La fórmula Milei-Milei: un globo de ensayo para ordenar la interna y los negocios

El karinismo mandó a medir a su jefa como posible vice, pero también se entusiasma con un "Plan 4x4": 16 años consecutivos de presidencia alternada entre los hermanos. Los guiños en una cumbre de los negocios mileístas, donde proliferan recelos y operaciones al tiempo que se acelera el saqueo. Las picardías del patrón Iraeta: el secretario que pidió aplausos y quedó en offside.

30 de mayo, 2026 | 08.00

"Sin Karina, no hay Javier". La frase del economista Darío Epstein en el Latam Economic Forum es la nueva probeta del Experimento Milei: sondear las chances electorales de la Secretaria General de la Presidencia. La hermana que, en palabras de Epstein, constituye el enlace entre el presidente y el esquema de negocios que incubó. “Desde el principio, Javier decía: 'Eso lo tenés que hablar con Karina'. No es casualidad; son un equipo, son lo mismo", sostuvo el economista que asesoró a los Milei durante la campaña 2023. A juzgar por las evidencias que se acumulan en expedientes judiciales donde se cuentan historias de pagos a cambio de encuentros, la frase podría corresponder a un eventual testigo de cargo.

Los operadores del karinismo llevan meses cultivando la construcción de Karina como figura política autónoma, con proyección electoral propia y con el aparato del partido a sus espaldas. La imaginan, a la vez, como señuelo y stopper. Los más osados, incluso, lo llaman el "Plan 4x4": dieciséis años consecutivos de conducción alternada entre los hermanos. La fórmula implica que Javier Milei gane la reelección en 2027, complete su segundo mandato hasta 2031, y que en esa instancia Karina se presente como candidata presidencial. El conteo cierra en 2039, “si Milei en efecto se retira al campo”, se ceban los ultras. Soñar no cuesta nada. Pero llevar esos sueños a la práctica puede resultar muy oneroso.

A principios de mayo, el Jefe de Gabinete Manuel Adorni lanzó una licitación por 229 millones de pesos para contratar encuestas. La decisión administrativa constituyó el primer paso táctico para la pretendida instalación de Karina como candidata. Aunque el resultado resulte previsible, es un paso obligado: el karinismo precisa un número, cualquier número, para medir el techo y calibrar la estrategia de comunicación.

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"Gracias por el aguante" dijo la Secretaria a la salida del Tedeum, el 25 de mayo. La frase -tan insustancial como inocua- fue escalada por los comunicadores afines al gobierno como una epifanía. "Es el gobierno manifestando empatía, reconociendo el esfuerzo de la gente" dijo, por caso, el animador mileísta Luis Miguel Majul. La audacia del operativo karinista contrasta con los datos duros. Un estudio de la consultora Atlas Intel, realizado entre el 24 y el 28 de abril sobre 4.844 casos, ubicó a Karina Milei como la funcionaria con peor imagen dentro del gabinete nacional: 75% de percepción negativa y apenas 16% de positiva, con un diferencial de 59 puntos, el más bajo del relevamiento. Para dar escala a ese número: el propio Presidente acumula un 62% de imagen negativa contra un 36% de positiva, y aun así el diferencial de Karina lo supera por lejos.

Los datos de la consultora Synopsis, recogidos en mayo, no ofrecen alivio. La imagen negativa de la secretaria general llegó al 70% ese mes, con una leve baja respecto al pico histórico de 74,6% de abril, pero la imagen positiva también cayó y se ubica en 9,7%, su piso histórico. El deterioro se aceleró a partir del escándalo por presunto cobro de coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS). En los audios atribuidos al exdirector ejecutivo Diego Spagnuolo se menciona a la secretaria general de la Presidencia, y desde entonces la curva descendente no encontró piso. Un estudio de las consultoras Trespuntozero y La Sastrería había sido contundente: el 85% de las personas encuestadas sostuvo que había incurrido en actos de corrupción.

El panorama se completa con una encuesta de la consultora Mide sobre los comicios presidenciales de 2027: el 58% de los consultados señaló que nunca votaría a Javier Milei, y apenas el 24% lo apoyaría de nuevo, dejando un techo electoral potencial de 37%. En ese contexto, apostar al rodamiento de Karina como fórmula para oxigenar al espacio implica añadir al boleto al único cuadro del oficialismo con peores números que el propio Presidente.

