El gobernador Axel Kicillof será parte del 3er Congreso Panamericano que se llevará adelante entre 21 y 23 de agosto en Montevideo, Uruguay. El mandatario cruzará el charco y volverá a participar de un espacio que reúne a un centenar de dirigentes progresistas de la región. El dirigente continúa con su espacio de construcción de cara a las elecciones Ejecutivas del 2027. En este caso, sumará encuentros y fotos con dirigentes que están en la vereda de enfrente de la derecha internacional.
En Congreso durará 3 días y en el caso del mandatario estará el viernes 23 de agosto en el cierre del mismo. Bajo el lema “Solidaridad entre los pueblos. Soberanía entre las naciones”, se abordarán temáticas como la integración económica, reindustrialización, soberanía digital, seguridad, multilateralismo y políticas de bienestar y cuidados.
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El evento será encabezado en el Palacio Legislativo de Montevideo por el presidente anfitrión, Yamandú Orsi. Ya anunciaron su presencia la dirigente chilena Jeannette Jara; la ex vicepresidenta uruguaya Lucía Topolansky; el ex presidente colombiano Ernesto Samper y legisladores demócratas de Estados Unidos. El gobernador asistirá con una pequeña comitiva entre los que se destacan el diputado y ex canciller, Jorge Taiana.
Las ediciones anteriores
La primera edición fue en Bogotá, convocada por el entonces presidente de Colombia, Gustavo Petro, y la segunda se desarrolló en México. En ese sentido, el mandatario participó de la edición anterior.
El evento desafía a los gobiernos de derecha que se han instalado en el mundo, con Donald Trump como máximo exponente. Según indicaron desde la organización, la voluntad es “construir una agenda ante el avance de los gobiernos de derecha” en el continente, luego de que Keiko Fujimori ganara las elecciones en Perú, y Abelardo De la Espriella hiciera la propio en Colombia.
Del último encuentro se realizó un documento en que pedían "democratizar el poder, desmantelando los sistemas de privilegio y protección que exacerban la desigualdad en nuestras sociedades; fomentando la participación popular en los parlamentos, medios de comunicación y lugares de trabajo, de los que, tradicionalmente, se ha excluido a las grandes mayorías; y garantizando que quienes han sido marginados por motivos de raza, lugar de nacimiento, género u orientación ocupen el lugar que les corresponde en las decisiones que configuran sus vidas".
También pidieron "fomentar la prosperidad compartida, desafiando la concentración de recursos que deja a millones en la pobreza mientras enriquece a unos pocos; transformando las estructuras económicas que dan prioridad al lucro sobre la dignidad humana; y construyendo nuevas instituciones que brinden riqueza y
bienestar a todas las familias trabajadoras". En tanto, demandaron "generar abundancia de energía verde, haciendo valer el propósito público sobre la riqueza natural, las infraestructuras y los servicios esenciales que pertenecen a nuestros pueblos; transformando la forma en que producimos y consumimos energía, sanando nuestro planeta en lugar de dañarlo, exigiendo responsabilidades a aquellos cuyas emisiones y extracciones han llevado a la Tierra más allá de los límites de la seguridad; y construyendo sistemas de energía limpia basados en el control social y la justicia medioambiental".
El documento cerraba indicando que el encuentro servía para "combatir las políticas de odio, miedo, división, fanatismo, explotación y exclusión en nuestro hemisferio, sin complacencia ante el ascenso de fuerzas autoritarias que amenazan nuestras democracias; colaborar en nuestras respectivas legislaturas para hacer avanzar nuestra propia visión sobre la cooperación continental basada en la solidaridad entre los pueblos y la soberanía entre las naciones; y convocar al tercer Congreso Panamericano en Montevideo, Uruguay".
