Un Sinner en estado de gracia aspira a conquistar Grand Slam de carrera en Roland Garros

20 de mayo, 2026 | 10.36

​El número uno del tenis mundial, Jannik Sinner, tiene la oportunidad de completar su palmarés de Grand Slam en Roland Garros tras haber conquistado todos los títulos ‌de Masters 1000 este mes, en ‌un momento en que la ausencia del vigente campeón, Carlos Alcaraz, ha cambiado el panorama del torneo.

El español, que habría aspirado a su tercer título consecutivo en Roland Garros, se ha consolidado como la fuerza dominante en tierra batida, con una variedad, aceleración y cobertura defensiva capaces de desestabilizar el control de Sinner desde la línea de fondo.

Su rivalidad se ha convertido en el rasgo definitorio del tenis masculino mundial, pero en pistas más lentas la ​capacidad de Alcaraz para ⁠romper los patrones y forzar la improvisación le daba una ligera ventaja.

Este contenido se hizo gracias al apoyo de la comunidad de El Destape. Sumate. Sigamos haciendo historia.

SUSCRIBITE A EL DESTAPE

Sinner llega a Roland ‌Garros como el jugador más completo y regular del circuito y ⁠con una racha de 29 victorias consecutivas en las ⁠que solo ha cedido tres sets, dos de ellos en tie-breaks.

Su juego ha evolucionado significativamente en tierra batida durante las dos últimas temporadas, no a través de una gran revolución táctica, ⁠sino mediante un refinamiento gradual del movimiento, la paciencia y la construcción de ​los puntos.

El italiano sigue jugando con la misma profundidad e intensidad ‌desde la línea de fondo y sigue ‌quitando tiempo a sus rivales antes que casi cualquier otro en el circuito, pero ⁠ahora gestiona las fases difíciles de los partidos con mayor control y serenidad.

Ese equilibrio es especialmente importante en París, donde los partidos rara vez se desarrollan con un patrón perfectamente limpio a lo largo de cinco sets y donde la gestión física y mental de ​los partidos suele ‌ser tan importante como la calidad de los golpes.

Sinner parece mucho más cómodo aceptando intercambios más largos y pasajes difíciles sin perder la estructura de su juego, mientras que su servicio mejorado se ha convertido en un gran activo que le ayuda a afrontar las exigencias acumuladas del torneo.

La épica final del ⁠año pasado, a pesar del resultado desgarrador para el jugador de 24 años, que perdió ante Alcaraz tras ir ganando por dos sets, reforzó la sensación de que se había consolidado como un auténtico aspirante a Roland Garros, más que como un campeón de pista dura adaptándose a la tierra batida.

Incluso en la derrota, Sinner demostró que podía mantener su nivel durante la segunda semana y hacer frente a la intensidad, el esfuerzo físico y la complejidad táctica de una final ‌en la pista Philippe-Chatrier.

Los títulos del Abierto de Australia, que ha ganado dos veces, del Abierto de Estados Unidos y de Wimbledon ya han confirmado su autoridad en los Grand Slams y lo han transformado de un jugador que buscaba legitimidad a uno que marca la pauta en el tenis masculino.

Roland Garros representa ahora menos un interrogante que el último gran reto en ‌un palmarés ya de por sí notablemente completo.

La ausencia del campeón del Abierto de Australia, Alcaraz, debido a una lesión en la muñeca, cambia obviamente el torneo de París, ya que elimina al ‌único jugador que se ⁠ha mostrado capaz de poner a Sinner en apuros en esta superficie.

Esto no convierte al italiano en imbatible, ya que la tierra batida es ​la superficie menos predecible del tenis masculino y dos semanas en París siempre traen consigo complicaciones físicas y tácticas.

Sin embargo, refuerza la sensación de que esto puede ofrecer a Sinner su camino más claro hasta la fecha para completar el Grand Slam.

(Editado en español por Carlos Serrano)