En diciembre pasado, la consultora Trends indagó a los encuestados si votarían a Karina Milei para suceder a su hermano en la presidencia en 2031. El techo que arrojó fue de 25%: un 8% que la votaría con certeza y un 17% que podría llegar a hacerlo. Del otro lado, 65% de rechazo explícito y 10% de indecisos. Si bien los sondeos más recientes le otorgan una leve mejoría, la imagen de la Secretaria General sigue en el subsuelo. Pero aun así quienes ordenaron nuevas encuestas esgrimen como argumento un Objetivo B: "Karina no tiene que aportar votos. Eso lo consigue Javier” dice un funcionario que participa del armado electoral minarquista, y sigue: “Pero ella de vice es crucial para cuidar la espalda de un presidente ‘Pato Rengo’. Cuanto menos, no tendrá una vice que le conspire. Además, si sale bien, tiene la vidriera del Senado 4 años para armar su candidatura", añadió el asesor, con el optimismo de la voluntad.

Negocios en red

Como ratificó Epstein en su elogio, Karina es el centro gravitacional de una red de operaciones que atraviesa el Estado y al poder real. El karinismo no es una corriente ideológica ni un programa —el espacio libertario ya tiene bastante con intentar sostener uno—: es una práctica de poder que combina control del aparato partidario, gestión de cargos y administración de los vínculos con sectores del empresariado que construyeron su acceso al Estado a través del círculo de la secretaria general.

Ese entramado tiene consecuencias contantes y sonantes. Las internas que sacudieron al gobierno en las últimas semanas, que incluyeron roces entre el equipo de Karina y el asesor Santiago Caputo —el asesor presidencial con imagen de 24% positiva y 66% negativa, según Atlas Intel—, tienen como trasfondo la disputa por el manejo de contratos, concesiones y designaciones. No es un conflicto de ideas: es una disputa por el botín. En ese mapa de tensiones, el entusiasmo con la eventual candidatura a vice de Karina pretende blindar el acceso al poder ante la expansión de fisuras de cara a 2027.

Patricia Bullrich, con 37% de imagen positiva y 60% de negativa, se consolida como el ariete del bloque que pretende sostener a flote el plan de negocios frente al eventual naufragio de los hermanos Milei. Esa condición acercó a la senadora al clan Caputo, expertos en la ejecución de negocios por mano propia. El centro de operaciones de ese dispositivo se constituyó en el Palacio de Hacienda, donde el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, desplegó un organigrama proclive al conflicto de interés.

La vaca atada

El 27 de mayo, en el Congreso Maizar celebrado en el Complejo Goldencenter de Parque Norte, el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, interrumpió su propio discurso para cuestionar la falta de aplausos de los productores presentes. Había defendido la baja de retenciones y esperó una reacción entusiasta que nunca llegó. "No dije la frase para que la aplaudan. Pero me llama la atención que no la aplaudan", lanzó, e instruyó a alguien del público para que iniciara el aplauso: "Empezá a aplaudir así alguien aplaude". El bochorno se completó con un brulote que pretendió ser una amenaza: "Si no le ponemos un poco de flow, un poco de onda, a la República Argentina y a lo que estamos haciendo, no vamos a salir nunca del pantano. Y van a cambiar el gobierno y las políticas para el campo", advirtió.

El desplante al funcionario fue una tímida muestra de la desconfianza que crece entre productores y empresarios que votaron a Milei y aún eligen creer. “Al final los beneficios son sólo para ellos”, resumió ante El Destape un chacarero que le retiró el aplauso al subsecretario.

El propio Iraeta es sujeto de suspicacias. Hijo de Héctor Ramón Iraeta Achával e Inés Luz Casares García Balcarce, casado con María Luisa Patrón Costas Cornejo, el funcionario lleva en el apellido el mapa completo de la oligarquía agropecuaria argentina. Abogado de profesión, socio junto a su hermano Domingo en tres empresas del sector —Reseros del Sur SRL, Iraeta Hermanos SRL y Avatar SA—, maneja campos propios y de terceros en Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba antes de asumir en el Estado. En el sector lo conocen como "El Abuelo".

Al momento de su designación como subsecretario de Producción Agropecuaria en abril de 2024, no aparecía en Google ni en redes sociales con una sola fotografía. Su único mérito visible al momento de la designación era ser concuñado político de Juan Pazo, el entonces secretario de Industria y Desarrollo Productivo que lo llevó al cargo por cadena familiar: Pazo está casado con Josefina Helguera Zuberbuhler; su hermana Dolores está casada con Domingo Iraeta, hermano y socio de Sergio.

Tres meses después de entrar como subsecretario, Iraeta ascendió a secretario tras la salida del exdecano de la FAUBA, Fernando Vilella, en lo que los propios actores del sector describieron como una "intervención de facto" de Pazo sobre el área. La trayectoria de Iraeta en el cargo no se entiende sin Invernea S.A., la empresa ganadera fundada en junio de 2020 por el propio Pazo —con un 90% del accionariado— y Martín Voss.

