Viktor Orbán, el principal aliado europeo de Milei, se juega su futuro en las urnas

Hace 16 años que ocupa el cargo de primer ministro de Hungría y con el tiempo se convirtió en el máximo referente de la extrema derecha que simpatiza con Trump y Putin dentro de la Unión Europa. Por primera en mucho tiempo, sus opositores se esperanzan con ganarle.

12 de abril, 2026 | 09.52

Después de gobernar Hungría durante 16 años ininterrumpidos y convertirse en el "caso de éxito" de la extrema derecha dentro de la Unión Europea, el primer ministro Viktor Orbán se someterá este domingo, una vez más, a la voluntad popular. El aliado de Donald Trump, Vladimir Putin y Javier Milei llega a estas elecciones con una base ultranacionalista sólida pero desgastada, mientras la oposición apuesta a capitalizar el creciente malestar económico y dejar atrás años de fragmentación que sólo beneficiaron al oficialismo. 

Aunque las encuestas marcan un escenario "altamente competitivo", Orbán mantiene una ventaja. Su partido, el Fidesz, conserva un núcleo duro de votantes y "un aparato político consolidado", según advierten algunos analistas locales. Sin embargo, el desgaste económico, la inflación y las tensiones con la Unión Europea y la mayoría de sus miembros podrían erosionar parte de su apoyo, abriendo una ventana de oportunidad para la oposición, que apuesta a captar el voto urbano y joven.

En ese escenario, es el partido Tisza el que surge como la principal alternativa al orbanismo, bajo el liderazgo de Péter Magyar, un dirigente 45 años que es eurodiputado desde 2021. El opositor se convirtió en uno de los principales críticos a la política exterior del premier conservador, a quien acusa de priorizar sus "intereses afines" antes que a la población húngara. 

"La crítica más fuerte de Magyar y su espacio es que Orbán no se ha ocupado mucho de la realidad social, sino que eligió concentrar su energía en la agenda de política exterior", según palabras del politólogo húngaro András Bíró-Nagy.

Un resultado importante para Europa, Rusia, EE.UU. y Argentina

Debido a su cercanía con el mandatario ruso Vladimir Putin, toda Europa sigue con atención las elecciones en suelo húngaro. Mientras el euroescepticismo y el nacionalismo crecen cada vez más en el Viejo Continente, una nueva victoria de Orbán reforzaría el bloque de líderes de extrema derecha dentro del bloque regional. Por el contrario, un triunfo opositor podría significar un giro hacia posiciones más alineadas con las potencias europeas occidentales.

Para el gobierno argentino también es una preocupación el resultado electoral. El presidente Milei mantiene una afinidad con Orbán que la hizo visible en distintos eventos multilaterales, como las reuniones de la CPAC, la cumbre de derecha que reúne a los referentes del conservadurismo internacional todos los años. La continuidad del húngaro consolidaría ese vínculo y podría traducirse en una mayor sintonía en foros internacionales.

En tanto, desde Washington el presidente Donald Trump también sigue de cerca los comicios en Budapest. El martes envió a su vicepresidente JD Vance a una visita especial a la capital húngara para reunirse con el propio Orbán, como forma de demostrar la simpatía de la Casa Blanca. "Apoyo su próxima elección; de hecho, le apoyo plenamente", dijo el magnate republicano horas antes de enviar en vuelo a Vance hacia Hungría.

La grieta húngara

La pulseada de este domingo se reduce básicamente a Orbán y a Magyar, quienes dejaron fuera de juego durante la campaña a todos los otros candidatos. Los analistas locales coinciden en que es posible que sólo entren en el Parlamento diputados de Fidesz -el partido de Orbán- y de Tisza -la fuerza de Magyar-.

Con su visión antiliberal, Orbán defiende el modelo de la 'democracia iliberal', un eufemismo que representa valores tradicionales del cristianismo, con un fuerte rechazo a la inmigración y a los derechos LGBTI, que a nivel internacional se alinea con Estados Unidos y Rusia, aún tras la invasión a Ucrania de 2022 que tantas alarmas desató en la vecina Europa.

Peter Magyar, el eurodiputado que le hace sombra a Orbán.

El partido opositor Tisza, por su parte, se compromete a "liberar al país" de lo que describen como "la endémica corrupción bajo Orbán" y mejorar la precaria situación del sistema sanitario y la educación. En política exterior, repudian el euroescepticismo de Orbán y quieren articular más con los demás socios de la Unión Europea.

Aunque la mayoría de las encuestadoras coinciden en que Fidesz ganaría este domingo, se cree que contarían con un piso del 45% de los votos, lo que abriría una puerta de posibilidad a que Tisza pueda generar una diferencia y dar un batacazo sorpresa. Esta última fue la esperanza que motorizó a la oposición en la recta final de la campaña.