La magnitud de la tragedia provocada por el terremoto de magnitud 7,4 que azotó el oeste y centro de Colombia escaló dramáticamente este martes, situando el balance provisional en al menos 240 personas fallecidas y más de 600 heridos. El reporte consolidado a partir de la información brindada por distintas autoridades territoriales confirmó la devastación provocada por el sismo con epicentro en San José del Palmar, departamento del Chocó, donde los equipos de emergencia continúan removiendo escombros a contrarreloj en búsqueda de sobrevivientes.
Los desgloses regionales dan cuenta de un escenario crítico en los principales centros urbanos de la franja occidental. En el departamento de Valle del Cauca se contabilizan 130 víctimas fatales, de las cuales 95 corresponden a Cali y 35 a municipios vecinos, situación que motivó a las autoridades locales a decretar el toque de queda y la militarización del casco urbano. En tanto, en el departamento de Risaralda, el secretario de Gobierno regional, Israel Londoño, confirmó alrededor de 90 fallecidos, concentrados mayoritariamente en la zona de Pereira. Por su parte, la gobernadora del Chocó, Diana Carolina Córdoba-Nuri, reportó 14 muertos en el área del epicentro, a los que se suman seis víctimas informadas por la Gobernación de Caldas.
Entre los desaparecidos se confirmó la búsqueda de un ciudadano argentino de 69 años, identificado como Carlos Luis Cáceres, de quien no se tienen noticias desde el momento del temblor. El hombre es oriundo de la provincia de San Juan y reside desde hace más de cinco años en el área urbana de Pereira-Dosquebradas, una de las franjas más castigadas por el colapso edilicio. Su familia en la Argentina inició una búsqueda desesperada a través de redes sociales, consultados de cancillería y centros de salud colombianos, en medio de la severa interrupción de las redes de telefonía e internet que afecta a toda la región del Eje Cafetero.
El despliegue internacional para contener la crisis humanitaria se intensificó durante la jornada. La Unión Europea puso a disposición el sistema de observación satelital Copernicus para cartografiar las zonas sepultadas y habilitó mecanismos de asistencia consular, mientras la Cruz Roja Colombiana movilizó brigadas de rescate desde Antioquia, Quindío y Caldas hacia los puntos de mayor destrucción. En paralelo, desde la Santa Sede, el papa León XIV transmitió su pésame y cercanía espiritual a las familias golpeadas por el sismo a través de un telegrama enviado al arzobispo de Cartagena, al tiempo que gobiernos europeos como Alemania, Letonia y Estonia ratificaron su apoyo logístico al Presidente Abelardo De La Espriella para hacer frente a la emergencia.
Con información de la Agencia Deutsche Welle.
