medievales.
Hormigón para la memoria, liviandad para la vida
Los tres patios están enmarcados en hormigón (material pesado, sólido, que parece buscar la persistencia de las ruinas), mientras que las habitaciones se distribuyen alrededor de ellos en tres pabellones independientes, construidos con materiales ligeros: celosías cerámicas, cristal, acero y madera. Estos pabellones son permeables al exterior, con una arquitectura de “espíritu nómada” que privilegia el aire y la luz sobre la materia.
Un muro revocado cierra toda la parcela, protege de los fuertes vientos del norte y de las miradas indiscretas, pero al mismo tiempo permite el paso de las vistas y las enmarca. El muro, en su abrazo, genera un espacio interior rico y resguardado.
Una arquitectura de brisas, sombras y siestas
Los arquitectos buscaron una combinación entre la solidez de lo antiguo (los patios de hormigón que parecen ruinas contemporáneas) y la ligereza de lo habitable (los pabellones de madera y vidrio). El resultado es una vivienda que no se impone sobre el paisaje, sino que dialoga con él.
Aquí se construye “con más aire que materia”, en una acción de ensamblaje de elementos ligeros que forman una arquitectura de brisas, sombras, luz, siestas y risas.
Sustentabilidad y tradición
El sistema de recolección de agua de lluvia en el estanque del segundo patio no es un detalle menor. En un contexto de cambio climático y escasez hídrica, recuperar la sabiduría del impluvium romano es una decisión práctica y simbólica.
La casa de los tres patios demuestra que el confort contemporáneo puede convivir con la tradición constructiva y el respeto por el ambiente.