Sergio Iraeta y Juan Pazo

Invernea administra activos por encima de los 40.000 millones de pesos y opera casi 40.000 cabezas de ganado propias. Lo que convierte a esa empresa en el centro de gravedad de todos los conflictos de intereses que rodean la gestión de Iraeta es su estructura de conducción: según documentos de la empresa, Luis Nicolás Caputo —hijo del ministro de Economía— ocupa la dirección de Administración y Finanzas, mientras que Estanislao Iraeta —hijo del secretario de Agricultura— se desempeña como gerente de Producción.

El padre decide políticas que el hijo y sus socios monetizan. El caso más evidente de esa lógica es el Decreto 133/2025, publicado en el Boletín Oficial el 26 de febrero de 2025 con la firma de Milei y Caputo. El decreto derogó una prohibición que llevaba más de cincuenta años vigente: la veda a la exportación de ganado vacuno en pie con destino de faena para consumo, establecida originalmente en 1973. Iraeta fue uno de los impulsores explícitos de la medida: el ministro Federico Sturzenegger agradeció públicamente su respaldo junto al del secretario Pablo Lavigne para la implementación.

El decreto habilita exportar animales vivos del campo al barco, sin faena local, sin valor agregado y sin intervención de los frigoríficos del país. Invernea, con casi 40.000 cabezas propias, pasó a estar legalmente habilitada para un negocio multimillonario que hasta el día anterior le estaba vedado.

El beneficio para los exportadores contribuyó a la espiralización del precio de la carne en el mercado local, que subió entre un 55% y un 61% interanual, el doble que la inflación general. En mayo de 2026, el costo promedio de la carne vacuna en Buenos Aires superó los 18.500 pesos el kilo —más de 13 dólares—, máximos históricos, en moneda dura. Producto de los aumentos, el consumo per cápita cayó al nivel más bajo de toda la serie histórica desde 2000: 47,3 kilos en el primer trimestre del año, con una baja del 10% respecto al mismo período de 2025.

La mesa de los argentinos sufre las consecuencias de las políticas que enriquecen a los funcionarios, como se exhibe incluso en las desprolijas declaraciones juradas que caracterizan al gobierno de Milei.

El propio Iraeta fue protagonista de un episodio que empequeñece al sonoro Escándalo Adorni. El funcionario duplicó su patrimonio en un lapso de siete meses, según surge del cotejo de las declaraciones juradas consecutivas que presentó ante la Oficina Anticorrupción. La fortuna declarada pasó de 538 millones de pesos a más de 1.000 millones entre ambos documentos, con la composición de bienes prácticamente idéntica y sin nuevas adquisiciones declaradas.

Ante la consulta del sitio especializado Bichos de Campo, Iraeta atribuyó el aumento al coeficiente de inflación. El problema es que la inflación acumulada entre enero y julio de 2025 fue del 17,3% interanual, y la inflación anual alcanzó el 36,6%: muy lejos del 87% requerido para justificar la duplicación patrimonial.

El gobierno atribuye las desprolijidades patrimoniales del gabinete a la inexperiencia de funcionarios que se sumaron al experimento libertario por vocación de servicios. La voracidad por el saqueo y la violenta transferencia de ingresos a favor de la élite deja en evidencia al servicio de quién.

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Adrián Murano

Nació en el barrio porteño de Villa Urquiza, en 1973. Egresado de la escuela de periodismo Taller Escuela Agencia (TEA), lleva 30 años desarrollando el oficio de periodista en radio, gráfica y tevé.
En radio trabajó en las radios América, La Red, Del Plata y Somos Radio, entre otras emisoras, donde cumplió tareas como productor, columnista y animador. En la actualidad conduce Verdades Afiladas, en el mediodía de El Destape Sin Fin, de Buenos Aires.

En televisión fue columnista político en las señales de noticias A24 y CN23, participó de ciclos periodísticos en la Televisión Pública, y condujo el programa de entrevistas Tenemos Que Hablar (#TQH).
Escribió sobre actualidad política y económica en Noticias, Veintitrés, Poder y Perfil, entre otros, donde cumplió tareas como cronista, redactor y editor.

En la última década ejerció la secretaría de Redacción en el diario cooperativo Tiempo Argentino. En la actualidad escribe y edita en El Destape.

Publicó los libros de investigación periodística Banqueros, los dueños del poder (Editorial Norma) y El Agitador, Alfredo de Angeli y la historia secreta de la rebelión chacarera (Editorial Planeta).