Crece la tensión en Bolivia y ya se sumaron siete muertos en tres semanas de protestas

La crisis política y social en Bolivia sumó nuevos episodios de violencia y ya dejó al menos siete muertos, en medio de bloqueos, enfrentamientos y una creciente escasez de alimentos, combustible e insumos médicos. Mientras el Gobierno responsabiliza a las protestas impulsadas por sectores afines a Evo Morales y sindicatos campesinos, las manifestaciones contra el presidente Rodrigo Paz entraron en su tercera semana y profundizan la tensión en todo el país.

22 de mayo, 2026 | 16.11

Se agrava la crisis social en Bolivia tras entrar en su tercera semana de conflictos en todo el país, con severas protestas contra el presidente Rodrigo Paz y nuevos episodios de violencia que ya dejaron al menos siete muertos. En las últimas horas, dos mujeres murieron atropelladas por un vehículo de la fuerza antidrogas en Santa Cruz y un joven falleció de un disparo durante los disturbios posteriores, mientras crece el desabastecimiento y se multiplican las movilizaciones en distintas ciudades del país. Desde el Gobierno lamentaron las muertes, a la par que las aprovecharon para responsabilizar a las protestas. Numerosos grupos de seguidores de Evo Morales, que originalmente facilitaron el triunfo de Paz el año pasado, además de otros sindicatos campesinos y la Central Obrera Boliviana, mantienen cortes de calles y autiopistas desde hace más de dos semanas para exigir la renuncia del mandatario, en un conflicto que ya afecta el acceso a alimentos, combustible y atención médica.

De acuerdo a los reportes oficiales, en total se reportaron 51 cortes de los movimientos sociales en todo el país focalizados en al menos cinco capitales regionales bolivianas, a las que se sumaron manifestaciones para exigir el cese de los bloqueos de calles. Con consignas en contra de los bloqueos y en "defensa de la democracia", las movilizaciones confluyeron en las ciudades de Santa Cruz, Cochabamba, Trinidad, Oruro y la sureña Sucre, capital constitucional de Bolivia y sede del poder Judicial. Entre los grupos movilizados participaron los comités cívicos regionales y autoridades locales, además de universitarios, comerciantes, plataformas ciudadanas, productores agrícolas y transportistas, todos con banderas de Bolivia y de sus respectivos departamentos.

Entre los muertos registrados hubo dos personas, una mujer y su hija, que fallecieron tras ser atropelladas por agentes de la fuerza antidrogas boliviana durante un operativo, mientras que el tercero fue asesinado por un disparo durante una protesta posterior a este hecho. Así lo confirmó una fuente del Viceministerio de Defensa Social y Sustancias Controladas, que es la dependencia a cargo de la lucha antidroga, quien explicó que todo esto pasó el jueves cuando el vehículo en el que viajaban dos sargentos de la Unidad Móvil de Patrullaje Rural (Umopar) chocó contra una motocicleta. 

En paralelo otras cuatro personas, entre ellas un niño de 12 años, fallecieron en los últimos días por no haber recibido atención médica de urgencia por los bloqueos de carreteras en el país, lo que "les impidió ser trasladados a las unidades de salud correspondientes", según advirtieron este jueves el Ministerio de Salud. Desde la cartera lamentaron la noticia y pidieron a los manifestantes "permitir el paso de ambulancias" y que habiliten el armado de "un corredor humanitario que garantice la atención médica oportuna para todos".

Se acelera el desgaste de la imagen de Rodrigo Paz a pocos meses de haber asumido el Gobierno

De acuerdo a fuentes en Bolivia, el presidente Paz perdió una importante cuota de su popularidad en muy poco tiempo. Asumió en noviembre del año pasado y ya para fin de año sorprendió al eliminar por decreto todos los subsidios a los combustibles, por lo que la nafta tuvo un aumentazo que escaló a más del 86%. Para ese momento las bases evistas se movilizaron pero a una escala muy diferente de la que se ve hoy. Según el último estudio de UNITEL, Paz perdió 13 puntos de apoyo desde noviembre hasta abril  de este año. 

Su caída coincide con medidas consideradas impopulares y propias de una tradición de derecha como la eliminación de impuestos a los ricos, del subsidio a los combustibles y su pelea feroz con el vicepresidente Edmand Lara, ex comandante de policía que se hizo famoso por denunciar la corrupción institucional dentro de las fuerzas. Lara fue clave para la victoria de Paz el año pasado porque por su carisma y su trayectoria social es la que garantizaba que el gobierno tuviera un rumbo popular.  

"El gobierno de Paz es ante todo ineficiente. Con la eliminación de los subsidios la gasolina aumentó el doble y el diesel el triple. Además de que al eliminar el impuesto a los ricos le cargó todo a los más pobres. Nos vende gasolina de mala calidad, con exceso de plomo, se nos arruinan los autos. Tenemos que pagar el doble por un pasaje. Vivimos en un estado de caos. Todo el mundo hace lo quiere porque no hay control, el Estado no controla precios. Los alimentos básicos aumentan, como la leche y el yogurt", explicó un seguidor de Evo Morales con diálogo con El Destape desde La Paz.