En medio de la crisis social que azota al país, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, pidió fortalecer el compromiso para aquellos argentinos que padecen actualmente "el agobio de la falta de trabajo y la aflicción de la pobreza" por las políticas del gobierno de Javier Milei. García Cuerva encabezó la misa en la Iglesia San Patricio de Belgrano, al cumplirse 50 años del asesinato de los curas palotinos, un hecho atribuido a las fuerzas vinculadas al gobierno mlilitar, que llevaba unos pocos meses en el poder tras el golpe de Estado de marzo de 1976.
Durante la homilía que brindó en una iglesia del barrio porteño de Belgrano, el arzobispo apuntó: "No queremos ser indiferentes, no queremos que nos ganen la crueldad y el individualismo". Las referencias al escenario político actual fueron constantes. García Cuerva lamentó "el dolor de los enfermos, la soledad de nuestros abuelos, el sufrimiento de quienes están a la intemperie en las calles de la ciudad".
Un informe de la Universidad Nacional Torcuato Di Tella contrastó los números de pobreza medidos por el INDEC y constató que el guarismo subió en el primer trimestre de 2026. Según este informe, en el semestre de octubre 2025-marzo 2026, la pobreza se habría ubicado en un 30%, dos puntos por encima del semestre julio-diciembre que había sido de 28%.
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En tanto, la informalidad total llegó al 44,2%, el máximo de la serie disponible, y alcanza a 8,5 millones de trabajadores y trabajadoras. En el último año, mientras el empleo total creció 1,1%, los trabajadores informales aumentaron 6,4% y el segmento formal cayó 2,6%.
En este contexto desesperante, el mensaje volvió a colocar a la Iglesia en una posición crítica frente al clima social y político que atraviesa el país. Aunque evitó menciones directas al Gobierno, las referencias a la violencia discursiva y la desigualdad quedaron inevitablemente asociadas al estilo de confrontación que domina buena parte de la escena pública desde la llegada del libertario a la Presidencia.
Un crimen emblemático de la última dictadura
La denominada Masacre de San Patricio es considerada uno de los episodios más representativos del terrorismo de Estado durante la última dictadura militar. Los cinco integrantes de la comunidad palotina fueron asesinados dentro de la casa parroquial, donde aún se conserva la alfombra con las manchas de sangre como parte de la memoria del hecho.
Durante la homilía, García Cuerva recordó también una frase pronunciada años atrás por el entonces cardenal Jorge Bergoglio sobre los religiosos asesinados: "Juntos vivieron y juntos murieron".
En ese sentido, el arzobispo expresó que "su delito fue pregonar el Evangelio a destiempo, defender la vida y la dignidad humana", al referirse a los sacerdotes Alfredo Leaden, Alfredo Kelly y Pedro Dufau y los seminaristas Salvador Barbeito y Emilio Barletti, acribillados en la madrugada del 4 de julio de aquel año dentro del templo.
"La alfombra roja manchada de sangre nos recuerda el costo de esa fidelidad. Cinco vidas, tres sacerdotes y dos seminaristas, que esa noche de julio vieron interrumpida su entrega por el odio y la violencia ciega. Y no fue la muerte de individuos aislados; fue el testimonio de una comunidad, de una fraternidad que incomodó al poder de turno porque vivía el Evangelio sin anestesia", afirmó.
En 2005, cuando era arzobispo de Buenos Aires, Bergoglio impulsó la causa de beatificación de los cinco palotinos, cuyo testimonio continúa siendo recordado por su compromiso pastoral y la defensa de los derechos humanos durante los años de la dictadura.
