Jorge Macri quiere retener la Ciudad y el ala dura del PRO le hace una advertencia

El Jefe de Gobierno busca la reelección con un ambicioso plan de obra pública y un discurso que sintoniza con el de Javier Milei, pero con diferencias. El ala dura del partido destaca el trabajo de Gabriel Sánchez Zinny, hace un llamado de atención por el déficit en higiene urbana y pide más cambios en el Gabinete.

23 de febrero, 2026 | 17.06

El PRO está decidido a defender la Ciudad de Buenos Aires y Jorge Macri ya está en campaña para ir por la reelección en 2027. El golpe que recibió por la derrota en mayo pasado lo obligó a meter mano y profundizar una gestión que gira en torno al orden público. Camino al año que viene, en el Gabinete hay voces que evalúan de forma positiva el cambio y la mejora en la metodología de trabajo, pero deslizan que será necesario acelerar el ritmo, cambiar nombres y mostrar resultados rápidos que impacten en la vida del vecino.

Para este año en la sede de Uspallata trabajan en un ambicioso plan de obra pública que tiene a la línea F de subte como la iniciativa de mayor impacto y a la que le dan prioridad estratégica. A ello se suman hitos que destacan como los más de 500 desalojos ejecutados y un discurso de orden y mano dura que va en línea con el de Javier Milei aunque con diferencias. Sin embargo, en privado admiten que la limpieza y la higiene sigue siendo uno de los puntos flojos.

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“Jorge está lanzado para la reelección y nosotros con la convicción de defender la Ciudad. La campaña ya está en marcha”, destacó un alto funcionario porteño a El Destape. Jorge Macri y todo el PRO son conscientes de que su electorado migró hacia La Libertad Avanza y el mayor desafío pasará por mantener el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Por eso, el jefe de Gobierno buscó reactivar la gestión, en la que incide fuertemente el radical Daniel Angelici, emprender charlas con vecinos y hablarle a la clase media. En las últimas entrevistas que dio mostró empatía por el impacto del ajuste que el Gobierno Nacional imprimió sobre los hogares de ingresos medios con fuertes subas de tarifas, alimentos, prepagas, educación, alquileres, entre otros.

En diálogo con distintos medios, destacó que “la clase media es la que sostiene el país” y que “está haciendo un gran esfuerzo por resistir” debido a la caída de su poder adquisitivo que en la Ciudad se tradujo en un 30% más de demanda de atención en hospitales públicos. Una de sus últimas decisiones fue la de dejar de construir viviendas en villas porque se desatendió la necesidad de casa propia que también tiene la clase media. “Con la plata destinada a construcción de viviendas en barrios populares le hubiésemos podido dar acceso a viviendas a cinco veces más a personas de clase media. Es momento de ordenar”, esgrimió en reuniones con vecinos y entrevistas.

Después de la derrota en mayo, como contó El Destape en su momento, Jorge Macri se había distanciado de Mauricio Macri y en los últimos meses ese vínculo se descongeló. En ello trabajó de manera quirúrgica Angelici, un nexo entre ambos. En el PRO confían en que los primos están trabajando para ir por otros cuatro años más en el gobierno. “Mauricio lo único que quiere es que no la choquemos. No se mete hasta que se va a meter si lo cree necesario”, resaltó un dirigente del PRO de diálogo permanente con el exPresidente.

La llegada de Gabriel Sánchez Zinny en reemplazo de Néstor Grindetti en la Jefatura de Gabinete es destacada puertas adentro de la sede de Uspallata. “La máquina estaba al 40% y ahora está al 60%”, valoraron entre los funcionarios porteños sobre el efecto del golpe de timón pos derrota, aunque advirtieron: “No alcanza. Para que te voten tenés que llevar la gestión al 90% y eso implica hacer cambios profundos y modificar el Gabinete”.

Ese diagnóstico, que Mauricio Macri bajó a su mesa chica, fija una prioridad: poner mayor énfasis en la higiene y la limpieza“Tu contrato de base con la sociedad es el ABL (Alumbrado, Barrido y Limpieza) y el bacheo. Las grandes obras suman, pero no impactan en el corto plazo ni el vecino lo percibe en su metro cuadrado”, sintetizó a El Destape un hombre del PRO que supo acompañar a Mauricio Macri tanto en Ciudad como en Nación.

Destacan en la gestión porteña que desde los últimos años de Horacio Rodríguez Larreta no se consiguió atender los cambios de hábitos que trajo la pandemia como por ejemplo el mayor consumo de verdura que se traduce en la proliferación de verdulerías. Los restos son depositados en los tachos y veredas y son un alimento codiciado para ratas y cucarachas. Y producto del aumento de personas en situación de calle también se sumó que estas hacen sus necesidades en la vía pública, de ahí que llegó la frase “hay olor a pis” de Larreta que en Uspallata destacaron que fue “una bala letal” en los comicios de mayo.

En esa tarea trabaja el Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana que conduce Ignacio Baistrocchi. Esta cartera sufrió la escisión del manejo de la relación con las comunas, que pasó a depender de Ezequiel Sabor, funcionario que ingresó en julio pasado por orden de Mauricio Macri en reemplazo de César “Tuta” Torres. En la sede de Uspallata no desconocen que fue y sigue siendo uno de los puntos críticos, pero destacan que en los últimos meses producto de un cambio en la metodología hubo un crecimiento en la percepción positiva de la gestión. "En las reuniones los vecinos reconocen una mejora", apuntaron. 

Respecto del funcionamiento del día a día, en el gabinete destacan que Sánchez Zinny “es el que empuja para adelante y mueve el equipo”. Pero hay coincidencias entre quienes son conocedores de la impronta que el PRO le dio a la gestión porteña desde sus comienzos que lo que necesita la actual administración es “un cambio profundo y rápido” y que esté conformada por “funcionarios con capacidad de gestión que se muestren y sean voceros”.

Después vendrá el tiempo de definir la mejor estrategia para encarar la elección del año que viene. Si refundando un Juntos por el Cambio o en unidad con La Libertad Avanza. Si fuese por Jorge Macri, la primera opción es la ideal y con ella lograr entrar a un ballotage contra los libertarios. Recuerdan en la mesa política porteña que en mayo y sin unidad Manuel Adorni logró el 30% de los votos por lo que quedó lejos de una victoria en primera vuelta. Del resultado de la gestión dependerá esa decisión. También admiten que con el amarillo solo ni llegaron a los 16 puntos. Por eso, quienes están en la gestión del día a día creen que los cambios en el metro cuadrado deben estar para octubre porque después no llegan a ser percibidos por el vecino.