Hugo Yasky: "Lo que se está haciendo no es suficiente"

El diputado nacional y secretario general de la CTA advierte sobre un aumento de la conflictividad laboral y social, y aunque reconoce que son pocos los canales de diálogo con el gobierno apuesta por la unidad.

02 de abril, 2022 | 09.00

A pesar de que su carrera sindical atraviesa décadas, fue a partir de la resistencia al gobierno de Mauricio Macri que Hugo Yasky se consolidó como una referencia ineludible a la hora de hablar del sindicalismo menos complaciente. Alejado de un gobierno que le cerró las puertas pero también de un sector del kirchnerismo al que le reprocha un maximalismo paralizador, el diputado nacional y secretario general de la CTA recibió a El Destape en su oficina de San Telmo.

- Hubo ayer una reunión del gabinete económico con empresarios y con un sector de la CGT... ¿por qué la CTA no está sentada en esa mesa?

- Supongo que se impone un criterio de selectividad que nos excluye. Es público y notorio que no tenemos una relación fluida con el sector de la CGT que está representado en esas reuniones. Entiendo que para los empresarios nuestra presencia puede ser molesta, por lo menos para esos empresarios. Y supongo que el gobierno, que tendría que ser el que determina quién se sienta y quién no, se allana a alguno de esos vetos.

- ¿Hay otros canales a través de los cuales ustedes están en contacto con el gobierno, pueden acercar sugerencias?

- Hay canales institucionales de los que participamos. El Consejo del Salario Mínimo Vital y Móvil es uno. En esa reunión, el ministro de Trabajo, (Claudio) Moroni, tenía la idea de que el salario mínimo tenía que cerrarse en el 40 por ciento. Finalmente cerró en el 45. Nosotros fuimos los que empujamos para eso. Supongo que ese tipo de cuestiones no termina de cerrarle a las autoridades, o al ministro de Trabajo. Tenemos ese nivel de participación. En el Consejo del Salario Alberto Fernández anunció que iba a convocar a empresarios y a sindicalistas. Finalmente esa convocatoria no llegó.

- Es decir que, en concreto, para resolver los problemas que surgen de la suba extraordinaria de los costos de vida, ustedes no están participando de ese debate...

- Hemos tenido una reunión con el secretario de Comercio, (Roberto) Feletti, junto con la Corriente Sindical y con empresarios con los que sí nos reunimos asiduamente, que son los del sector PyME. Discutimos sobre el tema de precios y salarios, planteamos la necesidad de que se impulse la constitución de una herramienta que para nosotros sería de importancia crucial, que una empresa nacional productora de alimentos. Al presidente de la Nación el otro día le escuché decir en una entrevista que nadie le había llevado un proyecto sobre eso. Nosotros tenemos varios proyectos, por lo menos dos. Hay experiencias interesantes en provincias como La Rioja donde una especie de asociación entre el sector público y el sector privado generó una incubadora de empresas que en están produciendo alimentos que no se producían en La Rioja y están abaratando costos. Creo que ese tipo de experiencia no aparece en la agenda del gobierno. Se lo planteamos el otro día a Feletti, lo mismo que nuestra predisposición a colaborar o a ser parte activa del sostenimiento de una política de control de precios. Creemos que los controles de precios, aunque tengan sacudidas, son instrumentos que por lo menos, mientras dure la turbulencia de la guerra, se tendrían que aplicar. La dificultad es que no hay un ámbito donde abordar estas cuestiones integralmente. O, por lo menos, no hay un ámbito donde participemos. Es como si el radar del gobierno se estuviera achicando.

- Esta semana el ministro Moroni dijo que a su entender las paritarias eran una herramienta suficiente para hacer frente al desafío que significa actualmente la suba de precios. ¿Coinciden con eso o creen que debería aplicarse algún tipo de medida extraordinaria?

- Vuelvo a disentir en ese punto con el ministro de Trabajo. Yo lo dije públicamente durante los meses previos a la elección, cuando se veía el deterioro de los salarios a pesar de que algunos gremios habían tenido buenas paritarias. Entonces le planteé al ministro la posibilidad de echar mano al recurso de un aumento general de salarios. Que eso lo había hecho en su momento Néstor Kirchner. La paritaria significa abrir canillas donde el volumen del chorro que sale depende de la capacidad de presión de los sindicatos. Hay sindicatos que no tienen demasiada capacidad de presión. Entonces, cuando vos, frente a un aumento de los precios como se está produciendo ahora, abrís distintas canillas no genera el mismo impacto que si vos de pronto abrís una compuerta para que la recomposición de los ingresos se dé en un tiempo más corto. Hoy el problema que tenemos es que hay algunos gremios que todavía flotan un poquito por arriba de la inflación y después tenés una gran cantidad de trabajadores que han quedado muy por debajo. La experiencia está demostrando que si bien la paritaria libre es importante hay que complementar, en momentos de tanta crisis como esta, con otras medidas. Lo señaló muy bien Alberto. Dijo: cumplimos el objetivo de que creciera la economía, cumplimos el objetivo de que se generen más puestos de trabajo, no estamos cumpliendo el objetivo de la distribución. Y el otro día dijo que puede haber crecimiento sin distribución. Lo que se está haciendo no es suficiente, el propio presidente lo reconoce, y entiendo que hay que sentarse a pensar cuáles son las medidas.

