El principal partido de la oposición húngara, Fidesz, reeligió el sábado al exprimer ministro Viktor Orbán como líder por un año más pese a que el partido perdió el poder en las elecciones de abril frente a la agrupación centroderechista Tisza.
Orbán, nacionalista de 62 años, sirvió de inspiración para los conservadores de derecha de toda Europa y Estados Unidos como artífice de lo que él denominó un modelo de democracia "iliberal".
El futuro político de Orbán quedó en entredicho tras la derrota de Fidesz y se había enfrentado a presiones por parte de algunos antiguos leales para que abandonara la política, la primera crítica abierta de este tipo desde que llegó al poder en 2010.
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Unos 729 delegados de un total de 737 votaron a favor de la reelección de Orbán en el congreso del partido Fidesz, según informó la agencia estatal de noticias MTI. No hubo ningún rival que se presentara contra él.
"No me rindo, nunca, nunca, nunca, nunca, nunca me rindo", declaró Orbán ante el congreso en un discurso previo a la votación, reiterando que asumía toda la responsabilidad por la derrota electoral del partido.
Orbán afirmó que Fidesz había sido un "fantástico partido de gobierno" durante 16 años, pero que necesitaba someterse a cambios para convertirse en un partido de oposición funcional que pudiera estar listo para volver a gobernar.
En las elecciones de abril, el partido Tisza del primer ministro Peter Magyar obtuvo una mayoría parlamentaria de dos tercios, suficiente para revocar los cambios constitucionales de Orbán.
Según las encuestas de opinión, Fidesz ha perdido apoyo desde las elecciones. Una encuesta realizada en mayo por el Instituto Publicus mostraba que Tisza contaba con un 55% de apoyo, frente al 53% que obtuvo en las elecciones, mientras que el respaldo a Fidesz cayó al 17%, frente al 39% anterior.
Con información de Reuters
