La magnitud de la catástrofe provocada por el terremoto de magnitud 7,4 que golpeó el oeste y centro de Colombia continuó agravándose. Los últimos balances unificados por la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales) y las autoridades municipales elevaron la cifra de personas fallecidas a 169 y la de heridos a más de 900, mientras los equipos de emergencia, voluntarios y organismos de socorro trabajan a contrarreloj entre los escombros de las edificaciones colapsadas.
La gravedad del escenario obligó a mantener en alerta roja a las ciudades de Pereira, Cali, Quibdó, Manizales y Armenia. En Cali, donde la infraestructura urbana sufrió graves daños estructurales y grietas masivas, las autoridades locales dispusieron el toque de queda y la militarización del casco urbano para garantizar la seguridad y facilitar el desplazamiento de las ambulancias. Pereira se posiciona como una de las localidades con mayor cantidad de pérdidas humanas con más de 60 muertos confirmados, registrando además el corte casi total del suministro eléctrico y el despliegue de rescatistas de la Cruz Roja procedentes de departamentos vecinos como Antioquia y Quindío.
Desde la Santa Sede, el papa León XIV envió un telegrama de condolencias a través del cardenal Pietro Parolin al presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, Francisco Javier Múnera Correa, manifestando su dolor por las víctimas y reconociendo la generosa labor de las fuerzas de socorro. Por su parte, la Unión Europea, a través de la jefa de su diplomacia Kaja Kallas y la presidenta de la Comisión Ursula von der Leyen, puso a disposición el sistema de observación satelital Copernicus para respaldar las tareas de ubicación de desaparecidos y activó los protocolos de asistencia consular y financiera, sumándose a los mensajes de solidaridad expresados por los gobiernos de Alemania, Letonia y Estonia.
Las operaciones en el terreno enfrentan severas complicaciones operativas debido a los deslizamientos de tierra que mantienen bloqueadas varias rutas terrestres y a la paralización parcial del transporte aéreo. La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja indicó que la prioridad inmediata durante las próximas horas se centra en la remoción de escombros en los centros urbanos del Chocó y el Eje Cafetero, en una carrera contra el tiempo por hallar sobrevivientes atrapados bajo las ruinas.
Con información de la Agencia Deutsche Welle.