- ¿Quién tiene que mover para que esto cambie? ¿Alberto Fernández o CFK?

- Yo creo que tendríamos que tratar de salir de la trampa de ese internismo que conspira contra nosotros mismos. Conspira contra la posibilidad de que tengamos margen para resolver los problemas acuciantes de nuestro pueblo. Y la única manera de salir de eso sería generando acciones, medidas e iniciativas políticas que tuvieran un consenso construido por lo menos en una mesa chica donde participen las principales figuras del espacio. De todas formas, yo creo que hoy no alcanza solamente con la mesa chica. Habría que construir alguna instancia que permita sentar a las partes que componen el frente, a los que gobiernan, a los que tienen responsabilidad en las cámaras, a los dirigentes sociales, a los dirigentes sindicales, a los dirigentes del Partido Justicialista, es decir generar una instancia que institucionalice la vida política del frente.

- Algunas crónicas recientes refirieron una serie de encuentros que tuvo Cristina Fernandez de Kirchner con distintos dirigentes en los que habló sobre el 2023 con mucho pesimismo, casi resignación. Vos fuiste uno de los que participaste de esas reuniones…

- Yo creo que en principio no podemos permitirnos tener una imagen pesimista y mucho menos llegar a la conclusión de que es irreversible de acá a un año y medio la posibilidad de que la derecha vuelva a gobernar el país, con cualquier candidato que sea. Necesitamos discutir en serio cómo construimos un escenario que le permita rearmarse al campo popular, en un momento en que quizás gane Lula en Brasil, tenemos la posibilidad de que avance la izquierda en Colombia, Bolivia, la realidad que tenemos en Chile, en un momento donde los planetas podrían alinearse otra vez. No nos podemos dar por derrotados mientras la flecha está en el aire.

- ¿Cuál es el camino para llegar al 2023 con una propuesta competitiva? Si te consultaran el presidente o la vice ¿qué les dirías?

- Hay que poner todo el esfuerzo para desatar el nudo de la desigualdad y la concentración. Dicho de otra manera: generar políticas redistributivas. Y creo que uno puede tener la idea de que en 10 años, como lo ha anunciado Matías Kulfas, podemos tener el desarrollo de políticas que apuntalen la industria en un plan federal, eso me parece absolutamente necesario. Ahora, es imprescindible pensar en resolver las urgencias. Porque las urgencias son las que nos van a posibilitar esa mirada de 10 años. Si aquí gana cualquiera de los candidatos, desde Larreta hasta Mauricio Macri, que otra vez van a volver a meter a la Argentina en la picadora de carne de la especulación financiera, el parasitismo social de estos grupos dominantes... tenemos que tener una mirada de mediano y de largo plazo pero tenemos que tener la capacidad de resolver la urgencia. La urgencia es la distribución. La urgencia es mejorar la situación de los que tienen ingresos fijos. Correr la aguja de donde la dejaron clavada. Es verdad, venimos recuperando un poquito algunos sectores. Hay que hacerlo mucho más. Si nosotros no resolvemos esto, ahí sí creo que vamos a tener problemas ante nuestro propio electorado. Hay que buscar los caminos para romper la inercia, que si no logramos quebrar nos va a llevar, casi como por una especie de plano inclinado, a que la situación empeore. La lógica sería que este ganar tiempo que significó firmar con el FMI sea para hacer eso. Si ganamos tiempo para servirle en bandeja a un nuevo gobierno de los ricos para los ricos la posibilidad de que vuelvan a gobernar, evidentemente estuvimos escupiendo contra el viento.

- Esa es la hipótesis de un sector del Frente de Todos...

- Sí. Pero yo en lo que disiento es que vos no podés plantear esta discusión en una especie de escenario paralizante. La historia no se termina con el acuerdo que se firmó con el FMI. Al contrario, empieza una historia más difícil, pero donde la lucha de clases y la disputa va a seguir existiendo y debería tener todavía mayor intensidad. Porque la discusión que tiene que venir ahora es quién va a pagar. Es una realidad frente a la cual no nos podemos paralizar.

- ¿Se viene un invierno con mayor conflictividad laboral y social?

- No hay que descartarlo. La guerra de Ucrania, a pesar de que militarmente está focalizada en una región de Europa, en términos económicos ya es global. La onda expansiva y las consecuencias de algunas medidas que se están tomando, decisiones que pueden tener un impacto durísimo para profundizar las desigualdades, el hambre, la falta de perspectivas en todo el mundo, es un escenario que hasta ahora nunca habíamos conocido. Es muy probable que las tensiones crezcan si no acertamos con las políticas adecuadas para mitigar los efectos de esa crisis, el aumento de la energía, el aumento del precio de los alimentos, como siempre los macho alfa del empresariado argentino, que son muy voraces, cuando vean esta posibilidad van a querer meter el diente más profundo, acrecentar todavía más su renta y frente a eso es muy probable que la respuesta tenga que ser el conflicto. Tendremos que optar por no quedarnos en la parte de los que siempre pierden.

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