Las nuevas acusaciones de Donald Trump de que China se entrometió en las elecciones estadounidenses podrían complicar su frágil tregua con el líder chino Xi Jinping, apenas dos meses antes de la cumbre prevista en Washington.
El presidente de EEUU reavivó el jueves sus quejas sobre los sistemas de votación y la gestión electoral, en un momento en que los republicanos se enfrentan a unas reñidas elecciones al Congreso en noviembre. Sus comentarios se centraron en gran medida en China e incluyeron la afirmación, ya desmentida por Pekín, de que el país obtuvo de forma indebida datos sobre millones de votantes estadounidenses.
"Esta pérdida de datos supone una pesadilla sin precedentes para la seguridad electoral", dijo Trump.
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El Ministerio de Asuntos Exteriores de China no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios. Antes del discurso, Liu Chang, portavoz de la embajada china en Washington, dijo: "China nunca ha interferido ni interferirá en las elecciones presidenciales de EEUU".
UNA TREGUA COMERCIAL CUIDADOSAMENTE ORQUESTADA
Trump, que suele presumir de mantener una cálida relación personal con Xi, en algunos momentos pareció sentirse personalmente ofendido por las maniobras de China.
"El Gobierno chino quería que el presidente de EEUU perdiera las próximas elecciones, y la razón por la que querían que yo perdiera es porque sabían que los tenía calados", dijo.
Esos comentarios, pronunciados en un inusual discurso en horario de máxima audiencia, supusieron un marcado cambio con respecto a las recientes declaraciones más respetuosas de Trump hacia Pekín, a quien Washington considera su mayor rival internacional.
El discurso también podría hacer fracasar la tregua cuidadosamente construida que detuvo el año pasado la guerra comercial entre las dos mayores economías del mundo.
La Casa Blanca no respondió a una solicitud de comentarios sobre el impacto del discurso en las relaciones entre EEUU y China.
Tras imponer aranceles de tres dígitos a China en 2025, Trump dio marcha atrás el pasado octubre ante el temor de que el bloqueo de represalia de Pekín sobre las exportaciones de metales de tierras raras pudiera lastrar la industria manufacturera estadounidense. Xi recibió a Trump en una fastuosa visita de Estado en mayo, durante la cual Trump restó importancia a las disputas sobre Taiwán y calificó a Xi de "amigo".
Trump invitó entonces a Xi a visitar Washington el 24 de septiembre, y está considerando asistir a la cumbre de la Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) que se celebrará en noviembre en Shenzhen, China.
China aún no ha confirmado la visita de Xi a Washington. Pekín ha comunicado en privado al Gobierno de Trump que las futuras reuniones entre los líderes dependerán del mantenimiento de unas relaciones positivas, según dos personas al tanto de esas conversaciones.
Sin embargo, Pekín podría tomarse con calma los comentarios de Trump del jueves.
Con información de Reuters
